Albert Einstein: Mi visión del mundo

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Albert Einstein

Curiosa es nuestra situación de hijos de la Tierra. Estamos por una breve visita y no sabemos con qué fin, aunque a veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario reflexionar demasiado: estamos para los demás. Ante todo para aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad; pero también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía.

Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.

Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante: lo que es el individuo creador, sensible. La personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.

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Objeción de conciencia y anarquismo en América Latina

CO_irgColaboración para el libro “Conscientious Objection: A practical companion for movementes” de la War Resisters International

Rafael Uzcátegui

Durante la década de los 80´s, muchos países de América Latina estaban gobernados por dictaduras militares o sufrían las consecuencias de la guerra civil en sus territorios.  Eran tiempos de la Guerra Fría, por lo que Estados Unidos consideraba a la región como zona de su influencia, un ‘patio trasero’. Su traumática y progresiva democratización tuvo como contraparte que en amplios sectores de su juventud se desarrollara un sentimiento antimilitarista, que comenzó a tener expresiones organizativas y políticas.  En mi caso personal, a comienzos de los 90´s en Barquisimeto, una ciudad a 5 horas de la capital venezolana de Caracas, los adolescentes teníamos que escondernos 2 veces al año, por 15 días, del servicio militar obligatorio, que en nuestro país se llamaba “la recluta”: Te agarraban en la calle, y sin mediar apenas palabras, te introducían a la fuerza en un camión, con otros tan asustados como tú, y de allí al cuartel. La recluta era el origen del rechazo a la autoridad y los uniformes del ejército para muchos de nosotros.

En 1994 La Asunción fue la sede del primer encuentro latinoamericano de OC, donde se acuerda la creación de la Red de Objeción de Conciencia Latinoamericana y del Caribe (ROLC)

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La resolución Padrino López

12995992_copia.520.360Rafael Uzcátegui

El pasado 27 de enero, mediante la Gaceta Oficial 40.589, el país amaneció con la noticia de la existencia de la resolución 008610, promovida por el ministro de defensa Vladimir Padrino López, que “regula la actuación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para regular el orden público, la paz social y la convivencia ciudadana en reuniones públicas y manifestaciones”. La gravedad de la normativa es escandalosa, pues legitima la inconstitucional participación de los militares en labores de seguridad ciudadana.

Los argumentos contra la resolución Padrino López son, por tanto, jurídicos y políticos. La Carta Magna es clara en establecer, artículo 332, que los “los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil”, enumerando 4 cuerpos encargados de dicha labor. Por su parte el artículo 329 indica que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) es el único órgano de las FANB que realiza labores de mantenimiento del orden interno. Los manuales de procedimiento policial indican que la GNB participa en la contención de manifestaciones cuando han sido superadas por la situación. Por su parte la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra Venezuela en el caso del Caracazo expresa que no debe usarse, salvo situaciones extremas, a las FANB para labores de mantenimiento del orden público. No es cierto, como lo expresa la resolución, que su contenido está ajustado a estándares internacionales de DDHH. La opinión de los diferentes organismos de protección ha sido taxativa en separar las funciones destinadas a la defensa nacional, propias de los militares, y las de seguridad ciudadana, la cual deben ser realizadas por funcionarios adiestrados para el trato con civiles, lo cual no es el caso de los soldados.

La respuesta política a esta iniciativa tiene que ver con la creación de un Estado policial militarizado entre nosotros, con lo cual el gobierno de Nicolás Maduro aspira enfrentar la conflictividad social futura como resultado de la crisis económica, de las medidas antipopulares en curso y la pérdida de popularidad de su figura. Hemos descrito en otros textos como nos encontramos en un proceso de transición, en el cual los chavismos perderán la hegemonía del control político del poder. Esto explica el proceso de legitimación de capitales y blanqueos de dinero mediante la compra compulsiva, a precios inflados, de diferentes medios de comunicación nacionales. Ante la ausencia de carisma y la falta de dirección, Maduro apelará a la represión pura y dura, en una estrategia que incluye el uso de la hegemonía comunicacional a su alcance y la actuación de civiles armados contra los protestantes. Esta estrategia, militar más que política, tiene corto vuelo, pues entre otros elementos ya no cuenta con el respaldo internacional que alguna vez podía mostrar su antecesor. @fanzinero (Publicado en el diario Tal Cual)

Nodos & Redes: Una cayena blanca para Howard Clark

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Rafael Uzcátegui

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En Venezuela tenemos un sentido particular del tiempo. Al vivir al filo del vértigo, con acontecimientos y tragedias desarrollándose cada minuto (un asesinato cada media hora para ilustrar ejemplos), rescatar lo que hicimos hace un año parece una tarea titánica. Es por eso que me cuesta recordar cuando conocí a Howard Clark, ese pacifista inglés irreductible, alto y ancho, que hasta la hora de su muerte presidía la red antimilitarista más antigua del mundo. Decidí poner como hito mi foto más antigua con él. Aparecemos almorzando juntos, al aire libre, en el campus de la Universidad Gujarat Vidyapith, fundada por el propio Mahatma Gandhi en el año 1920 para iniciar a la juventud en la lucha pacífica por la independencia del imperio británico. La Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG) había organizado allí su reunión trienal, bajo el nombre “Vínculos y estrategias: Luchas noviolentas y supervivencia local versus el militarismo global” y yo había asistido como venezolano para intervenir en el  foro “Militarismo y proyectos de desarrollo energético en América latina”. Comíamos la suculenta comida condimentada bajo los árboles, divertidos con la cantidad de monos –un animal sagrado e intocable en la región- que se paseaban a sus anchas por la Universidad y que, de tanto en tanto, tomaban una fruta descuidada en alguna bandeja. Howard aparece haciendo una mueca divertida, con esa simpatía tan suya, y yo celebrándola.

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El obituario del periódico inglés The Guardian afirmó que Howard era “un pacifista radical y activista por la paz de tiempo completo, organizador e investigador”. Desde 1968 participaba en grupos antimilitaristas, y muchos lo recuerdan como un entusiasta distribuidor del mensuario Peace News. Ayudó a la fundación del grupo Greenpeace Londres –famoso por su largo juicio contra Mc Donald´s-, la Campaña contra el Comercio de Armas y la energía nuclear así como la retirada británica de Irlanda del Norte, por nombrar sólo algunas de una vasta trayectoria. Desde 1985 trabajaba en la oficina londinense de la IRG. 11 años más tarde, se mudaba con su familia a Madrid, sin por eso perder su vínculo con la red cuyas conexiones vinculaban a más de 40 países en la lucha por un mundo sin guerras. En diciembre de 2013 una llamada telefónica nos daba la mala noticia: El Congreso de la IRG en Suráfrica de julio de 2014, con el que Howard estaba tan ilusionado, debía hacerse sin su presencia física. Una parte importante de la memoria de las luchas contra el militarismo en el mundo, también se iban con él.
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Militarismo

A girls poses next to a tank after the military parade to commemorate the 20th anniversary Venezuelan President Hugo Chavez's failed coup attempt in CaracasRafael Uzcátegui

A donde se mire, la tendencia del mundo globalizado es hacia la profesionalización de los ejércitos, convirtiéndolos es un aparato altamente especializado y tecnificado para la guerra. Situaciones como la de Venezuela, donde la racionalidad castrense se ha convertido en lógica de Estado y se ha militarizado progresivamente la sociedad, son los coletazos de una época superada por los acontecimientos históricos. Cualquiera puede corroborar como la gran mayoría de los movimientos sociales que luchan por el cambio en todo el planeta tienen a las Fuerzas Armadas como uno de sus principales antagónicos. Para ellos, el Ejército constituye un dispositivo que reúne todos los valores ajenos a cualquier concepción que se tenga sobre democracia. En un tiempo de redes, flujos de comunicación libres y alianzas organizacionales flexibles, pocas cosas tan diferentes como la estructura piramidal de la cadena de mando del Ejército y sus autoridades y órdenes incontestables. Mientras cada vez más se percibe la diversidad y la pluralidad como un valor en sí mismo, enriquecedor del debate y del proceso de toma de decisiones, la uniformización y homogeneización del pensamiento, típico de las Fuerzas Armadas, y su división del mundo en amigos y enemigos, pertenece a una manera de entender el conflicto cada vez más insuficiente e ineficaz. La primacía de la violencia –simbólica y real- para la resolución de las diferencias versus el diálogo y la construcción pacífica de consensos; El nacionalismo exacerbado, el machismo y la homofobia contra los valores universalistas, el internacionalismo solidario y la tolerancia. La lista de principios antónimos es larga. Algún día tendremos que describir apropiadamente como Venezuela, convertida literalmente en un campo de batalla por la hegemonía ideológica, agregó elementos para la violencia e inseguridad.

 

Uno de los retos de cualquier transición política en el país es promover la desmilitarización de la sociedad, construyendo referentes diferentes a lo que han primado en la historia venezolana, los cuales el bolivarianismo ha reforzado. Un tejido de organizaciones populares debe bregar por la erradicación de la educación premilitar en la enseñanza, refutar la carrera armamentista estatal, exigir la disolución de las milicias, rechazar la simulación de estructuras militares al interior del movimiento popular y, en general, una verdadera y real democratización de la toma de decisiones a todos los niveles. Varios retos y dilemas tiene esta labor por delante, incluyendo algunos de carácter práctico: ¿Estarán los militares dispuestos a abandonar puestos claves dentro de la arquitectura estatal que han permitido todo tipo de enriquecimientos súbitos y trapicheos de todo tipo? @fanzinero

Encuentro Internacional “Contra la militarización de la juventud”, Alemania junio 2012

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Realizado del 8 al 10 de junio en Darmstad, Alemania. Convocado por, entre otras organizaciones, la Internacional de Resistentes a la Guerra, con la participación de activistas de casi 20 países. Por Venezuela tuvimos la suerte de participar, relatando la experiencia de militarización social experimentada por el país, que tiene entre sus principales objetivos el disciplinamiento de los más jóvenes.

Si deseas descargar la presentación de powerpoint sobre militarización en Venezuela, aca: Una mirada antimilitarista

Más información del evento aca: http://www.wri-irg.org/es/militarizaciondelajuventud