Programa especial Grado 33 caso Mijaíl Martínez

Hace dos años acompañé a Víctor -padre de Mijaíl- al programa “En la mañana” de William Echeverría, pues como periodista siempre nos había brindado su apoyo en la denuncia de casos de violación a los derechos humanos. Era la primera vez que llevábamos el caso a Globovisión, una televisora que debido a su sesgo usamos sólo en caso de necesidad, para no “politizar” innecesariamente las denuncias. William nos trató, como siempre, muy bien, y el programa, dado el duro y dolido testimonio del padre, fue particularmente tenso y emotivo. Al mediodía Víctor asistió a la Asamblea Nacional, instancia a la que había acudido en reiteradas ocasiones a intentar que lo escucharan, sin suerte. Sin embargo, ese día las puertas estuvieron abiertas. Algunos de sus ex compañero/as de partido (PSUV), ahora le prometían que tomarían cartas en el asunto, y entre otras promesas, le afirmaron que una Comisión redactaría un informe sobre el caso. Sólo le pidieron una cosa aquella vez: “No vuelvas a Globovisión”.

Víctor y su familia esperaron las gestiones, y después de 6 meses de nuevo silencio, comienza a peregrinar por todos los programas de Globovisión. Grado 33 quizás sea uno de los pocos que faltan. La dureza de sus palabras no puede desvincularse del hecho que muchos de los que hoy miran a otro lado, fueron sus amigos y camaradas, en los momentos en que no estaban en el poder. Por cierto, la familia Martínez sigue esperando invitaciones y respuestas de los canales estatales y “alternativos” para hacer lo mismo que ha hecho con Globovisión.

Comparto el programa integro con Víctor en Grado 33


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Barquisimeto: Perseverancia logra sentencia contra violaciones al derecho a la vida en el barrio San Juan

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El pasado 17 de febrero, tras una década de tenaz andadura por la justicia, el Tribunal 16 de Juicio del área metropolitana de Caracas sentenció a 10 años y 7 meses de prisión a cinco funcionarios de la Guardia Nacional (GN) y de la antigua Policía Técnica Judicial (PTJ) por el asesinato de dos menores de edad, hecho ocurrido en el año 2001 en Barquisimeto.

En un caso que conmocionó a los habitantes de la ciudad crepuscular, un 5 de junio comisiones de la GN y PTJ realizaron un operativo conjunto en las inmediaciones del Mercado San Juan de la ciudad en busca de los autores del asesinato del cabo segundo (GN) Simón Segundo Camacaro, crimen ocurrido la noche anterior en un bar del centro de la ciudad. Más de 30 funcionarios llegaron a la zona popular y acordonaron la cancha deportiva, en la cual detuvieron a los menores Danner Pastor BARRETO TORRES (17) y Luis Javier JIMENEZ ALVARADO (13), ambos estudiantes del Liceo “Rafael Monasterio”. Según el testimonio de los testigos los funcionarios los llevaron hacia uno de los callejones en donde procedieron a asesinarlos. Un habitante, posteriormente, atestiguó como un GN sembraba un arma de fuego en el lugar. Varias casas fueron allanadas, mientras algunos vecinos eran amenazados por los funcionarios en medio de la noche.

Versión oficial versus versión real

Inmediatamente comienza a circular la versión del enfrentamiento, sincronizada por todas las fuerzas policiales gubernamentales. El comisario Audio Cabrera (PTJ) afirmaba a los medios que las víctimas formaban parte “de una banda peligrosa donde también actúan mujeres con sus concubinos”. Por su parte el coronel Ove Gedde García, jefe del Comando Regional N°4 de la GN, no sólo ratificó la versión, sino que atribuyó a los asesinados el crímen contra Camacaro: “El que tenía 17 años fue quien disparó el arma contra el cabo primero y en el allanamiento encontraron el arma de fuego que usó”. El comisario Rafael Rodríguez Lameda, jefe regional de la PTJ, dijo: “uno de los fallecidos fue reconocido como quien disparó contra el cabo primero”.

Si algo contradecía la versión de las autoridades era la airada indignación de la comunidad. El 6 de junio habitantes, familiares y maestros de los dos adolescentes organizaron una manifestación para rechazar el asesinato de los menores, en donde recorrieron el barrio y quemaron cauchos en la calle. El sentir popular comienza a confirmarse. Un mes después se identificaron a los verdaderos autores del asesinato del GN: Freddy Antonio Herrera (17) y Juan Pablo Silva (15). El 15 de agosto los mismos testigos que bajo amenaza inculparon a Barreto y Jiménez, esta vez señalaban a los reales responsables. En un juicio radicado en Falcón fueron enjuiciados y condenados por homicidio.

Los intrincados caminos de la justicia

A pesar que la exculpación de los dos menores asesinados y su declaración de inocencia parecía evidente, los familiares tienen que enfrentar un engorroso proceso judicial para obtener justicia. El 5 de marzo de 2004 el Juzgado Segundo de Juicio del Circuito Judicial Penal del estado Lara, a cargo de la abogada Minerva Parra Montilla, absuelve a los tres efectivos de la GN y dos de PTJ acusados y les otorga la libertad plena. Los familiares imponen un recurso para refutar la decisión y el escándalo por la liberación repercute en los medios de información regionales. Se acuerda un nuevo juicio, pero radicado en otra ciudad. Transcurre casi una década para que se haga justicia. El sargento técnico de segunda Omar Lucena, el distinguido Ego Enrique Mosquera, el distinguido Jesús González, de la Guardia Nacional; y los detectives Cruz Vásquez y Rafael Bolivar, ahora adscritos al CICP, fueron condenados a 10 años y siete meses de prisión por el homicidio de los adolescentes Danner Pastor y Luis Javier Jiménez. Como recordó el periodista Gerardo Morón de El Informador se trata de uno de los juicios más largos y controversiales desde que existe el Código Orgánico Procesal Penal.

Para los miembros del Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara, organización social que ha acompañado a los familiares durante todo el proceso, aún existen cosas que resolver para que se pueda hablar de justicia. En primer lugar que la Corte de Apelaciones, instancia a la que han acudido los funcionarios para intentar revertir la decisión, ratifique la sentencia. En segundo lugar que a los policías y guardias nacionales sean enviados a un centro penitenciario, para que no cumplan su pena recluidos, con prerrogativas y comodidades de todo tipo, en la sede de los organismos a los que pertenecen. Para esto alertan a toda la comunidad y las organizaciones sociales y de derechos humanos para continuar haciendo el seguimiento al caso. (Prensa Provea, 25.03.11)

Fotos cortesía Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara (COVICIL)

Memorias de un venezolano en la decadencia (II)

Ivan J. Canela con IRH-4

En esas tierras calientes en donde perennemente discutían el gavilán de Don Pío con el Gavilán de Canela, a pesar de su linaje musical conocido en todo el país, había poco espacio para el rock. Hablamos de Barquisimeto, año 1990. El punk y el dark eran una excentricidad, por lo que la resistencia era puesta con entereza por la cincuentena de metaleros cuyas largas cabelleras y franelas negras soportaban las inclemencias del tiempo. Sin embargo, los metaleros guaros tenían problemas de autoestima. Si para los peliparados larenses los verdaderos punks estaban en el país vasco o en Londres, para los heavys vernáculos los reales rockeros no estaban a miles de kilómetros sino a dos horas de viaje por tierra: Valencia. La capital del estado Carabobo era la Graceland del país, en donde para renovar los votos había que realizar una peregrinación cada cierto tiempo. Efectivamente, Valencia había sido la ciudad que había visto nacer a Arkangel, la banda que había promovido aquella movida llamada “Rock Nacional” y que había logrado editar varios discos, dándole proyección a otras agrupaciones de la ciudad, lo cual generó un efecto centrípeto que alcanzó a toda Venezuela, creando sus propias mitomanías y personajes célebres. Los metaleros guaros intentaban, sin mucho éxito replicar lo que pasaba en el centro del país, pero eran pocas las bandas constantes, menos el apoyo radial y nulos los sitios donde presentarse. De cuando en cuando algún pelilargo de ascendencia inmigrante lograba conseguir, alquilado, algún espacio en los centros sociales de las colonias en la ciudad, organizando unos conciertos larguísimos y tediosos por la cantidad de bandas locales a presentar, que nunca llegaban a feliz término. Sin embargo, la felicidad pasajera no era esquiva, y excepcionalmente se organizaba algún festival con la presencia estelar de las bandas de Valencia y Caracas, porque del exterior era pedir un imposible. Fue así como se realizaron conciertos memorables en el Domo Bolivariano, con la presencia de los primeros Aditus y Témpano, así como Resistencia, Arkangel, Polifusión y Equilibrio Vital, entre otros. Sólo una vez estos conciertos aceptaron la presencia, de contrabando, de una banda punk. Se trató del concierto realizado a comienzos de la década en el Anfiteatro Oscar Martínez con la presencia de la banda hardcore caraqueña Holocausto, anunciado con un flamante afiche en el cual El Obelisco, un gran monolito devenido en símbolo de la ciudad, tocaba una guitarra a la par de sacudir vigorosamente su larga cabellera. Si bien no recuerdo exactamente el nombre de aquel picnic satánico, nunca olvidaré que en el titular se exhibía orgullosamente la palabra “Barquisimetal”. No se si fue la presencia del puñado de punketos lo que molestó al ejército de soldados de la noche, o aquello fue producto de la acostumbrada brutalidad policial en aquellos rituales. Lo cierto fue que el concierto, como de costumbre, finalizó antes de haber presentado a todo su cartel en medio de una batalla campal de pronóstico reservado,  regada generosamente con perdigones y gases lacrimógenos, que salpicaron con escándalo los periódicos regionales del día siguiente.
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Leo y difundo: Comité de Víctimas de Lara alerta sobre posible decisión en el caso Masacre en Loma de León

A lo largo de más de cinco años el Comité de Víctimas Contra la Impunidad ha venido denunciando sistemáticamente la impunidad judicial en general y la violencia policial en particular como expresiones de una política del Estado Venezolano, que ha convertido al estado Lara en la capital del crimen y en el reino de la impunidad para funcionarios de las diferentes policías que, al amparo de jueces y fiscales, cometen todo tipo de crímenes y delitos.

Los sucesos ocurridos en Lara, tales como la toma de la comandancia de la policía de Barquisimeto; el aumento de los secuestros y homicidios, que antes de finalizar el primer trimestre del año están superando las cifras del 2009, tienen en la entidad una determinante en LA ABIERTA COMPLICIDAD DEL PODER JUDICIAL CON LA DELINCUENCIA, EN ESPECIAL CUANDO SE TRATA DE FUNCIONARIOS POLICIALES IMPLICADOS EN HECHOS DELICTIVOS, PRINCIPALMENTE EJECUCIONES DISFRAZADAS DE ENFRENTAMIENTO Y SECUESTROS.

Según las estadísticas oficiales difundidas por la prensa nacional sobre las actuaciones del Circuito Judicial Penal de Lara. ”… en el 2007 el 68% de los detenidos por algún delito en el Estado Lara salieron en Libertad, en el 2008 la cifra aumento el 70% y a comienzos del 2009, la cifra saltó al 87%.” (Sebastiana Barraez, Semanario Quinto día. Caracas del 30/01 al 06/02 de 2009)

Las cifras citadas se traducen de manera muy sencilla: de cada 4 delincuentes procesados 3 quedan en Libertad. En caso que el delincuente sea policía, la relación es de 1 a más de 1000, los pocos detenidos cumplen la medida en su comando respectivo donde gozan de toda clase de privilegios, como ir de compras a centros comerciales y dormir en sus casas todas las noches. Estas medidas no son otorgadas a cualquier ciudadano, pero sí invariablemente a los policías procesados quienes tienen padrinos en el alto gobierno que garantizan la impunidad mediante una sencilla transacción comercial con el juez de turno.

¿Por qué recordamos esto? En los próximos días saldrá la decisión sobre la tristemente célebre masacre de Loma de León, (Barquisimeto, 24/02/2008) en la que fueron vilmente asesinados cuatro personas, en esta masacre aparecen imputados por la fiscalía 21 del Estado los policías LUIS CAMACARO, WILMER PERDOMO, JULIO PERDOMO, JUAN LEÓN Y WALTER LINAREZ, uno de ellos tiene tres expedientes por homicidio (lF21: 0067-08, 0081-08, 0044-08). La gravedad del asunto es que este – junto a otros acusados- ha sido absuelto o sus expedientes archivados por los jueces y fiscales del estado Lara. En estas transacciones aparece recurrentemente nombre del juez Carlos Porteles quien el 16/3/10 absolvió a José Luis Parada en el juicio por homicidio y simulación de hecho punible, donde resultó abatido un ciudadano. Aunque para la fecha ya este policía había sido expulsado de la institución policial, José Luis Paradas fue señalado públicamente por el gobernador Falcón como uno de los cabecillas en la toma de la comandancia de la policía, encabezada por los oficiales que durante el mandato de Reyes Reyes y el Gral Rodríguez Figuera sembraron de sangre y terror al estado Lara. Más de trescientas ejecuciones en la entidad cómputo la Fiscalía General durante la tenebrosa gestión. Muchos de estos casos fueron a dar precisamente al despacho de Carlos Porteles (Caso San Juan, Caso Pérez Heredia) quien valiéndose de diversas artimañas jurídicas ha causado retardo procesal y actuado en contra de las víctimas favoreciendo a los funcionarios acusados. Por ello llamamos una vez más a las víctimas de la impunidad, a la población en general a estar atentos a la decisión de este juez ¡¡¡LA MASACRE DE LOMA DE LEON NO PUEDE QUEDAR IMPUNE!!! Hay que denunciar con expedientes en mano a los polijueces que se burlan de las víctimas y luchar decididamente contra la impunidad que se ha apoderado del sistema judicial en el estado Lara. ¡¡ YA BASTA, DENUNCIA AL POLIJUEZ!! GUARDAR SILENCIO ANTE LA IMPUNIDAD ES ACTUAR A SU FAVOR!

COVICIL.
24 DE MARZO 2010

Barquisimeto: Acto cultural por la vida contra la impunidad, 13 marzo

Mijail Martínez
Mijail Martínez

Fu n d a c i ó n  f o t o t e c a  d e  B a r q u i s i m e t o con el apoyo del Comité de Víctimas Contra la Impunidad, Amnistía Internacional, Cátedra de Derechos Humanos de la UCLA, Provea, Victoria Popular, Centro de Formación Ideológica y Club de Fotografía “Jacinto López “ de la Universidad Yacambú, el Colectivo de Nuevas Bandas y el Circológico Ambiental

P R E S E N T A N

T r i b u t o  a  l a  v i d a  C O N T R A L A I M P U N I D A D

Homenaje artístico, poético y musical a JACINTO ELÍAS LÓPEZ VELASCO y MIJAIL BAUDILIO MARTÍNEZ NIÑO

FLOR DE VENEZUELA

Sábado 13 de marzo de 2010

P R O G R A M A

4:00 p.m. PRESENTACIÓN A CARGO DE Carlos Eduardo López y Víctor Martínez

ESPECTÁCULO DE BREAK DANCE (por la Red de Hip-Hop)

GERMAN RAMOS Y EL CIRCOLÓGICO AMBIENTAL

Animación a cargo Francisco Urdaneta

5:00 PM R E C I T AL POÉTICO

Con la participación de

Alicia Eugenie

Laura Gracco

Carla Darma

Ramón Querales

Tito Núñez Silva

Orlando Pichardo

Héctor Francisco Carmona

Antonio Urdaneta

Jesús Enrique Barrios

Gabriel Jiménez Emán

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6:30 PM TESTIMONIOS DE LA IMPUNIDAD

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7:00 p.m. S e g u n d o F e s t i v a l De nuevas bandas EL LADO OSCURO DEL CREPÚSCULO (The dark side of the crepusculo)

Animación a cargo de Rafael Bowen

CON LA PRESENTACIÓN DE RADIO FUNK – CHILDREN´S GAME´S – KARMACOMA –

Memorias de un venezolano en la decadencia (I)

En el año del cataplún, en 1990, Barquisimeto era un gran pueblo con menos de un millón de habitantes, equidistante entre los campos petroleros del Zulia, el núcleo económico del país, y Caracas, el centro simbólico del poder. De mentalidad provinciana, con 4 ó 5 cines comerciales y un solo teatro, las expresiones culturales giraban en torno al folklore sonoro del cual la ciudad mostraba su pecho inflado de orgullo frente a todo el país. Esta circunstancia, por la que Barquisimeto era conocida como capital musical de Venezuela, era muy bueno para todos y todas… menos para quienes nos gustaba la música rock. Entre el espanto y el desprecio, algunas bandas de rock intentaban sobrevivir bajo los crepúsculos larenses sin mucha suerte: con alquileres de sonido prohibitivos, sin espacios para presentarse , con estudios de grabación inalcanzables por su costo, sin canales para mostrar y circular sus precarias grabaciones. Como si lo anterior no fuera suficiente, entre los ambientes de izquierda, que gozaban de buena salud en aquella tierra semidesértica de cujíes y tunales, el rock era visto, palabras más palabras menos, como una muestra irrefutable de la penetración degradante del imperialismo norteamericano. Ser rockero, en síntesis, era toda una proeza que no muchos podían sobrellevar con estoicismo y dignidad.

Las estaciones de amplitud modulada (AM) del espectro radiofónico local eran, por decirlo elegantemente, refractarias a las bandas cultoras del rock and roll en cualquiera de sus géneros. Las estaciones de frecuencia modulada (FM), que a pesar del poco tiempo de transmisión eran las más populares, se decantaban entre los estilos denominados tropicales y esos sub géneros que calzaban dentro del impreciso concepto de “adulto contemporáneo”. Por eso era posible, en determinados horarios y programas especializados, escuchar alguna agrupación de pop rock que estuviera punteando en la lista mundial de los más vendidos, pero nada más. No valían trucos baratos como aquello de telefonear insistentemente, simulando diferentes tonalidades de voz, para hacer peticiones de temas de nuestros artistas preferidos.

En aquel valle de lágrimas en donde sufríamos y llorábamos los rockeros guaros, en medio de la mayor de las soledades –recuérdese que eran días en dónde no existía internet ni la televisión por cable-, sin embargo, teníamos un salvavidas del cual nos aferrábamos con todas nuestras fuerzas: Radio Nacional de Venezuela (RNV). En dicha época este circuito radial con alcance a toda la república, que transmitía desde la lejana Caracas, no era el refugio de los evangélicos y predicadores que la caracterizan en este 2009, cuando esto se escribe. RNV saludó la década de los noventas siendo una estación que se parecía bastante a esas emisoras de servicio público administradas por Estados en otras latitudes. Tenía, como no, su noticiero y sus programas “educativos”, pero en horas de la tarde, lo cual se acrecentaba en el horario para noctámbulos, una serie de locutores desarrollaban diferentes programas destinados a melómanos, entre los cuales se encontraban varios que dedicaban sus espacios a la siempre incomprendida música rock. Por aquellos presentadores y presentadoras elevábamos nuestras plegarias, diariamente, a la Divina Pastora.

Uno de ellos, cuyo nombre he depositado en el barril sin fondo de mi memoria, conducía un programa todos los lunes entre, si mal no recuerdo, las 9 y 12 de la noche. Con vocación pedagógica, iniciaba su recorrido musical desde el rock and roll de los años 50´s, con generosidad de nombres y detalles, subiendo, a medida que caminaba el horario de transmisión, a las décadas de los 60´s, 70´s y 80´s, en donde finalizaba su viaje musical. Aquel programa era casi una biblia del rock, recibiendo reportes telefónicos de audiencia desde los rincones más apartados del país.

Sin embargo, nuestros locutores estrellas eran la pareja que asumía la programación a finales de la tarde entre lunes y viernes: Polo Troconis y Maritza Esparragoza. Por separado, o realizando programas en conjunto, cada uno radiaba las novedades musicales del rock iberoamericano, un género que bajo la etiqueta de “rock en tu idioma” se expandía como una taza de café ladeada sobre el mantel, tanto por el continente como por la denominada madre patria. En aquellos programas escuchamos por primera vez, o aumentábamos nuestro magro repertorio, las propuestas que con el tiempo se volvieron icónicas del movimiento de rock sudaca. Nuestras reverencias eran para las canciones, que cuidadosamente grabadas en formato cassette eran atesoradas como doblones de oro, de producciones o agrupaciones que no habían sido editadas en Venezuela. Fue así como escuchamos nombres ajenos que luego formaron parte de nuestro acervo: Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, Sumo, Los Abuelos de la Nada, Barricada, Leño; o canciones desconocidas de algunos de los héroes de nuestro panteón: Fito Páez, Charly García, Soda Stereo, Miguel Ríos, Duncan Dhu, Caifanes, Enanitos Verdes, Los Prisioneros, Miki González, Radio Futura, entre otros. Además, para nuestro total y absoluto deleite, Polo y Maritza radiaban bandas venezolanas, desde las clásicas como La Misma Gente, como las propuestas nuevas como Sentimiento Muerto, Desorden Público, Zapato 3, Seguridad Nacional, El Enano de la Catedral, Spias o Los Gusanos, por nombrar algunas. Debido a RNV, creíamos que, como mahometanos, Caracas era la meca a la cual teníamos que peregrinar de vez en cuando para ser rockeros de verdad.

Si tenías una banda y grababas algún tema, el non-plus-ultra de aquel tiempo era que te programaran en Radio Nacional. Por estas emisiones de RNV nos informábamos de los escasos conciertos que hacían en la ciudad, o escuchábamos saludos de los panas y vecinos a la pareja, de la cual comentábamos, en nuestras conversaciones cotidianas, como si fueran nuestros amigos de toda la vida. Pero como dicen, que de lo bueno hay poco, a mediados de los noventas alguien de arriba decidió reestructurar la programación y dejar fuera al rock en tu idioma, cosa que nadie protestó, ni siquiera las bandas locales que tenían en RNV la única ventana de difusión radial a todo el país. Después se desarrollarían otras propuestas, tanto en FM como en televisión, que de alguna manera mantuvieron cierto nivel de información y difusión. Sin embargo, las emisiones de Polo y Maritza llenaron un espacio, cuando más nadie lo hacía, de programar la música que tanto amábamos y que nadie más se atrevía a poner al aire, lo cual los ubica, convenientemente, en el museo inexistente de los cultores del rock en Venezuela. (Publicado en Exilio Interior edición 2)