Venezuela: De la protesta a la indignación no violenta

Rafael Uzcátegui

Durante el mes de abril Venezuela experimentó otro ciclo de protestas en el que, a pesar de las continuidades con respectos a ciclos de movilización anteriores, reflejaba importantes novedades. Para efectos analíticos vamos a contrastar lo que sucedió recientemente con lo que pasó en el año 2014. Para ello utilizaremos las categorías del sociólogo español Manuel Castells, para ubicar ambas dentro del tipo de acciones colectivas que se han venido desarrollando en diferentes partes del mundo en los últimos años.

Indignación y esperanza en red

Tras la publicación de su trilogía “La Era de la Información” (Siglo Veintiuno Editores, 1999), el científico social catalán Manuel Castells fue calificado como el Max Weber de nuestro tiempo. La obra analizaba los cambios en la economía, sociedad y cultura en el mundo tras la caída de la Unión Soviética, la expansión del capitalismo globalizado y la masificación de las tecnologías digitales de comunicación. Luego, enfocó su interés en el desarrollo e impacto de internet en las relaciones y comunicaciones entre las personas y, especialmente, en sus maneras de organizarse. De este esfuerzo de comprensión apareció “Comunicación y poder” (Alianza Editorial, 2009) y “Redes de indignación y esperanza” (Alianza Editorial, 2012). En este último texto analizaba movimientos como Occupy Wall Street, los indignados españoles o la Primavera Árabe, haciendo un inventario de sus características comunes:

Otra notable diferencia es el contexto en el que se realizan. En 2017 tenemos un gobierno que, tras sustituir la Carta Magna, erosionar la Asamblea Nacional y suspender indefinidamente el derecho a la participación electoral, se transformó en una dictadura.

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Lo mejor de nosotros

Rafael Uzcátegui

Tras 18 años de polarización, e intervención del tejido social por parte del proyecto bolivariano, se ha generado lo que el sociólogo larense Nelson Freitez califica como “daño antropológico” a la sociedad venezolana, cuyas reales dimensiones estamos lejos de comprender en toda su dimensión. Si un trabajo político, en el sentido amplio del término, es detectar donde hay signos del renacimiento de lo mejor de la idiosincrasia criolla, uno de los eventos donde la misma se expresa es en las protestas que actualmente ocurren en nuestro país.

Como contrapeso de los lamentables saldos represivos conocidos, en la rebelión popular se está construyendo un sujeto colectivo que comparte el liderazgo de las convocatorias con los diputados de la Asamblea Nacional, imprimiéndole intensidad y dinamismo. A lo interno, para quien haya participado en alguna, se puede apreciar una masa crítica con importantes niveles de auto-organización y auto-convocatoria, como lo reflejan los diferentes roles que asumen sobre el terreno los manifestantes. No obstante, lo que queremos resaltar es la viralización de actitudes de solidaridad y desprendimiento que, como modelos de conducta, pueden significar uno de los saldos positivos del actual desborde de la indignación.

El ejemplo del joven músico Wuilly Arteaga es el ejemplo más reciente, pero no el único. Como fue noticia, su violín fue destrozado por un Guardia Nacional Bolivariano cuya rabia contra el instrumento reflejaba su propia frustración por lo que otros eran diferente a él. Los ofrecimientos abundaron, y no pasaron dos días antes que Arteaga tuviera en sus manos otro violín, donado por alguien que se estremeció por la injusticia y deseaba que las melodías de Arteaga siguieran increpando la autoridad. Grandes y pequeños gestos, anónimos en su mayoría, se han repetido desde el 1 de abril. Desde personas que han pagado intervenciones médicas a manifestantes que no conocían heridos por los perdigones, doctores que han atendido a protestantes olvidando sus honorarios , donaciones de insumos médicos a equipos de primeros auxilios, visitas a muchachos presos, alimentación a personas que participan en movilizaciones por aquellos que por diferentes razones no pueden estar en las convocatorias, traslados de afectados por la represión, tarjetas telefónicas gratuitas, asistencia jurídica y psicológica de costo cero, por enumerar algunas, son las acciones que han reconstruido un sentido de comunidad, estar juntos y protección desinteresada mutua que creíamos extraviada por largo tiempo. Si usted enfoca lo suficiente en las protestas, descubrirá la acción callada de decenas de héroes sin rostro que están conjurando lo mejor de nosotros. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Lo popular de la protesta

Rafael Uzcátegui

Una de las novedades del actual ciclo de protestas experimentadas en Venezuela es su carácter popular. Tras el seguimiento del comportamiento de las manifestaciones iniciadas el 01 de abril reciente, calculo en no menos de tres millones las personas que se han involucrado en las diferentes movilizaciones realizadas en 24 estados del país durante 50 días. Si bien algunos sectores en regiones de las clases C y D se incorporaron al ciclo del 2014, hoy es evidente que a la protesta actual se han sumado tanto habitantes de zonas hasta hace poco controladas por el oficialismo como moradores de pequeños pueblos y zonas rurales.

La lista es larga para este espacio. En el caso de Caracas El Valle y Coche como emblemáticas, pero también Caricuao, Petare, Catia, Roca Tarpeya y hasta el propio 23 de Enero han sido testigos de cacerolazos, enfrentamientos, saqueos y movilizaciones. El efecto simbólico ha sido tan demoledor que el madurismo ha desplegado una estrategia, ineficaz, para impedir que estos sectores visibilicen su descontento. Por otra parte, en el caso de la capital, un dato incontrovertible de la pérdida de apoyo es la decisión de cerrar 30 estaciones del Metro, cada vez que hay convocatorias disidentes, en lugares distantes de los puntos de reunión y enclavadas en zonas que no son precisamente de clase media. Fuera de Caracas el inventario es copioso: Barinitas, Cantaura, El Tigre, Guarenas, Guatire, Socopó, Villa del Rosario, Capacho, Palmira, Caja Seca, Tovar, Mucuchíes, Ejido, Pueblo Llano, Carora, entre otros, han protagonizado enfrentamientos con los cuerpos represivos y, en los casos más recientes, han sido habitantes de estos lugares los asesinados en el contexto de protestas.

La masa crítica ha llegado al punto centrípeto, en el que la represión lejos de restar incorpora cada vez más sectores al movimiento. En el caso que nos ocupa ha sido crucial los mensajes emitidos por referentes masivos como los jugadores de la Vinotinto, los venezolanos en las Grandes Ligas o músicos como Rubén Blades y Nacho. Las razones sobran. Según una proyección de los propios datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cuyas últimas cifras datan del 2013, hoy en Venezuela hay más personas en situación de pobreza que las que encontró Hugo Chávez en 1999. Estamos hablando de la mitad de la población según los propios indicadores estatales. Nicolás Maduro se ha convertido en una gran fábrica de pobreza, sin las expectativas de futuro que alguna despertó El Zurdo de Sabaneta. Perder la última frontera de apoyo popular ha ocasionado la estrambótica oferta de constitucionalizar los CLAP como la mejor oferta de la Carta Magna de Maduro, para intentar repetir las muchedumbres de cuando Chávez vivo. Recuerdos de un ayer, que fue pasión. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Movimientismo en contraste

Rafael Uzcátegui

Manuel Castells, en “Redes de indignación y esperanza”, ha postulado que los movimientos sociales actuales, articulados y vinculados en red, tienen capacidad de reflexionar y aprender sobre su propia experiencia. Para aportar en este sentido, comparto un esquema sobre las que considero las principales diferencias entre las protestas del año 2014 y las que se están desarrollando en este mismo momento en el país. Enlisto primero las características de las anteriores y, seguidamente, su contraste actual (Algunas características podrían cambiar tras el 19 de abril).

2014
– Se realizaron en democracia restringida
– Fueron criminalizadas por todas las instituciones estatales
– Sin centro
– Protestas de importancia en todo el país (18 estados)
– Diversidad en las estrategias de movilización
– Consigna central “Maduro vete ya”
– Escasa atención de la comunidad internacional
– Expectativa en diálogo como mecanismo de mediación
– Sus referentes fueron protestas internacionales
– Partidos políticos de oposición divididos frente al fenómeno
– Chavismo era mayoría electoral
– Protagonizada por clase media y algunos sectores populares
– Emergencia de crisis económica
– Forma de comunicación resaltante: Tuits con fotografías

Diferencias20142017

2017
– Se realizan en dictadura
– Fiscalía desentona con línea oficial
– Relativo liderazgo de la Asamblea Nacional
– Protestas en 9 estados, con protagonismo de Caracas
– Algunas estrategias de movilización, énfasis marchas y concentraciones
– Consigna central “Elecciones ya”
– Alta atención de la comunidad internacional
– Ocurren tras fallido mecanismo de diálogo
– Aprendizaje acumulado de protestas locales anteriores
– Partidos políticos de oposición unidos frente al fenómeno
– Chavismo es minoría electoral
– Protagonizada tanto por clase media como por sectores populares
– Profundización de crisis económica
– Forma de comunicación resaltante: Videos y mensajes de voz por Whatsapp

@fanzinero

La muerte del conuco

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Rafael Uzcátegui

En junio de 2010 este servidor tuvo la oportunidad de visitar las comunidades kariñas del estado Anzoátegui para corroborar una denuncia sobre contaminación por gas de su principal fuente de agua. Efectivamente, emanaciones de pozos petroleros propiedad de PDVSA estaban filtrando gas metano hacia el río Tascabaña, emanaciones que estaban a la vista –y el olfato- de cualquiera. Alrededor de mil kariñas, habitantes de las comunidades Tascabaña I y II, habían sido afectados en un nivel tal que habían sido obligados a modificar su modo de vida. Como el agua estaba contaminada no podían beber de ella, pescar en el río, sembrar sus conucos en los morichales adyacentes o criar animales para el consumo. La respuesta de PDVSA era llevar hasta la comunidad las diferentes misiones sociales a cambio del silencio. La comunidad se había convertido en dependiente de los programas de ayuda estatal. Por eso, a pesar de las enfermedades, consecuencia de respirar gas 24 horas al día, no se atrevían a denunciar. Los funcionarios los habían amenazado con quitarles el agua que llevaban los camiones 2 veces a la semana, el Mercal y el ambulatorio de Barrio Adentro si abrían la boca. Sólo pude escuchar la historia de los caciques indígenas tras jurar, por este puñado de cruces, que no daría nombres de los informantes. Por mucho menos que esto el izquierdismo ha denunciado el “genocidio cultural” contra las comunidades originarias.

6 años después la situación de Tascabaña ha empeorado. Si bien el caso de los kariñas es emblemático de los problemas padecidos por los indígenas del país, ilustra su drama tras la sistemática operación de intervención gubernamental a sus usos y costumbres. La imposición de Comunas y Consejos Comunales Indígenas ha tenido la deliberada intención de desestructurar sus lazos comunitarios, neutralizar las organizaciones propias y estatizar su vida cotidiana de una manera que no soñarían los gobiernos “de derecha”. ¿No que era un gobierno “de la resistencia indígena”? Sólo en la retórica. La realidad es que la ofensiva, según la hipótesis de quien esto escribe, era doblegar el brazo de los enemigos naturales del proyecto extractivo que la globalización demanda de nuestro país, para poder promover sin obstáculos proyectos como el del Arco Minero del Orinoco, la consumación del “socialismo petrolero” anunciado por el Comandante.

Siendo esto así, el país subastado al mercado internacional como maquila energética, es un folklorismo cierta propaganda –sobrestimada ante la ausencia de políticas en cualquier dirección- sobre el estímulo de la agricultura urbana entre nosotros. Quitando los memes sobre cebollín o la “matica de acetaminofén”, el fondo es que nos enfrentamos a los mayores enemigos de cualquier atisbo de autonomía individual o colectiva, libre albedrío y justicia social. O, dicho en sus incendiarios términos, a quienes devastaron los conucos para rematar todo lo que estuviera bajo tierra. @fanzinero   (Publicado en Tal Cual)

Abejas y diversidad

abejas

Rafael Uzcátegui

El 30 de noviembre de 1999 pasó en la ciudad de Seattle, Estados Unidos, un evento que abrió un nuevo capítulo en la historia de los movimientos sociales. 40.000 personas, según las cuentas policiales, provenientes de diferentes iniciativas protestaron contra la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), suspendiéndola y colocando en la opinión pública los costos sociales y ambientales del economicismo. Sindicalistas, gremios campesinos, ONG´s, organizaciones indígenas, ecologistas de todos los tintes, anarquistas, pacifistas y casi todo el resto de los “istas” llegaron, desde diferentes puntos, a la misma conclusión: Su principal enemigo era el modelo de globalización promovido, entre otros, por la OMC. Todos llegaron a la ciudad a manifestar sus críticas, de las maneras que sabían o que querían. El resultado fue una protesta multiforme, en la cual se complementaron diferentes racionalidades movimientistas, potenciadas por el uso de los nuevos dispositivos de comunicación. El desconcierto de las autoridades llegó a tal punto que, por primera vez en muchos años, una ciudad estadounidense era sitiada militarmente. Si bien la protesta fue en su mayoría pacífica y noviolenta, la magnitud de la represión y los escaparates rotos por parte de los ácratas del Bloque Negro hicieron que la “Batalla de Seattle” fuera noticia en todo el mundo y, con los años, una película hollywoodense protagonizada por Charlize Theron.

El gobierno norteamericano entendió que se enfrentaba a un nuevo tipo de conflictos y encargó, a un think thank, la Rand Corporation, un estudio para entender y enfrentar a una forma de indignación que ni respondía a los partidos políticos tradicionales ni a los carismas unicos. El resultado fue una teoría desarrollada por David Ronfeldt y John Arquilla sobre las “netwars” y los “swarmings”. Los conflictos redificados respondían a una masa crítica generada por una red descentralizada. Por su parte los “enjambres” era una estrategia de confrontación contra un enemigo percibido como común basado en el cuestionamiento desde diferentes ángulos, discursos y métodos, que ocasionaban finalmente su debilitamiento. La unidad de objetivos con diversidad táctica tomó la metáfora del ataque realizado por una colmena de abejas.

El chavismo, basado en un modelo organizacional clásico vertical de culto a la personalidad, desató sus teorías conspiranoicas sobre la naturaleza de las nuevas tensiones antisistémicas. Por su parte la oposición, organizándose de la misma manera que el bolivarianismo, terminó internalizando muchas de sus lógicas. De 1999 para acá es mucho el tiempo transcurrido y los debates sobre la oxigenación post-ideológica de los movimientos sociales han generado múltiples líneas de fuga. Es tiempo de salir del cuartel, bolivariano u opositor, y enfrentarse como abejas a los dilemas y retos del Siglo XXI. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Colaboración en red

Rafael Uzcátegui

El pasado 28 de julio se realizó una multitudinaria marcha de trabajadores de Sidor en Bolívar, rechazando las amenazas contra el sindicato y la exigencia de aprobación de la nueva contratación colectiva. Quienes no estuvimos en el sitio pudimos acompañarla, minuto a minuto, gracias a la excelente cobertura que hizo la periodista Clavel Rangel a través de sus redes sociales. La difusión de fotos, comentarios y descripción de la evolución de la movilización amplificó a nuevas audiencias las exigencias laborales de los trabajadores de las empresas básicas. Además, potencialmente, puede generar el “efecto modelo” en otros trabajadores de empresas estatales que deseen realizar acciones de exigencia de sus derechos. Sin embargo, estas secuelas de la cobertura en tiempo real hubieran sido mayores si otras personas de la marcha, los propios trabajadores, hubieran informado a través de redes sociales sobre la manifestación, aumentando exponencialmente el nivel de conocimiento sobre los derechos vulnerados de los trabajadores sidoristas. Esta pertinencia de una cultura de periodismo ciudadano –activista o como lo queramos llamar- se expresó en una marcha similar realizada días antes en la ciudad de Valencia, la cual pasó bastante desapercibida ante la falta de una Clavel Rangel que informara en el sitio del desarrollo de los acontecimientos.

Se calcula que en Venezuela existen más de 6 millones de teléfonos “inteligentes”, siendo uno de los países de la región con mayor consumo de tecnología. Como lo expresa la intensidad de uso de redes como twitter y facebook, los venezolanos somos entusiastas usuarios. Y como se demostró durante las protestas de febrero y marzo en el país, las personas utilizaron sus dispositivos personales para registrar y difundir imágenes de excesos policiales y violaciones a los derechos humanos. Esto es un importante primer paso, pero hacen falta más: La coordinación, flexible y descentralizada, para la construcción de plataformas comunicacionales comunes. Para esto es necesario comprender que para potenciar la capacidad viral de los mensajes es importante establecer relaciones de cooperación con otros. Las redes como estructura de organización está modificando la propia manera de hacer política, de realizar activismo y de asumir el hecho comunicativo. Ya no se trata de un partido que tenga la ideología “correcta” o enarbole el programa con todas las soluciones, o que un periodista tenga el “tubazo” informativo. El reto en la sociedad de información es aumentar, entre todos, la masa crítica sobre temas relevantes para incidir en la toma de decisiones.

Usted tiene en sus manos una herramienta. Pero para potenciar sus posibilidades para la defensa de sus derechos debe colaborar, necesariamente, con los demás: Un tuit solitario no es suficiente. Sus movilizaciones pueden trascender a muchos más si se establecen estrategias colectivas previas para darlas a conocer. Aunque tenga el teléfono celular más caro y potente, ningún hombre –o mujer- podrá ser una isla. (Publicado en el diario 2001)

Declaración: No queremos más armas para Latinoamérica

Dia contra el gasto militar (1)Declaración de la Red Latinoamericana Antimilitarista por el día mundial de acción contra el gasto militar

La Red Latinoamericana Antimilitarista, red definida como una coordinación que promueve a través de diversas acciones el antimilitarismo en la sociedad, cuestionando la estructura militar y las prácticas de dominación en la región; hace un llamamiento a celebrar el día mundial contra el gasto militar diciendo: No queremos  más armas para Latinoamérica.  

El gasto militar sigue estando en la agenda de los Estados Latinoamericanos como un punto importante en materia económica sin tener ningún motivo lógico, por lo menos desde el punto de vista de la sociedad civil. El aumento del gasto militar en la región se justifica en los preceptos militares de la disuasión y prevención de “posibles ataques” a través de la compra de armamento más moderno y peligroso para el posible enemigo, argumento que se desvaloriza cada vez más debido a la cooperación regional y la interdependencia entre los países, lo que confirma que América Latina está muy lejos de la posibilidad de conflictos armados entre países en la región.

Desde la década de los 80’, en contexto de guerra fría, Latinoamérica sufrió un aumento en el gasto militar a la sombra del rol intervencionista que ha jugado EEUU. La influencia económica, política y militar de este país en la región todavía se mantiene de manera calcada en países como Colombia con la llamada “guerra a las drogas” y con la existencia de bases militares de EEUU en todo el continente. Sin embargo, EEUU no es el único país con fuerte interés en la región. Europa y Rusia han mostrado gran interés por Latinoamérica, demostrándolo en el hecho que en los últimos diez años es Rusia, y no EEUU, quién ha vendido más armas a países de Latinoamérica.
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Redes y grupos de afinidad

redesRafael Uzcátegui

Redes sociales son personas de carne y hueso colaborando entre ellas, en tiempo real, gracias a los adelantos de las tecnologías de comunicación. La innovación por sí misma –los dispositivos, programas o software- no crean mágicamente este tipo de relacionamiento. Para ello es necesario un uso definido por las necesidades reales de los individuos en compartir esfuerzos y conocimientos para el bienestar común. El espíritu colaborativo no ha sido creado por internet, pero ha crecido exponencialmente gracias a él. Esta forma de relacionarse ha traído importantes novedades organizacionales, que ha sustituido –por su flexibilidad y mayor rapidez para generar resultados- a los modelos clásicos de organización, que para la dimensión que nos interesa el arquetipo era el esquema vertical del partido político leninista, modelo que influenció a todas las coaliciones creadas para la toma del poder, tanto por la vía electoral como la insurreccional-revolucionaria, en el siglo XX.

En el partido político tradicional la importancia viene dada por la ubicación en la jerarquía burocrática de la organización. En una red es diferente. Su capacidad de influencia en otros es producto de su prestigio personal, cimentado tanto por su propia trayectoria, por la confianza que genere en los demás como por el valor agregado que aporte a la propia red. Pensemos en la red social twitter. Por lo general las cuentas de personas con nombres reales, perfiles definidos y fotografías verídicas del usuario son las que mayor afinidad despiertan, pues tienen la posibilidad de crear empatía en base a la difusión de mensajes que tienen un emisor claramente establecido, que se responsabiliza por lo que dice o difunde, generando la sensación de comunicación entre iguales. Difuminando la separación público-privado, uno “sigue” a una persona no sólo por lo que dice, sino por la identificación con las facetas de su vida expuestas en 140 caracteres.

La afinidad no es un elemento nuevo dentro de la organización para el cambio social. La rama más antiautoritaria del socialismo, el anarquismo, creó los llamados “grupos de afinidad” como base de su acción política. Ajenos a la rígida disciplina de los partidos, se organizaban no sólo en base a los valores compartidos, sino también en torno a la simpatía personal entre sus miembros. La confianza resultante del conocimiento mutuo hizo que su papel fuera mucho más dinámico, debido a la mayor rapidez para la toma de decisiones, que otras organizaciones. Durante la Guerra Civil Española (1936), la Cataluña republicana fue un campo de experimentación para los grupos de afinidad ácratas, que desarrollaron emprendimientos cooperativos, algunos con notable éxito, tanto para la producción de alimentos como de servicios. En los 60´s fueron la base del movimiento contra la guerra y antinuclear en Europa. Más recientemente, volvieron a reaparecer en la interrupción en 1999 de la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Seattle, que dio origen al llamado “movimiento antiglobalización”.

Novedades en movimiento

rafael uzcateguiRafael Uzcátegui

Para cualquier observador acucioso la dinámica de las protestas en las últimas semanas en Venezuela presenta algunas novedades respecto a la cultura de movilización social cimentada en los últimos años en el país. La primera es la propia continuidad de las protestas. El venezolano se ha caracterizado por promover un tipo de esfuerzos de resultados a corto plazo, sin permanencia en el tiempo, por lo que la suma de cada nuevo día de protesta contradice la inmediatez que parecía propia del “hacer-político” en el país. Un segundo elemento tiene que con su extensión y dispersión. Caracas, centro del poder simbólico presidencialista entre nosotros, siempre era el referente de cualquier manifestación nacional. Sin embargo, las protestas se vienen realizando con tanta intensidad y convocatoria en diferentes puntos de la geografía. Nunca antes habíamos presenciado la realización simultánea de 18 movilizaciones que, en algunos casos, (Maracaibo, San Cristóbal, Barquisimeto, Valencia, Puerto La Cruz por nombrar algunas), han sido multitudinarias. Y esto tiene su explicación. Las provincias han sido duramente castigadas  por años de interrupción de servicios públicos, escasez de productos de todo tipo y una tasa inflacionaria que ha mermado doblemente la capacidad adquisitiva de los asalariados, en comparación en el trabajador capitalino favorecido por un mayor flujo de capitales que permiten sumar otras entradas al ingreso familiar. Por esto en la indignación callejera en el interior del país hay más reivindicaciones de tipo social que en Caracas, donde las demandas siguen siendo mayoritariamente políticas (renuncia presidencial, liberación de los detenidos y rechazo a la represión).

 

Esta no es la única diferencia entre dos dinámicas movimientistas, que si bien tienen relación, cada una posee particularidades. En “la ciudad de los techos rojos” las protestas se han concentrado territorialmente al este de la urbe, y sus protagonistas son mayoritariamente estudiantes y clase media. En provincia hay una mayor incorporación de clases populares y, en el caso del Táchira, incluso de zonas rurales (por ello la militarización de la entidad). Otra novedad es el intenso uso de redes sociales para comunicarse, convocar y realizar las denuncias de abuso policial, militar y parapolicial ante la censura televisiva. Por ello, Venezuela ha entrado improvisada y atropelladamente en los conflictos digitales de la Era de la Información descritos por Manuel Castells, hasta ahora mediante multitudes configuradas en redes sin centro visible que han sobrepasado a los partidos políticos opositores. El gobierno, pensando bajo la lógica análoga, ha creído que era suficiente la invisibilización y represión para silenciar las protestas, retrocediendo terreno en un conflicto basado, entre otras cosas, en la creación y difusión de imágenes. Hoy, la lectura exclusivamente “ideológica” del conflicto, alcanza a comprender bien poco de las novedades, matices y complejidades de lo que está sucediendo.

Los indignado-as de Frankfurt

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Brevemente y bajo un pertinaz aguacero, pasé por el campamento de indignados/as en el centro financiero de Frankfurt, Alemania. Entre 20 y 30 carpas, mas toldos con espacios comunes, constituían en ese momento la infraestructura, aunque no podía evaluarla bien pues debido al clima, la gente estaba dentro de sus carpas y todos los materiales y exhibiciones que ponen para las asambleas estaban resguardadas. Por fuera parecía todo muy revival de los 60´s, pero quedarse con esa impresión es muy superficial. Sin embargo los afiches de convocatoria podían leerse por toda la ciudad, y algunas manifestaciones con 25.000 personas habían encontrado eco en la prensa alternativa europea, a pesar de ser Alemania el país que menos ha sido afectado por la crisis. Será para una próxima indignación cuando pueda enterarme más y conversar con la gente…

La pérdida de la autonomía


Rafael Uzcátegui

Desde su primera edición, acompañaba todos los años la marcha por el orgullo LGBTTI que se realizaba en Caracas, toda una afrenta a la cultura machista y patriarcal predominante en Venezuela. A pesar de las limitaciones, me sentía a gusto entre el espontaneismo, la alegría y desparpajo de la asistencia –que contrastaba con la marcialidad de otras manifestaciones- y, especialmente, su independencia. Recuerdo que en los primeros años para los partidos políticos, y especialmente para los de “izquierda” –a excepción de los trotskistas de Socialismo Revolucionario y los anarquistas-, era políticamente incorrecto asistir a la movilización, no los fueran “a confundir”. Incluso, uno podía escuchar, en los días posteriores, las burlas entre “camaradas” que unos a otros se decían, en tono de chanza, “te vi en la marchaaaa”.

Desde el año pasado, tras constatar la progresiva pérdida de independencia dela Marchadel Orgullo GLBT en Caracas y su cooptación institucional-estatal, deje de asistir. Según los testimonios de quienes participaron este año, la caminata ha sido confiscada por los partidos políticos, incluyendo los de oposición, quienes en año electoral se hicieron visibles y presentes. Tristemente predecible en un tiempo en donde la agenda de las iniciativas ciudadanas ha sido hipotecada por el 7 de octubre. El tema sustantivo de fondo es la pérdida de autonomía de los movimientos sociales.

Los movimientos sociales no son una extensión de los partidos políticos, ni tampoco constituyen sus bases de apoyo. Una cosa es que sus activistas tengan sus preferencias y adhesiones particulares y otra es que el conjunto se identifique como “chavista” u “opositor”. Los verdaderos movimientos populares son aquellas prácticas sociales que convierten y modifican el orden establecido a través de la manifestación e incidencia pública. Su composición es plural y su afinidad está constituida por los valores compartidos y el problema al cual se enfrenta. Poseen su propia historia así como agenda impostergable de reivindicaciones y una capacidad permanente de autoconvocatoria. Las estrategias y formas de organización son definidas por sus integrantes, sin injerencias externas. Además mantienen una identidad de clase, por lo que establecen lazos de solidaridad horizontales con otras dinámicas similares.

Desde 1998 una estrategia de polarización, compartida a cuatro manos, ha fragmentado y neutralizado a los movimientos sociales del país. La electoralización permanente de sus agendas de movilización ha postergado sus propias demandas, jerarquizando una identidad política (bolivariano, opositor) por sobre su identidad como miembros de una comunidad. Y esto es un retroceso para quienes pensamos que es la acción de los movimientos sociales, y no los gobiernos, quienes transforman la realidad. @fanzinero (Tal Cual, 09.07.12)

Venezuela: Interview with Rafael Uzcátegui

Gaidao 19
June 15, 2012

Rafael Uzcategui is a member of the group that publishes the anarchist newspaper El Libertario in Caracas (Venezuela). As antimilitarist, he is also a member of the War Resisters’ International and works in a Venezuelan human rights NGO called Provea. He is author of the books “Heart of Ink” and “Venezuela: Revolution as Spectacle” in which he reports the so-called Bolivarian process of Chavez and the true face of his “revolutionary” government. Taking advantage of his conference tour in Germany, we interviewed Rafael for the magazine Gai Dao.

1. Could you give a brief description of the anarchist movement in Venezuela?

Rafael Uzcátegui: In Venezuela the anarchist movement has never been so big and widespread as the anarchist movements in other countries in Latin America. It has always been small, because, among other things, in the golden years of anarcho-syndicalism in Latin America, the struggle for workers’ rights was prohibited in Venezuela and most of the immigrants that helped to consolidate anarchosyndicalism went to other countries.

In the early 80’s there was a work linked to worker and student sectors greatly influenced by the ideas which came from the French May, that sort of scene changes of the left that came to Venezuela after that date. The precedents of what we are today took place in that time. In fact, the first newspaper El Libertario was a paper aimed at the working class and also handed out at universities.

The anarchist movement in Venezuela gained in importance in the 90’s, having a strong presence at major public universities in the country. In fact, there were two national meetings of anarchists. Somehow the anarchist movement was in tune with all the general movement of need for change which was throughout the country. The 90’s was a decade with many demonstrations of students, workers, environmental movement, women’s movement, etc. against the implementation of the neoliberal package in Venezuela and, somehow, the anarchist movement was in tune with the social unrest, with that growth of social movement. However, in the late 90’s after the victory of Hugo Chavez in Venezuela, the same thing to other social movements happened to the anarchist movement, ginving rise to stagnation, division, fragmentation … Let’s say the discourse of the new government in power confuses many people and that also affects paradoxically within the anarchist movement.

We started the newspaper El Libertario in 1995 with the idea of making possible the realization of an anarchist federation in Venezuela, just after the two national meetings of anarchists. We had a view at that time that conditions were given for a national organization and that is why our group was called Comisión de Relaciones Anarquistas (Commission of Anarchist Relations) which tried somehow to connect people each other and establish organic links with the idea of establishing a future federation anarchist. After some time the groups in other cities were dissolved and the most consolidated group was the group in Caracas, which made the newspaper and more. Over the years we decided to solve this situation. We thought it was pretty hard to keep in mind the possibility of establishing a national organization and decided to forget the name of Commission of Anarchist Relations and continue only as editor group of El Libertario, because, that was actually the activity we were doing at that time.
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Mis intérpretes en Alemania

Me encanta pensar que el que obra bien le va bien en la vida. Mi viaje reciente a Alemania fue muy grato y demás de ver viejos amigos y amigas, conocí más gente hermosa. Y como si fuera poco, conté con el apoyo de intérpretes de lujo, quienes ayudaron a hacer las conexiones necesarias entre el castellano y el alemán. Aunque debo decir que me sigue sorprendiendo que, entre los ambientes libertarios europeos, es bastante frecuente que la gente hable o entienda español.

Los dos amigos intérpretes para el grupito latino en la Conferencia Antimilitarista de Darmstadt, ambos españoles, profesionales
y simpatiquísimos. A la izquierda la celebrada “Color-amor”.


Andreas me hizo la interpretación en la Conferencia en Colonia, frente a un interesante grupo conformado por compañeras feministas y activistas libertarios. Veterano de la solidaridad con Nicaragua y quien me obsequió
un tremendo libro sobre la identidad gráfica del sandinismo original.

Junto al compañero Peter, quien me hizo la interpretación en el local anarcosindicalista y antimilitarista de Frankfurt.
Pertenece a la FAU y su acento en castellano era argentino



Mis dos interpretes de Mainz, voluntarios y principiantes en estas lides,
quienes sudaron la gota gorda en la Conferencia en el local
internacionalista de la capital del vino blanco alemán, ante el público
más de izquierda convencional de todo el periplo.

Bolivia: La mascarada del poder

Evo y Linera

Rafael Uzcátegui

En junio de 2011 un grupo de 38 intelectuales y luchadores populares bolivianos, anteriormente ligados a Evo Morales (EM), firmaron el manifiesto “Por la recuperación del proceso de cambio para el pueblo y con el pueblo”, en el que hacían una serie de duras críticas al gobierno del país. Un mes después el vicepresidente Alvaro García Linera publicó su respuesta, “El ‘oenegismo’, enfermedad infantil del derechismo”, la cual se imprimió como libro de 168 páginas y se regaló en la edición dominical del diario “Cambio”. Casi 6 meses después, en diciembre de 2011, los aludidos respondieron con otra publicación: “La mascarada del poder. Una respuesta a Alvaro García Linera”.

Lo interesante de este debate es que, sorteando la polarización en Bolivia, se ha constituido un espacio de izquierda, en donde confluyen moderados y radicales, que complejiza el maniqueísmo en donde, como en el caso venezolano, se quiere entrampar el posicionamiento político sobre la coyuntura en curso.

La versión digital de “La mascarada del poder” se compone de 5 largos textos en donde se profundizan los cuestionamientos a las contradicciones, ineficacias y autoritarismos en los que ha incurrido el gobierno de EM. El primero, y particularmente significativo, es el de Alejandro Almaraz, viceministro de Tierras durante los primeros años de la gestión de EM. Algunas de las malas políticas enumeradas son: Desvirtuación de la nacionalización de hidrocarburos y frustración de la refundación de la estatal petrolera; Inversión de las reservas internacionales en la banca transnacional y el Tesoro de Estados Unidos; Designación de las autoridades judiciales “a dedo” y ausencia de cambios en el sistema de administración de justicia; Brutalidad policial y criminalización contra las movilizaciones populares; Violación “descarada” de los derechos constitucionales indígenas; Loteamiento sindical y partidario de los cargos públicos; Prebendalización de la función pública y obsecuencia “servil” a las jefaturas y “falaz doble discurso”.

Otro texto, firmado por Oscar Olivera y desde el activismo de base, describe las irregularidades alrededor dela Asamblea Constituyente, al que califica de “parte de ese proceso de simulaciones y mentiras”. En otro Omar Fernández, miembro de la “Asociación Nacional de Regantes” y promotor de la llamada “Agenda del Agua”, relata cómo después de una serie de avances jurídicos las presiones privatizadoras del recurso vuelven a ganar terreno. Los autores no dudan en responsabilizar de los descalabros al propio Evo Morales

Lejos de ceder a los chantajes y de las ambigüedades del “apoyo crítico”, este grupo de opinión ha decidido llamar las cosas por su nombre y convocar a la constitución de una alternativa social y política en Bolivia. Hay mucho que aprender de lo que pasa en el Altiplano. @fanzinero (Tal Cual, 02.04.12)

Política y miseria

Rafael Uzcátegui

“Política y miseria” es el último libro del periodista uruguayo Raúl Zibechi (Zambra, 2012) en el que se hace un interesante análisis sobre el impacto en la organización popular de la aplicación de políticas sociales para la reducción de la pobreza en la región. Analizando los casos de Uruguay, Argentina y Brasil, este escritor –que se define a sí mismo como un “investigador militante”-, dibuja un patrón que calza perfectamente en otros países donde gobiernos progresistas exhiben este tipo de políticas como su característica más importante.

En un apretado resumen: Zibechi describe una genealogía que ubica al Banco Mundial como la creadora de las políticas focalizadas en la reducción de pobreza en el continente, siendo Robert McNamara su principal mentor. El funcionario reconoció el fracaso de las soluciones exclusivamente basadas en la coerción y el uso de la fuerza, por un lado, y comprendió que la pobreza y la injusticia social ponen en peligro la gobernabilidad de los países, lo que traducido en términos económicos es que las reformas son menos costosas que los conflictos. Zibechi cita documentos del Banco Mundial: En 1997 recomiendan “acercar el Estado a los pobres” y en el 2001 “fortalecer el empoderamiento y participación de los pobres”. Según esta lógica no es casualidad que países con capacidad de resistencia al modelo neoliberal de los 90´s tengan hoy gobiernos “de izquierda” que ofrecen no sólo estabilidad política sino gobernabilidad para el flujo de capitales.

Según el uruguayo la implementación de políticas sociales tiene 4 consecuencias para los movimientos populares: 1) Legitiman la opción política de considerar la pobreza como el principal problema, desplazando el cuestionamiento a la acumulación de riqueza, 2) Eluden cambios estructurales, congelan la desigualdad y consolidan el papel de las élites; 3) Domestican el conflicto y reiteran la institucionalidad como vías para alcanzar demandas y 4) Disuelven la auto-organización de los sectores populares. Para el autor es clave si los movimientos tienen objetivos propios o si sus objetivos los demarca el Estado –para una eficaz gestión y despliegue territorial de sus programas-, el mercado o cualquier instancia externa. Por último, Zibechi establece desafíos para abordar este modelo de dominación en construcción: 1) Entender los cambios económicos en el capitalismo globalizado –modelo extractivista-; 2) Retomar el conflicto como eje estructurados de los movimientos y las prácticas autónomas de base; 3) Entender las políticas sociales no como “conquistas” sino como forma de contención de los sectores populares y 4) Recuperar la capacidad de hacer política –en sentido amplio-, rechazando el chantaje de la corresponsabilidad y la administración de la miseria impulsado desde la cúpula estatal.  @fanzinero (Tal Cual, 05.03.12)