Infografías informe “Venezuela 2014, protestas y DDHH”

Conocimiento que no se difunde es conocimiento que no existe. Tras el informe de 9 organizaciones de derechos humanos venezolanas sobre las protestas recientes en el país, alguinos de sus resultados principales se han convertido en infografías para una mayor difusión. Si deseas descargar el archivo .zip con las 6 infografías en castellano AQUI. Si deseas descargar el archivo .zip con las 6 infografías en inglés AQUI

 

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Venezuela hoy: Pedro Estrada recargado

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Rafael Uzcátegui

Recientemente, por el esfuerzo conjunto de 9 organizaciones de derechos humanos del país fue difundido el informe “Venezuela 2014: Protestas y derechos humanos”, el cual registra los abusos de poder en la contención de las manifestaciones ocurridos entre los meses de febrero y mayo de 2014.

Uno de los datos del informe es la cifra de 153 casos de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes cometidos contra manifestantes detenidos en diferentes ciudades del país. Los relatos, contenidos en el diagnóstico, no deberían ocurrir bajo un gobierno que se califica a si mismo como “humanista” o “democrático”. Los números toman dramática forma en los relatos de las víctimas.

Marco Aurelio Coello, tras ser detenido el 12.02.14 por el CICPC en Parque Carabobo, en Caracas, relató cómo tras ser lanzado al suelo esposado, fue golpeado en las cortillas y le cubrieron el rostro con una camisa ajena empapada en gasolina: “Me amedrentaron de matarme, me pegaron con un palo y me pisaron los dedos” afirmó. Sus palabras están incluidas en el expediente 16C-17-936-14, por lo tanto, son conocidas tanto por el Ministerio Público como por la Defensoría del Pueblo. Similar denuncia fue realizada por Cristhian Holdack, Luis Boada y Ángel González. El “modus operandi” del uso de gasolina por el cuerpo de investigaciones para el forjamiento de pruebas fue reiterado por Oscar Pimentel, lo cual también se encuentra presente en el expediente del caso.

Sin embargo las denuncias no sólo señalan al CICPC. Raúl Ayala, detenido el 12.02.14 por funcionarios del SEBIN en los alrededores de Plaza Venezuela, también en Caracas, reveló que le fueron aplicadas por lo menos 30 descargas eléctricas en el cuerpo, las cuales le generaron desmayos. Como si de un mal remake de Estefanía se tratara –la telenovela que polemizó en su tiempo por mostrar las torturas aplicadas por la Seguridad Nacional (SN) en tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez- los carceleros envolvían la cabeza de Ayala con una bolsa plástica para asfixiarlo, mientras lo golpeaban en diferentes partes del cuerpo. Su testimonio reposa en el expediente 12920-24, por lo que también han sido leídas por funcionarios de la Defensoría del Pueblo como del Ministerio Público.

Los abusos de poder no ocurrieron sólo en la capital. Jorge Luis León expresó que tras ser detenido por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana en las inmediaciones del elevado de El Trigal, en Valencia, fue tumbado al suelo para recibir patadas en el rostro, las cuales le destrozaron sus lentes. Los guardias golpean con la culata de sus armas a él y las tres personas que lo acompañaban, tras lo cual es arrastrado para que observe como los funcionarios incendiaban su auto. Tras ser robados por los funcionarios estatales, fueron trasladados a varios sitios de reclusión. En los trayectos eran golpeados y maltratados física y verbalmente. Las violaciones no se detuvieron aquí. Al día siguiente suplicaba por atención a sus heridas, tras lo cual recibió la visita de un supuesto médico forense que sin tocarlo y observar las contusiones, sólo se limitó a preguntar si tenía golpes o si sentía dolor. Un verdadero examen médico practicado con posterioridad, el cual consta en el expediente, determinó que el joven había sufrido fractura de cráneo debido a los golpes recibidos. De ese mismo operativo es el caso de Juan Manuel Carrasco, el joven que fue violado cuando la GNB le introdujo un objeto dentro de su ano, como consta en los exámenes médicos. Las demostraciones de “hombría” de los funcionarios continuaron dentro del destacamento: Mientras los mantuvieron arrodillados, amenazaban con violarlos mientras hacían ademanes con sus partes íntimas. Pedro Estrada –el sombrío director de la SN en tiempos de dictadura- se regocijaba dentro de su tumba.

Las agresiones de naturaleza sexual también fueron relatadas por 11 detenidos diferentes por la GNB en el destacamento de Los Castores, Municipio Los Salias, del estado Miranda, entre el 23 y 24 de febrero. Todos relataron en su audiencia de presentación los malos tratos, golpes, amenazas de violación y agresión psicológica de diferente índole, dentro y fuera del lugar donde estaban recluidos. La magnitud de las violaciones fue tal que obligaron al Tribunal ordenar al Ministerio Público iniciar una investigación por los hechos. Similares agresiones, incluyendo la amenaza de violación, fueron sufridas por 7 mujeres privadas de libertad en la ciudad de Barquisimeto, el 12.03.14, también por efectivos de la GNB. En este último caso hay que sumar que fueron víctimas de cortes de cabello y obligadas a firmar, en contra de su voluntad, un acta donde se decía que no habían sido víctimas de malos tratos.

El registro de las violaciones demuestra que Nicolás Maduro ha cruzado una línea de abusos contra la ciudadanía desconocida en tiempos del presidente Chávez.

El informe “Venezuela 2014: Protestas y derechos humanos” puede descargarse de la dirección http://www.derechos.org.ve/pw/wp-content/uploads/Informe-final-protestas1.pdf (Publicado en Correo del Caroní, 16.06.14)

La insondable levedad de la solidaridad

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El señor de la derecha es Gonzalo Pino. El del medio, su hijo Ricardo. El de la izquierda es reportero gráfico y se llama Hector Azuaje. Los tres son de Barquisimeto. Protagonizan una de esas historias mínimas que merecen ser contadas antes de pasar al olvido. Y desde hace días buscaba el tiempo para escribirla en este blog. Ahora, lo haré.

Una comisión del Foro por la Vida, la coalición de organizaciones de derechos humanos de Venezuela, visitó Barquisimeto para corroborar las denuncias sobre agresiones a manifestantes por parte de la Guardia Nacional Bolivariana y de tratos inhumanos, crueles y degradantes a quienes resultaron detenidos por esos días. Durante dos días pudimos conversar con diferentes personas, escuchando lo que tenían que decir sobre lo que pasó en la ciudad los días 15 y 16 de abril. El sentimiento que más se repitió ante nuestros oídos fue de indignación.

Al final de una de estas tardes barquisimetanas de crepúsculos un grupo de los afectados nos esperaba para darnos su testimonio. Adolescentes, personas mayores, periodistas, parte del grupo de 74 manifestantes detenidos, 40 manifestantes heridos y 11 comunicadores sociales heridos durante aquellos dos días, que algunos aseguran que fue la represión más descarnizada atestiguada por la ciudad en mucho tiempo.

Hector Azuaje, el reportero gráfico de la Prensa de Lara, se incorporó tarde a la reunión. Estuvimos acompañándolo un rato en la sede del Ministerio Público, a donde había llevado la denuncia sobre los disparos de perdigones que le habían realizado a su cámara fotográfica mientras cubría las protestas, quedando inservible. Como daño colateral, recibió varios impactos en su cuerpo. Nosotros nos adelantamos, pasándole un mensaje para que se acercara apenas se desocupara. Al llegar a la mesa donde entrevistábamos al joven cuyo rostro fue desfigurado por la Guardia Nacional, Ehisler Vásquez, se acercó al lugar donde se encontraba sentado Gonzalo:

– ¡Maestro! ¿Cómo se encuentra?
– ¿Quién eres tú?
– Yo soy quien lo recogió del piso cuando le dispararon en el pecho, ¿se acuerda?
– ¡Muchacho, no sabes cuanto te he buscado para darte las gracias!

La escena fue interrumpida por un sonoro abrazo. Los demás eramos espectadores de esos pequeños momentos en que los seres humanos nos ganamos a pulso el adjetivo. Gonzalo había recibido un disparo  a quemarropa desde metro y medio de distancia, después que los guardias habían disparado contra su hijo, que se encontraba a su lado. Gonzalo estaba angustiado no tanto por los balines de plomo de perdigones que tenía incrustados en el pecho (y que, como se ve en la foto, aún le supuran las heridas), sino por los gases lacrimógenos que comenzaban a expandirse a su alrededor y que especialmente afectan a quienes tienen un infarto a cuestas, como él. Al caer, el reportero gráfico se involucra en una escena en donde se supone sólo debería ser vouyerista a sueldo, recoge al sexagenario del piso y lo lleva a rastras fuera de peligro, donde otras manos igual de anónimas y solidarias ofrecen un auto para llevarlo a un hospital cercano.

Gente que se expone a sí misma para ayudar a quienes se encuentran en peligro e indefensas en un momento determinado. Gente que sin conocer al prójimo, hace suyas sus dolencias para ofrecer una mano tendida en apoyo. Gente que me hace recordar que, a pesar de todo lo malo, hay destellos de luz en los hombres y mujeres sencillos.

Ya conté la historia. Me alegro por ello.

Manifestación y terrorismo de Estado

Yendrick-SánchezColumna de Provea en Correo del Caroní redactada por Rafael Uzcátegui

A partir de las elecciones del 14 de abril, las organizaciones de la coalición Foro por la Vida hemos estado activadas a raíz de las diferentes denuncias sobre situaciones de violencia y vulneraciones a los derechos humanos ocurridas en el país. Una comisión conformada por Cofavic, el Centro para la Paz y los DDHH de la UCV y Provea visitamos la ciudad de Barquisimeto para escuchar los testimonios de lo que parecen las más graves violaciones al derecho a la manifestación pacífica, derecho a la libertad personal y derecho a la integridad ocurridas en el marco de la crisis política desencadenada por los resultados electorales.

Alrededor de 80 personas fueron privadas de su libertad en la ciudad crepuscular por haber participado, o haber estado cerca, de la manifestación en los alrededores del Consejo Nacional Electoral (CNE) durante los días 15 y 16 de abril. Aunque los testigos afirman que la cantidad fue mucho mayor, se calcula que una cuarentena de personas fueron heridas por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana. De la información procesada hasta los momentos, dos parecen ser las “novedades” del tipo de represión realizada en la capital larense. Por un lado manifestantes heridos como consecuencia de disparos de perdigones “a quemarropa”. Varios afectados nos relataron cómo fueron impactados de estos cartuchos de plástico, en cuyo interior se encuentran pequeñas bolas de plomo, apenas a dos metros de distancia. Pudimos observar las heridas de una de las víctimas, cuyo impacto fue de una distancia tan corta que el perdigón se alojó completo en su ingle, generándole una dolorosa herida de 8 centímetros de diámetro. Todas las evidencias sugieren que los funcionarios militares utilizaron los perdigones como si de armas tradicionales de fuego se tratara, con el objetivo expreso de causar el mayor daño a los manifestantes, como fue el caso de Ehisler Vasquez, de 20 años, a quien los perdigones le desfiguraron la mitad del rostro.

La segunda tendencia, y de gran preocupación, fue que tras como fue anunciado por la Fiscal General Luisa Ortega Díaz el 16 de abril, los manifestantes encarcelados están siendo juzgados por delitos tipificados en la llamada Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y el financiamiento al terrorismo. Como se recordará la plenaria de la Asamblea Nacional aprobó dicha normativa jurídica que consta de 89 artículos, que busca, según las notas de prensa institucionales, “prevenir, investigar, perseguir, tipificar y sancionar” los delitos del crimen organizado y el financiamiento a actos terroristas, como lo indica su artículo 1, y de esta manera reforzar la política de seguridad del Estado venezolano.

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