ONG y Sociedad Civil: Las elecciones del 20 de mayo no serán libres ni creíbles

(Caracas, 14 de mayo 2018) Las organizaciones de sociedad civil y derechos humanos abajo firmantes nos dirigimos al país, para expresar nuestra preocupación, y alertar dentro y fuera de nuestras fronteras, que las elecciones a realizarse en Venezuela el día 20 de mayo de 2018 no serán libres ni creíbles. El proceso que se llevará a cabo adolece de las condiciones necesarias que den garantías a este derecho fundamental. El Poder Electoral en Venezuela ha actuado, deliberadamente, de forma no independiente e imparcial, socavando así la credibilidad de los procesos electorales, permitiendo que otros entes (la Asamblea Nacional Constituyente) haya decidido la fecha de su realización. Esto ha originado que la ciudadanía cuestione su participación en contiendas electorales y se originen dudas razonables sobre los eventuales resultados.

1. Obstáculos para el derecho a la libre asociación política
El Consejo Nacional Electoral (CNE) sancionó a partidos políticos que no participaron en la elección de alcaldes de diciembre de 2017, aprobando un decreto que los obligó a someterse a un proceso de validación de su militancia, como condición para no ser eliminados. Esto no está contemplado en la legislación electoral vigente, ilegalizando así los partidos: Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Partido Unión y Entendimiento (Puente) y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Además, no se ha permitido la legalización de organizaciones políticas del llamado “chavismo disidente”, como Marea Socialista (MS).

2. La fecha de las elecciones como acto de ventajismo
El CNE ha escogido discrecionalmente el momento de hacer los anuncios, la fecha de los próximos comicios y publicación de los cronogramas correspondientes para beneficiar al partido gobernante y dificultar la participación de otros actores políticos. Los comicios se desarrollan en tiempos y fechas arbitrarias, pues tradicionalmente las elecciones presidenciales en Venezuela se han realizado en diciembre. A su vez, el CNE ha eliminado actividades relacionadas al catastro, simulacro electoral, uso de la tinta indeleble, limitó la observación nacional y eliminó la internacional e, incluso, dejó por fuera las postulaciones de candidatos por grupos de electores o iniciativa propia. Aunado a esto, recortó drásticamente los lapsos para la presentación de candidaturas, la organización del Registro Electoral, la campaña electoral y el ensamblaje de material.


3.- Violación de disposiciones legales y del “Acuerdo de Garantías Electorales”

El jueves 01.03 integrantes del partido PSUV y algunos partidos de oposición Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS) y Copei firmaron un llamado “Acuerdo de Garantías Electorales”. El CNE reprogramó las presidenciales para el próximo 20 de mayo y convocó para la misma fecha los comicios de Consejos Legislativos Estadales y Concejos Municipales. Así, modificó el cronograma electoral que ya había sido presentado, acordando nuevas condiciones y lapsos sin prestar atención a las disposiciones legales correspondientes. Afectó el lapso de postulaciones reduciéndolos para inscripción de candidatos no postulados por partidos; electores no contaron con tiempo suficiente para enterarse cuándo y dónde validar en apoyo a la candidatura de un dirigente postulado por iniciativa propia o por un grupo de electores; dio un plazo de apenas seis días para consignar y validar firmas del 5% del Registro Electoral como requisito para inscribirse a postulados por iniciativa propia o grupo de electores, una cifra diez veces mayor a la exigida en procesos de renovación de nóminas de partidos políticos.
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Mitomanía de Estado

Rafael Uzcátegui

Para quienes desde las llamadas ciencias sociales intentamos hacer investigación en Venezuela el oficio se está tornando cada vez más difícil. Nos guste o no nos guste la gestión, las estadísticas oficiales son parte de la materia prima con la que trabajamos, que contrastamos con otras investigaciones alternativas o con los testimonios y datos que vamos levantando en primera persona. Desde hace algún tiempo el gobierno venía maquillando las cifras de su desempeño, pero el ojo avisor podía encontrar, dentro de las propias estadísticas estatales, las cifras para contrastar o desmontar las mentiras más evidentes. Sin embargo desde la instalación de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituytente la opacidad se ha hecho casi total. Y paralelamante, los discursos de los funcionarios son cada vez mas alucinados y desconectados de la realidad.

Pongamos el ejemplo la política pública habitacional llamada Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV). Cuando se comenzó a hablar de “millones” de casas levantadas, los propios informes de gestión de diferentes ministerios reconocían, en letra pequeña, que las metas no habían sido cumplidas. Si el ministerio de vivienda afirmaba que se estaban rompiendo records guiness en ingeniería, el ministerio del trabajo por su lado dejaba deslizar que la mayor tasa de desempleo se encontraba en el sector construcción. O el informe cuatrimestral del Banco Central de Venezuela publicaba que lo relacionado con el concreto y el cemento era el pedazo de la economía que acumulaba mayor crecimiento, pero de signo negativo. Ante la imposibilidad de mentir de manera sincronizada y sin costuras, la decisión que se ha tomado es, simple y llanamente, dejar de publicar cualquier estadística, cualquier número que pueda ser cruzado con otro para interpelar el discurso oficial. Y esto sin apelar al sentido común, ese que tiene cualquier estudiante de primer semestre de economía en donde es poco probable que un país con su peor crisis económica las viviendas estén floreciendo como hongos en el páramo después de las lluvias de septiembre.

El clímax lo ha constituido el presupuesto de funcionamiento del país para este 2018, otro secreto guardado bajo siete llaves. Normalmente se presentaba a la Asamblea Nacional el último trimestre del año, se discutían números más o números menos, se aprobaba y estaba disponible para los interesados en diferentes sitios web oficiales. En esta oportunidad se presentó ante la Constituyente. Si usted busca las notas de prensa sobre dicha “discusión”, un adjetivo excesivo para describir lo que pasó aquella tarde, no podrá detectar ningún dato de valor. Luego se dice que se ha publicado en Gaceta Oficial, y cuando se lee el documento los considerandos –las pirotecnias verbales acostumbradas- son mas largas que el texto propio del decreto, donde ni siquiera se tuvo la gentileza de publicar, por lo menos, la cifra total en bolívares del presupuesto estimado para el presente ejercicio fiscal.

La política pública en vivienda se ha transformado en un aparato propagandístico en vez de acciones para garantizar, de manera progresiva y sin discriminación, el derecho a la vivienda digna de los venezolanos. A falta de un concepto técnico para describir esta situación, provisionalmente la calificaremos como “mitomanía” -conducta repetitiva del acto de mentir, lo que le proporciona al mitómano una serie de beneficios inmediatos, como admiración o atención-, mitomanía de Estado. Busque usted las declaraciones de Nicolás donde afirma que “la cuarta” sólo construyo 150 mil casas y que su gestión ha superado esa cifra en más de mil por ciento. La compulsión hoy por mentir es tal y tan frecuente, que la noticia será cuando en algún momento se diga algo que tenga algún pedacito de verdad. @fanzinero    (Publicado en Tal Cual)

Henri Falcón, promotor del abstencionismo

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Rafael Uzcátegui

En las últimas semanas la discusión sobre las anunciadas elecciones presidenciales del 20 de mayo se han enfocado en los ribetes de la confrontación entre quienes creen que la mejor opción es participar, votando por Henri Falcón, o abstenerse. De lado y lado, empero, los argumentos son simplistas, cuando los hay, pues lo que abunda son los adjetivos descalificativos.

Aclaro que lo que viene a continuación es el intento de abundar en razones que alimenten la discusión. No es ninguna verdad absoluta ni relativa. El 20 de mayo, en caso que efectivamente se realice el proceso electoral, los hechos dirán quien estaba más cerca de lo que terminaba por ocurrir. Desde 1998 quienes nos hemos opuesto al autoritarismo, todos, no hemos conseguido la fórmula para revertir una situación que lejos de atenuarse se ha agravado. A estas alturas debiéramos tener claro que cualquier estrategia para salir del atolladero debiera realizarse desde cualquier lugar menos el de la soberbia.

Soy del grupo que piensa que Maduro no organizará elecciones donde, repitiendo el baño de agua fría de diciembre 2015, haya posibilidad de perderlas. Esta es la razón principal de adelantarlas 6 meses de lo que estipula la Constitución. En las elecciones regionales pasadas el oficialismo consiguió la fórmula para, siendo minoría electoral, ganar las votaciones. Resumiendo la ecuación: El gobierno ante la imposibilidad de aumentar su menguada popularidad debe asegurarse que sus contrarios saquen aún menos sufragios. Entre otras tácticas, se ha convertido en el principal promotor de la abstención, de manera directa e indirecta, erosionando la capacidad institucional actual del voto. Es cierto que entre los opositores al chavismo se han contado los abstencionistas, circunstanciales y doctrinarios. También que como nunca antes, por razones ciertas e inventadas, la Mesa de la Unidad Democrática ha alcanzado niveles importantes de desaprobación en las propias bases opositoras. Pero afirmar que la abstención es obra y propuesta de un sector de la oposición, así a secas, es sencillamente infantilizar la discusión.

Antes de continuar quiero dejar claro que sostengo que las aspiraciones de Henry Falcón son legítimas. No se puede culpar a un político de hacer, valga la redundancia, política. Otro tema es que uno tenga más o menos afinidad con ese camino. Dicho lo anterior, quiero hacer pública una hipótesis:

Henri Falcón, por acción u omisión, ha contribuido a la expansión del actual sentimiento abstencionista que embarga a los venezolanos.

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Veneco #28: Especial crisis migratoria venezolana

Edición 28 del podcast dedicado al punk y hardcore venezolano de todas las épocas y todos los tiempos, en esta oportunidad un especial sobre la migración venezolana, haciendo un recuento de los músicos criollos en bandas del género en otros lados. Producido por Rafael Uzcátegui (@fanzinero) para Humano Derecho Radio Estacion (www.humanoderecho.com)

Lista de reproducción:

1) Olor a Muerte: “La Calima”
2) Junta: “Policía no me jodas”
3) Peligro: “Déjame respirar”
4) Atestado: “Perros del Estado”
5) Exilio: “Sin miedo / Reacciona cuestiona”
6) Cardiel: “Sheriff Hernández”
7) Dischord: “Obligados a dejar”
8) B.E.T.O.E: “Las fronteras son un infierno”
9) Belgrado: “No exit”
10) Doña Maldad: “La dictadura del discurso / El día cuando”

La amenaza del Arco Minero del Orinoco

 Rafael Uzcátegui

Imagínate que la totalidad del territorio de países como Cuba, Corea del Sur, Austria, República Checa o Suiza fuera destinado a la explotación de minerales. Que las minas fueran abiertas sin estudios de impacto ambiental o sin consultar previamente a los ciudadanos que serían afectados por esta actividad. Que para promover la inversión extranjera se dieran todo tipo de facilidades, incluyendo normativas laborales flexibles y a la medida de los inversionistas. Y que paralelamente a esta decisión el gobierno de cada uno las promueva a través de una instancia bajo el curioso nombre de “Ministerio de Minería Ecológica”. Lamentablemente esta posibilidad es una realidad en Venezuela, pues un territorio de 111.843 km 2, mayor a la extensión de todos los países anteriores, ha sido destinado en este país latinoamericano para la explotación extractiva, bajo el nombre “Arco Minero del Orinoco” (AMO).

Venezuela ha vivido de la explotación petrolera desde que la extracción de hidrocarburos superó, en la década de 1910, el cultivo y comercialización de café y cacao. Todos los proyectos de desarrollo han sido basados en la renta energética. Ahora, cuando existe una profunda crisis económica en este país, que está llevando a que muchos venezolanos busquen futuro en otras latitudes, el gobierno intente diversificar su naturaleza extractivista, en la expectativa de recibir altos ingresos económicos a corto plazo.

El 24 de febrero de 2016 fue aprobada la creación de la llamada “Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco (AMO)”, en una cantidad de terreno que equivale al 12,2% de la superficie de Venezuela. Esta zona se encuentra en el margen sur del río Orinoco, la principal fuente de agua del país, donde habitan 54.686 personas indígenas, según el último censo del año 2011, y una gran biodiversidad ecológica que tras esta decisión se encuentra amenazada.

Esta decisión se ha promovido ignorando los dos requisitos necesarios según la propia Constitución de Venezuela, aprobada en el año 1999. El primero de ellos, artículo 129, la obligación de realizar estudios de impacto ambiental y sociocultural en las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas. Finalmente, artículo 120, la realización de una consulta previa, libre e informada a los pueblos originarios cuando se aprovechen recursos naturales en hábitat indígenas. Las empresas que han mostrado interés en participar en el AMO son de nacionalidad canadiense, china, italiana y de la República Democrática del Congo.

El gobierno de Nicolás Maduro no ha escuchado las diferentes críticas realizadas contra este proyecto, de sectores indígenas, ambientales, derechos humanos y hasta de intelectuales del propio movimiento bolivariano, como Edgardo Lander. Las diferentes iniciativas que han alertado sobre el impacto del proyecto han sido criminalizadas desde el sistema nacional público de medios. Lamentablemente, la aguda crisis social, económica y política que padece el paiís suramericano ha eclipsado el proceso de movilización contra el proyecto, que incluye académicos, activistas medioambientales y de derechos humanos, indígenas, músicos y sectores del llamado “chavismo crítico”. Hay que elevar la voz, en todo el planeta, contra la imposición del AMO en Venezuela.