Nodos & Redes: Raúl, imprescindible por partida doble

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Rafael Uzcátegui

Muchas personas deben conocer las palabras de Bertold Brecht sobre los hombres que luchan por oírselas en la introducción que Silvio Rodríguez hace a su canción “Sueño con serpientes”. Yo llegué a los imprescindibles por otro camino. Mis primeros recuerdos con Provea, la organización de derechos humanos en la que ahora trabajo, tienen que ver con Raúl Cubas, una persona de origen argentino que fue parte del trio de fundadores y su Coordinador General entre los años 1995 al 2000. Raúl es de esas personas cuya primera impresión es lo más parecido a una confianza rebosante de serenidad. Quizás esa aura mística es la que contribuyó a crear la falsa imagen que Provea, el acrónimo al largo nombre Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos, era una organización ligada a la iglesia que la acompañó como un sambenito durante sus primeros años. Con la agudeza de un investigador nato, la formación política necesaria para los análisis de contexto, el olfato propio de los periodistas y la sensibilidad necesaria para involucrarse en las necesidades de los más vulnerables, la historia de la defensa de los derechos humanos en Venezuela siempre estará ligada a su nombre. Como parte de la Federación de Familiares de Desaparecidos en América Latina, una de las primeras organizaciones formales sobre el tema formadas en el territorio, conoció a las dos mujeres –Ligia Bolívar y Dianorah Contramaestre- con las que luego fundaría Provea en 1988, una de las tres ONGs –junto a la Red de Apoyo y Cofavic– de la primera generación de organizaciones de derechos humanos venezolanas. Hoy es parte del equipo de Amnistía Internacional Venezuela. Si ustedes se preguntan el porqué de la diferencia de la actuación de la vela encendida sobre amarillo en las recientes manifestaciones sobre otros hechos convulsos de nuestra historia reciente, parte de la respuesta es Raúl Cubas. Pero detrás de cada hombre, y mujer, hay una historia. Y la de este gaucho hace que su constancia adquiera otra dimensión.

De montonero a defensor de DDHH

A los 20 años de edad, Raúl se incorporó a Montoneros, el movimiento radical de izquierda argentina que creía en la lucha armada para instaurar el socialismo en el país, entendido como una fase superior del peronismo. La efervescencia radical, como el resto de los porteños, recibe la noticia del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, con el que una junta militar gobernaría el país durante 7 sangrientos años. 7 meses después del golpe, 10 hombres secuestran a Raúl a plena luz del día en Buenos Aires. Conocidas las brutales torturas contra los presos políticos de los militares, el montonero aplica la estrategia acordada por su organización: Suicidio por cianuro. Sin embargo, la píldora no surte el efecto mortal, por lo que despierta atontado sobre una alfombra de cadáveres. Su destino fue el tristemente célebre centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Allí permaneció tres años en los que tuvo que soportar torturas inenarrables y el peor día de su vida, cuando se enteró que sus dos hermanos, Juan Carlos de 21 años y María Georgina de 18 habían sido, literalmente, desaparecidos por los militares. En la cárcel conoció a Rosario Quiroga, “Lula”, otra presa política que sería su compañera sentimental para toda la vida. Ambos fueron liberados y enviados a Venezuela, como exiliados, el 20 de enero de 1979. Caracas los recibió vestida de fiesta: Los Navegantes del Magallanes se habían titulado por quinta vez en la pelota profesional.


Activista toda la vida
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Euroshima “Gala” (1987-Argentina)


Para nadie, y mucho menos para quienes han pasado por aquí alguna vez, es un secreto que las bandas darks -góticas, siniestras, llámalas como gusten- de los años ochentas se cuentan entre mis favoritas. Además de las inglesas, hay varias agrupaciones de América Latina que atesoro, como este cuarteto fugaz de Argentina que grabó uno de los discos, a mi modesto juicio, imprescindibles en la discografía regional del género. Editado en 1987, con la influencia de The Cure y Siouxsie and the Banshees, producido de manera independiente y editado en cassettes y Lps por Polygram, ambos inconseguibles y cotizados por coleccionistas. Apenas 9 temas, con batería electrónica, y una cantante -Wanda- que supo darle profundidad y carisma a la banda. El año pasado se han vuelto a juntar, dando algunos conciertos basados en estos temas, pero no tengo expectativas al respecto -salvo la nostalgia- debido al implacable paso de los años sobre la creatividad compositiva.

Un usuario de Taringa de nombre Chad tuvo la genial idea de tomar una de las versiones ripeadas libres por internet y hacer una masterización casera del disco, con resultados apreciables, que he colgado para compartir AQUI

Eterna Inocencia: “Hazlo tu mismo”

¡Yo estoy seguro de, lo que no quiero ser!

Todo comienza como una casualidad
de repente nos pusimos a tocar en un garage
fuimos conociendo gente y un mundo por recorrer
experiencias y viajes inolvidables

¿Como es que lo estan haciendo?
¿no salen en television?
¿como es que viajas tan lejos?
no todo el mundo puede comprender!
no suenan en la radio, ni salen en los diarios
se que este estilo de vida no todos lo pueden comprender!

Yo jamas pense que esto seria tan facil
juntarme con amigos para divertirme
creando musica y alternativas
al margen de una industria que tritura sueños..
Que dificil perecer!

Ahogado en un contrato, sin alegria creadora
sintiendote estancado
no todo el mundo puede comprender!

El panorama cambia, si vas sincerando vos
todo tiene otro sabor aunque muchos no puedan comprender!

Yo estoy seguro de, lo que no quiero ser!
Deja que el rock lo flashen otros, flashen otros, flashen otros
Deja que el rock lo flashen otros, flashen otros, flashen otros