Movimientismo en contraste

Rafael Uzcátegui

Manuel Castells, en “Redes de indignación y esperanza”, ha postulado que los movimientos sociales actuales, articulados y vinculados en red, tienen capacidad de reflexionar y aprender sobre su propia experiencia. Para aportar en este sentido, comparto un esquema sobre las que considero las principales diferencias entre las protestas del año 2014 y las que se están desarrollando en este mismo momento en el país. Enlisto primero las características de las anteriores y, seguidamente, su contraste actual (Algunas características podrían cambiar tras el 19 de abril).

2014
– Se realizaron en democracia restringida
– Fueron criminalizadas por todas las instituciones estatales
– Sin centro
– Protestas de importancia en todo el país (18 estados)
– Diversidad en las estrategias de movilización
– Consigna central “Maduro vete ya”
– Escasa atención de la comunidad internacional
– Expectativa en diálogo como mecanismo de mediación
– Sus referentes fueron protestas internacionales
– Partidos políticos de oposición divididos frente al fenómeno
– Chavismo era mayoría electoral
– Protagonizada por clase media y algunos sectores populares
– Emergencia de crisis económica
– Forma de comunicación resaltante: Tuits con fotografías

Diferencias20142017

2017
– Se realizan en dictadura
– Fiscalía desentona con línea oficial
– Relativo liderazgo de la Asamblea Nacional
– Protestas en 9 estados, con protagonismo de Caracas
– Algunas estrategias de movilización, énfasis marchas y concentraciones
– Consigna central “Elecciones ya”
– Alta atención de la comunidad internacional
– Ocurren tras fallido mecanismo de diálogo
– Aprendizaje acumulado de protestas locales anteriores
– Partidos políticos de oposición unidos frente al fenómeno
– Chavismo es minoría electoral
– Protagonizada tanto por clase media como por sectores populares
– Profundización de crisis económica
– Forma de comunicación resaltante: Videos y mensajes de voz por Whatsapp

@fanzinero

Lo que se ha ganado -hasta ahora- con las protestas

Rafael Uzcátegui

Venezuela experimenta un nuevo ciclo de protestas a raíz del golpe de Estado al Parlamento, rechazado también por la Fiscal Luisa Ortega Díaz. A pesar de las continuidades con oleadas de manifestación anteriores, hay novedades y particularidades, de las cuales hablaremos en otro texto. Después de varios días de protestas, en donde ha predominado el espíritu de no violencia -a pesar de hechos puntuales de violencia-, lo que uno percibe estando dentro del movimiento -quien esté fuera se esta perdiendo toda la historia- es una beligerancia colectiva en mantenerse en la calle. No queremos referirnos al hasta cuándo esto puede permanecer así -en el caso de Caracas, cada jornada de protesta es respondida con el cierre de las estaciones del Metro-, sino al punto en el que nos encontramos hoy, 22 de abril, gracias al movimiento de protesta. Siento que estas reflexiones sean pensando en lo que ha sucedido en Caracas, que es la experiencia que he tenido. Ojalá pueda contrastarla con reflexiones similares generadas desde el interior del país.

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1) Desterritorialización de la polarización política impuesta a la ciudad: Como parte de la estrategia de dominación bolivariana se encontraba la polarización territorial de la ciudad, parcelándola, trazando una frontera imaginaria que impedía a la oposición protestar en el centro y el oeste de la ciudad. El desborde de las multitudes ha cruzado las líneas del municipio Libertador, y algunas marchas han transitado por algunos sitios del centro y el oeste de la ciudad. Por otro lado, las protestas nocturnas se han realizado en parroquias populares de la ciudad: Catia, Petare, El Valle, Coche, Roca Tarpeya, Baruta (el pueblo). Los cacerolazos, por su parte, se han sentido en sitios emblemáticos del chavismo como el 23 de Enero. La última trinchera territorial del madurismo es el centro de la ciudad, precisamente la sede de las oficinas de los poderes públicos.

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2) La narrativa de los hechos ES la del movimiento de protesta: La confrontación de los significados está siendo ganada, hasta ahora, por el movimiento de protesta. Por un lado, cada vez mayores sectores califican al gobierno como una “dictadura”. El término “democracia” se ha convertido en el significante vacío en el que la gente está depositando sus deseos y aspiraciones -un papel que en días de Hugo Chávez lo ocupaba la palabra “Socialismo del siglo XXI”-. Como demuestran los progresivos deslindes de quienes hasta hace poco eran soporte intelectual y simbólico del chavismo -Noam Chomsky, el cantante Residente de Calle 13, Raúl Zibechi, Edgardo Lander-, no sólo se está transformando en “políticamente incorrecto” ser vinculado al madurismo, sino que las propias palabras “izquierda” y “socialismo” -para bien y para mal- se han convertido es descriptoras de algo malo. El chavismo-madurismo está intentando posicionar el supuesto “terrorismo” como característica de quienes se le oponen, sin mayor suerte. El chavismo es el pasado que la gente quiere superar, mientras se configura en la calle una promesa de futuro en el movimiento de contestación.

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3) El movimiento de protesta ha arrebatado al chavismo su dimensión simbólica, creando y difundiendo imágenes que aumentan el sentido de sus demandas: Si algo era eficiente el chavismo era en el manejo de los símbolos, culturales y sociales, a su favor. Hoy esa eficiencia se encuentra del lado de quienes lo enfrentan. El movimiento de protesta ha generado potentes imágenes difundidas en el mundo entero, mientras la burocracia estatal no ha podido registrar momentos que le puedan servir para desacreditar las protestas. Un ejemplo de estas imágenes, demoledoras para la dictadura han sido la señora Maria José enfrentando una tanqueta, el joven Alejandro desnudo con la biblia plantando cara a la represión -de quien se burló el dictador por el tamaño de sus partes nobles- o las imágenes de religiosos (en un continente donde Arnulfo Romero es parte del imaginario colectivo) dando misas al aire libre o del otro lado de los piquetes de la represión. Las imágenes que refuerzan lo positivo del movimiento de protesta frente a lo negativo de un gobierno dictatorial se multiplican todos los días, en una cantidad inmanejable para las salas situacionales de la burocracia.

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4) Se ha creado un sentimiento de comunidad a lo interno del movimiento de resistencia a la dictadura: Tras años de ruptura del tejido social y cooperativo, el movimiento de protesta comienza a establecer nuevos vínculos entre quienes participan y se identifican con él. Esta subjetividad, también, ha sido generada como respuesta a la amenaza dictatorial televisada. La gente ha pasado del miedo a la indignación. La represión aviva, y no inhibe, los sentimientos de mantener presencia en las protestas de calle, por estos días un sui generis espacio público en un país que adolece de él.  En la Marcha del Silencio, 22 de abril, se repetían las imagenes de personas que desde casas y edificios daban agua y apoyo a quienes participaban en la movilización. El contingente del este fue recibido por vítores y bienvenidas por los habitantes del oeste, creando un potente sentido de -nueva- comunidad en resistencia.

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5) Se ha generado un vigoroso mecanismos de autoformación e información por redes sociales, con sus mecanismos de autoregulación: Transmisiones por periscope, videos breves por twitter y notas de voz por whatsapp mantienen informadas a la comunidad. Los intentos de generar ruido y contaminación en estos canales son enfrentados rápidamente, mediante mecanismos de autoregulación para apartar los mensajes nocivos y falsos. Infografías y periodismo de datos fluyen vertiginosamente con todos los temas pertinentes para aumentar la eficacia de las manifestaciones.

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6) La torpe diplomacia estatal y los mensajes emitidos desde el interior del país, han aumentado el aislamiento del funcionariato de la dictadura venezolana. Que Maduro haya perdido el apoyo de países que Chávez había logrado neutralizar en el pasado o convertido en sus aliados ha sido, básicamente, logros de la actual canciller venezolana Delcy Rodríguez. No obstante, el movimiento de protesta ha logrado cimentar las críticas y distancias de la comunidad internacional, en momentos en que Miraflores necesita dinero e inversiones para pretender simular algún tipo de proceso electoral en algún momento. Los venezolanos en el exterior se han activado para generar movilizaciones, que contrastan con la ausencia de solidaridad activa con el madurismo.

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Amnesia Colectiva

Rafael Uzcátegui

A comienzos del 2017, junto con personas que conocieron en su momento a Angel Cappelletti, comenzamos un sitio web para colocar en internet un repositorio de su vasta obra, tanto de investigación histórica y pedagogía filosófica como de divulgación del ideario anarquista. Precisamente las dos pasiones que hicieron conocido a este argentino durante su estancia en Venezuela, entre las décadas de 1970 y 1990, que incluyeron clases en la Universidad de los Andes y la Universidad Central de Venezuela. Para nuestra sorpresa, la mayoría de los textos que poseíamos tras la investigación hemerográfica, era publicados en línea por primera vez. Aquello nos reiteró la ingente cantidad de información que podría desaparecer perdida en los baúles del mundo analógico. No pensemos en las obras más reconocidas, Doña Bárbara de Rómulo Gallegos por ejemplo, sino en la cantidad de creaciones escritas, sonoras y audiovisuales que cimentaron nuestro patrimonio colectivo y que hoy se encuentran inaccesibles y desaparecidas.

Esta preocupación no tiene solo una vena cultural, sino también es pertinente desde un punto de vista político. De manera improvisada y poco rigurosa, pero con muchos recursos, el bolivarianismo ha intentado re-escribir de la historia del país, como parte de su proyecto de dominación. Como ha coincidido con los años de su masificación, la gran mayoría de su discurso se encuentra disponible en internet. Caso contrario de todos los materiales producidos antes de su arribo al poder, que pudieran desmentir y conjurar su mitomanía.

En otras partes de América Latina, menos afectados por los modos de la renta petrolera, la memoria de los pueblos ha ido, progresivamente, digitalizándose para garantizar su preservación. En Venezuela tenemos todo por hacer. Y como ha ocurrido en esos países, depende menos de las instituciones que de un entramado de personas que suben sus propios archivos a la red de redes, para que sean de dominio público.

La primera resistencia contra el autoritarismo es la cultural. Sólo reflexionando, con honestidad, sobre el país que fuimos podemos construir un porvenir luminoso. Pero para eso tenemos que contar con todos los elementos para hacer un juicio sincero, ampliando nuestras mejores tradiciones y sacando las lecciones de nuestro pasado. El chavismo no pudo construir nada realmente nuevo, por ello exigía dinamitar todo lo que estuviera por encima de él para poder tener la capacidad de “socializar” su mediocridad. Internet nos ofrece un espacio privilegiado para democratizar y compartir información, que conjure la amnesia colectiva inoculada por una dictadura adaptada a los nuevos tiempos. @fanzinero  (Publicado en Tal Cual)

 

Lo único constante es el cambio

Rafael Uzcátegui

Si usted sintoniza con la opinión que la movilización del pasado 01 de septiembre fue “otra más del montón”, permítame refutarlo: Olvídese de lo que pasó entre 1999 y 2015, la concentración de ese día fue el primer acto de masas, para utilizar un término ñangara, realizado por una oposición al bolivarianismo como mayoría electoral. El adjetivo no es gratuito. Piense lo que quiera sobre lo que pasó en esos años, pero el dato cuantitativo irrefutable es que el 6 de diciembre último los candidatos del “Socialismo del Siglo XXI” sacaron, y bastante menos, sufragios que sus antagonistas. El precedente de ese día fue, como diría el Supremo, un misil al corazón del mito bolivariano: Ser la representación de la mayoría del pueblo venezolano y, dos, por ello ser invencible en elecciones. Adiós luz que te apagastes.

Lo anterior tanto es así que los voceros del oficialismo quedaron roncos en repetir que aquellos resultados eran “circunstanciales”. Sin embargo, la comparación entre las dos concentraciones de ese día reitera que la condición de minoría del Madurismo, el chavismo burocrático realmente existente, es la nueva realidad socio-política del país, una tendencia cuya brecha se agranda a medida que pasan los días.

Siendo la oposición mayoría electoral desde el pasado 6-D y recompuesta su capacidad de convocatoria, no tiene ningún sentido que repita las estrategias de cuando era minoría. En castellano: Se acabó la conspiradera, los guiños a “militares descontentos” y la ruta insurreccional. Lo que reiteró el carácter cívico de la jornada es que el camino constitucional y electoral es claro y sin atajos. Como el gobierno demuestra en los actuales momentos, es el bloque minoritario, al no contar con los sufragios suficientes que den legitimidad democrática a su propuesta, las que apuestan a la confrontación y la violencia. Si usted pensaba que las cosas permanecieron igual el 01-S es que no ha percibido que todo está cambiando en este preciso instante. ¿Recuerda los días cuando el chavismo repetía el “vamos a contarnos” como un mantra? ¿Cuál cree usted que es la razón por la cual el CNE no ha dicho “ñé” sobre las elecciones a gobernadores que deberían hacerse, llueva, truene o relampaguee, el próximo diciembre? ¿O cuál era el empeño en que los próceres locales, y sus satélites internacionales, difundieran fotografías de movilizaciones rojas de sus años mozos intentando hacerlas pasar como de 2016?

Haber acumulado el suficiente caudal electoral como para que quienes apoyan el Revocatorio sean más que los que se le oponen fue un primer paso. El segundo es construir el relato de los deseos de la –nueva- multitud. En nuestra opinión la brega por el RR debe ser una lucha por la Democracia, en mayúsculas. También por el derecho de los ciudadanos a participar y evaluar la gestión de los funcionarios electos por el voto, cuando cumplen la mitad del período, siendo el mecanismo de democracia directa con la posibilidad de revocar la ineptitud y el autoritarismo. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Reflexiones 1-S

Escribo estas líneas a las 6 de la tarde del 01 de septiembre, y como deseabamos muchos, la jornada de movilizaciones del gobierno y la oposición transcurrió sin saldos trágicos que lamentar. Según mi estimación personal, conversada con amigos, los opositores concentraron alrededor de 400 mil personas en tres importantes calles de Caracas, mientras que los oficialistas aglutinaron unos 50 mil en la Avenida Bolívar. Repito, es mi opinión personal a esta hora. Estaré atento a quienes puedan demostrar otros números.

La jornada había despertado todo tipo de expectativas, entre los críticos al gobierno, y fantasmas entre sus adeptos, amplificados por el sistema nacional de medios. Ante los resultados, considero que nos encontramos en el siguiente momento:

1) La mayoría no oficialista no es circunstancial sino la nueva realidad del escenario político venezolano. Como demuestran los datos electorales, que son números concretos, la oposición comenzó a ser mayoría desde el 6 de diciembre pasado. La lectura bolivariana de los resultados fue que la brecha de casi dos millones de votos era “circunstancial” y producto de la llamada “guerra económica”. La movilización de hoy ratifica que se está en un proceso de construcción de nuevas mayorías, y que la hegemonía bolivariana esta progresivamente cediendo terreno. Ser mayoría nos lleva a la opción dos.

2) La oposición ratifica su ruta electoral y constitucional para quitar del poder al bolivarianismo. Nos gusten o no las elecciones (escribe alguien que hasta ahora no ha votado), son tanto una realidad como el mecanismo de legitimación del sistema democrático.  Si se es mayoría, sólo hay que esperar que la misma se ratifique en los actos comiciales, tal y como el chavismo lo hizo entre 1998 y el 2013. Por ello, los partidos opositores han abandonado las estrategias insurreccionales y extra-constitucionales, que los caracterizaron en años anteriores -cuando eran minoría-. Hoy, es el gobierno quien apela a los caminos confrontacionales, de estímulo de la violencia, alejados de la Carta Magna.

3) El día demostró  las capacidades de convocatoria de cada bando. El gobierno impidió la entrada de reporteros y negó la posibilidad de tener tomas aéreas mediante drones porque sabía que no tendría tanta convocatoria como la oposición. Sus asesores saben que los conflictos en la actual era de la información estan basados, en buena parte, en la creación y difusión de imágenes que construyan sentidos en la opinión pública. Todos sus esfuerzos intentaron disminuir, mas no prohibir cosa que es importante, la cantidad de manifestantes en contra. Luego, algunos de sus altos voceros (Cabello, Ameliach) y sus satélites internacionales (Petro, Monedero) circularon antiguas imágenes de concentraciones chavistas como si fueran de hoy, para intentar disminuir el impacto de las fotos “escuálidas”. Si bien el poder sigue estando repartido en instituciones reales, con capacidad de coerción, la clave de hoy era quien visibilizaba con mas exito su propio relato. Y esto es importante para un movimiento como el bolivariano, que lejos de toda su pirotecnia épica, tenía como eje de su modelo de dominación representar a la mayoría del pueblo venezolano y ser invencible en elecciones.

4) La jornada reiteró las limitaciones de la hegemonía comunicacional estatal bolivariana. Todo el ambiente de terror psicológico del Sistema Nacional de Medios, que efectivamente tuvo una capacidad no desdeñable dentro de sus audiencias, no impidió que una parte significativa de la población resignificara sus mensajes y los contrastara con su vivencia cotidiana.  Esto nos lleva, además al siguiente punto:

5) Asistimos a los últimos cartuchos del discurso cohesinador del “Golpismo”
Si bien con menos eficacia que en los años anteriores, montado sobre la base que los actores opositores nunca han reconocido abiertamente el error del “Carmonazo”, toda la estrategia comunicacional oficial se basó en que el 01 de septiembre se repetiría el guión del 11 de abril. Y esta ofensiva generó suficiente zozobra entre oficialistas y opositores como para enrarecer el ambiente de la jornada, motivando toda suerte de precauciones tomadas por la dirigencia opositora. Los hechos demostraron la falsedad de la matriz de opinión madurista, por lo que consideramos que ha sido la última vez que tendrá algún tipo de efecto.

Maduro no se fué, el CNE no anunció fecha ¿Nada se logró? Todo está cambiando ahora mismo. Un paso lleva a otro paso. La opción revocatoria es apoyada por un público mayor que la que se le opone, y además, está en constante crecimiento. Reiterarlo con hechos es generar mejores condiciones para presionar por condiciones justas y oportunas para su realización. Si la concentración de hoy no hubiera sido masiva, el gobierno tendría mas posibilidades de remitirlo todo a un terreno mas favorable, incluyendo la recolección del 20%. La rebelión y la necesidad de cambio son mas viralizables que la servidumbre, construir un relato compartido, una comunidad de deseos y horizontes comunes juega ahora del lado de los opositores, cuando durante mucho tiempo estuvo en la cancha del bolivarianismo.

No hay nada más cobarde que el dinero. Ante la posibilidad de reducirse a la mínima expresión, los intereses y negocios de la jerarquía oficial motivaran a un sector del bolivarianismo a la negociación y el diálogo, con miras a ser el chavismo vivo  -y coleando- en la transición. Los restos, grandes o pequeños, del electorado chavista son un terreno de representatividad en disputa. Por eso si bien el chavismo “crítico” cuestionará públicamente a la MUD y el Referendo Revocatorio, en su fuero interno les interesaba que hoy el gobierno quedara en evidencia en su minusvalía, pues eso les da mejores condiciones para mostrarse como los herederos “auténticos” frente al PSUV y tener un puesto en la disputa de la hegemonía interna del universo bolivariano.

PD: La degradación de los actuales gestores del poder se resume en el “Coño de madre” lanzado por el presidente a los líderes antagónicos

Nodos & Redes: Inti Rodríguez: Un desplazado en Caracas

Rafael Uzcátegui
@fanzinero

Era un 03 de junio del 2004 y salíamos de la función vespertina del cine del Centro Comercial El Recreo. Al pisar la calle, nos extraña la soledad de la Avenida Casanova y luego del Bulevar de Sabana Grande, sin buhoneros. Tomamos el Metro y al bajar en Los Símbolos, rumbo a casa nos causa gracia la “Guarimba” que las abuelas del sector y sus nietos tenían en una de las esquinas. La oposición presionaba por la aprobación de un referéndum revocatorio para el presidente. Esa noche, en una cadena presidencial, Hugo Chávez acepta la decisión del Consejo Nacional Electoral. Nos detuvimos para contemplar lo que nos parecía un folklorismo: cauchos y ramas quemadas por las octogenarias que siempre cruzábamos en abastos y panaderías de la cuadra. Pasaron algunos minutos y cuando estábamos por retomar nuestro camino vimos como una docena de motorizados, cada uno con acompañante, se abalanzaban desafiantes rumbo a lo que era una inocua concentración de vecinos. Estábamos lo bastante cerca cuando vimos desenfundar sus armas y hacer disparos al aire. Corrimos hasta la entrada de un edificio. Los ángeles del infierno endógenos rodearon la cuadra y siguieron practicando tiro al blanco, antes de irse. Esa fue mi primera experiencia con los “colectivos” armados. Ese año no hubo más manifestaciones callejeras en Las Acacias.

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Inti Amaurú Rodríguez tiene 34 años y trabaja como Coordinador de Medios de la organización no gubernamental Provea, parte del trío de organizaciones de derechos humanos más antiguas de Venezuela. Como es el perfil de esta ONG, Inti posee su propia historia dentro de las luchas sociales, pues durante varios años fue activista estudiantil dentro del partido Bandera Roja, la gran cantera de juventudes revolucionarias de finales de los 80´s y comienzos de los 90´s, el cual abandonó en alguno de sus fraccionamientos. Para los adherentes del proyecto bolivariano Inti es un “escuálido” por partida doble: “Banderoso” y defensor de derechos humanos. Y entre nosotros, esos odios han movido montañas tan grandes como el Ávila.

Provea, desde el año 2004 ha denunciado la criminalización de la protesta en el país. Por ello desde el 04 de febrero venía observando la evolución del conflicto universitario, desde la primera protesta en San Cristóbal por inseguridad y abuso sexual –con detenidos de por medio- hasta el 12 de febrero, cuando a las 2 de la tarde se realizaban 16 manifestaciones simultáneas en igual cantidad de estados en el país. Más tarde, cuando ya se conocía la noticia del asesinato de los dos primeros manifestantes y los destrozos a la sede de la Fiscalía en Parque Carabobo, Inti se acercó, caminando varias cuadras desde su oficina, a ver la situación en primera persona. Y tomó algunas fotos. Imágenes que casi le costarían la vida horas más tarde.
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