Ciudadanía – Diálogo 3.0

Ponencia presentada en el Encuentro Iberoamericano de la Sociedad Civil, Caracas, jueves 20 de octubre de 2016

Rafael Uzcátegui

Una reflexión desde Venezuela

Las preguntas de este diálogo 3.0 sobre ciudadanía son desafiantes, sin embargo lamento tener que responderlas desde Venezuela en este momento, cuando tras 17 años de polarización bajo un proyecto político que se ha denominado como “bolivariano” se han destruido las dos condiciones que hacen posible la ciudadanía: En primer lugar el reconocimiento de eso que llaman “la alteridad”, y es el derecho que tienen los demás a pensar y ser diferente a mí. Y en segundo término el territorio físico libre de coacción donde la ciudadanía es posible: El espacio público, la ciudad. Si en Venezuela tenemos todo por hacer para reconstruir la ciudadanía, mi reflexión tendrá particularidades que no tendrán las intervenciones de los compañeros de otros países. Pido excusas entonces porque mis ideas sean tan venezolanizadas, aportando poco a un diálogo más regional, que también es necesario.

Herederos de la modernidad

Sin embargo, los venezolanos y venezolanas hemos llegado a esta situación también porque somos herederos del pensamiento positivista moderno. La ciencia, cuyo desarrollo intentó superar los dogmas de fe para explicar al mundo, terminó convirtiéndose en una nueva religión. El método científico, esa serie de pasos para conocer la realidad, generó posteriormente teorías para transformarla, que pasaron a conocerse como ideologías. El siglo XX fueron años caracterizados por el enfrentamiento entre ideologías, cada una afirmándose como la verdadera y única para alcanzar la felicidad humana. Las ideologías incluso tuvieron vida propia, se convirtieron en un fetiche: la gente daba su vida por ellas aunque no las entendiera suficientemente de que iban. Venezuela parece ser uno de los últimos países sede de cruzadas religiosas ideológicas, donde un grupo de convencidos intenta imponer al resto de la sociedad sus propios valores y visión de mundo. Un convencido, o digámoslo más provocativamente, un fanático de su ideología hace esto con las mejores intenciones. Se ha convencido a sí mismo que sus ideas son las mejores para garantizar la felicidad de los seres humanos, y que las personas que difieren de ellas tienen problemas que deben solucionarse de alguna manera. Des-educarse de esta manera de pensar, o cómo le encanta decir a los sociólogos como yo “Deconstruirse” no es una tarea sencilla. Se los dice alguien que piensa de esta manera tras verse reflejado en el espejo bolivariano y espantarse de la imagen.

El impulso para enfrentar estos dos desafíos, valorar la diversidad y recuperar el espacio público, no debe hacerse a nombre de abstracciones. La hora de las grandes palabras, los adjetivos de las ideologías, ya pasó

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Fiscal General denuncia inseguridad en el país (en 1991)

Carta Fiscal General Escovar Salom a Carlos Andrés Pérez (2)

Columna de Provea en Correo del Caroní redactada por Rafael Uzcátegui

 

En el año 1991 el para entonces Fiscal General de la República, Ramón Escovar Salóm, difundió una carta pública de dos páginas en un diario de circulación nacional al para ese momento presidente de la República Carlos Andrés Pérez. El tono de la comunicación, las preocupaciones allí expresadas y las exigencias hechas revelan el grado de independencia que antiguamente poseían los funcionarios contralores respecto al poder central. Un segundo elemento de interés lo constituye que para esa fecha ya se aseveraba que la inseguridad ciudadana constituía uno de los principales problemas del país, por lo que si se hubieran tomado medidas para abordarlo de una manera integral, no hubiera alcanzado las dimensiones en la actualidad. Recordemos algunos pasajes de aquella misiva.

 

“Desde hace años, Venezuela ha venido librando una guerra continua, a veces silenciosa, pero siempre dramática, contra la inseguridad personal y contra la delincuencia. Las estadísticas, no siempre confiables pero generalmente reveladoras, muestran la variedad y multiplicidad de los delitos que se cometen de moco creciente y sin que la sociedad tenga la impresión de que se rechaza y se castiga eficientemente a los delincuentes (…) Hemos venido librando una guerra sin estrategia, sin planes coherentes, con reacciones espasmódicas y aisladas, sin continuidad. En otras palabras, Venezuela tanto en la legislación como en la gestión administrativa, carece de política criminal”.

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Videos de Convite sobre violencia urbana y construcción de espacios de paz

Los amigos y amigas de Convite, una organización que trabaja los derechos sociales en el país, acaban de difundir una serie de clips de video para ilustrar su programa denominado “Estrategias Protectora de la Vida”, el cual forma parte de sus proyectos orientados al abordaje de la violencia urbana todo ello desde una perspectiva preventiva que privilegia la construcción de espacios de dialogo y paz, el auto cuido y la exigibilidad de derechos sociales. Aca van:


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www.convite.org.ve

Nuestra violencia, nuestra banalidad

En lo que ha sido su tratamiento más frontal sobre la violencia e inseguridad ciudadana en Venezuela, el pasado 18 de agosto el presidente Chávez acusó, una vez más, a la “Cuarta República” de la situación. “Échenme a mí la culpa, esos niños me los cargo a los hombros pero son los hijos de esta patria cuando no había patria (…) Hubo tragedia desde que nacieron, crecieron muchos sin padre, sin madre”. De esta manera el primer mandatario se inscribe en la hipótesis, en la cual tembién creo, que afirma que el hombre y la mujer son seres buenos por naturaleza, por lo que son la perversión derivada de las institucionales las responsables de sus actos antisociales. Russoe palabras más, palabras menos. Chávez sostuvo que en 20 años, con la llegada a la adultez de una generación crecida bajo su influjo, no existiría violencia en el país.

Las palabras del zurdo de Sabaneta son, a nuestro humilde juicio, sólo parcialmente ciertas. Por un lado porque la realidad rechaza los mecanicismos unilaterales causa y efecto. Si bien el contexto ejerce una influencia en la conducta de las personas, el resultado del comportamiento de los individuos responde, afortunadamente, a un universo de motivaciones, en donde aun no tenemos con certeza, incluso, el propio peso de su carga genética. Si esto fuera así, que el medio modela indefectiblemente a las personas, el presidente también está sugiriendo que su propia “revolución bolivariana” no puede ser otra cosa que una repetición de la cultura política y económica en la que crecieron y se formaron sus actuales funcionarios.

En segundo lugar si bien es cierto que la violencia es parte de la deuda social heredada de los gobiernos anteriores, el argumento presidencial es insuficiente para explicar el porque, en los años de su mandato, la curva de crecimiento de los homicidios y otros delitos en vez de estancarse o continuar su trayectoria previa ha agudizado su crecimiento. Revisemos las cifras oficiales. La cantidad de homicidios ha aumentado, sin interrupción, desde el año 1989 –año del “Caracazo”- cuando su total sumó 2.513 homicidios a nivel nacional. En 1999, fecha del arribo al poder del presidente Chávez, la suma fue de 5.968 homicidios, con tendencia al aumento progresivo en cada lustro: 8.022 asesinatos para el año 2000; 7.961 para el 2001; 9.617 para el 2002; 11.342 para el 2003; 9.719 para el 2004; 9.964 para el 2005, 12.257 para el 2006, 13.156 para el 2007 y casi 19.000 para el año 2009, como lo sugiere extraoficialmente la encuesta de victimización del INE. A partir del año 2002 se experimenta un brinco muy brusco del crecimiento, por lo que evidentemente se generaron condiciones para que ocurriera.

Aceptemos por ahora que las palabras del presidente son un argumento para tiempos electorales, esperando que después del 26 de septiembre nos enseriemos como país para afrontar, con toda la responsabilidad que amerita, el abordaje del principal problema de venezolanos y venezolanas. La banalidad sobre el asunto no es propiedad exclusiva de Andrés Izarra. También somos culpables todos y cada uno los que nos hemos acostumbrado a vivir en estas condiciones, los que hemos optado por la política de la avestruz y el escapismo.

De cómo la Agencia Bolivariana de Noticias se burla del sufrimiento de Maria Elena Delgado, una madre de Petare a la cual le han asesinado tres hijos

Las propias cifras del CICP afirman que para el año 2008 hubo 14.000 homicidios en Venezuela, una de las cifras más altas del continente. La inseguridad ha transformado nuestra manera de vivir y todas las encuestas coinciden en que es el principal problema de los venezolanos y venezolanas. Ante esto, hay ausencia de respuesta social, aunque hay algunos signos, como los de los grupos populares de Lara. En Caracas la situación es diferente, y aunque la gente se moviliza por otras agendas, es poca la protesta por la muerte absurda de tanta gente, el reinado del miedo y la falta de espacios públicos.

El sábado 20 un grupo de mujeres convocaron a una marcha en Caracas. Efectivamente, muchas de ellas ligadas a partidos políticos de oposición, pero que también tienen derecho, aunque no nos guste y estemos en desacuerdo con su visión de mundo, a manifestar. Conque una sola de ellas haya sido madre de un asesinado o asesinada, y haya participado en la convocatoria, la manifestación exigía respeto. Esto lo comento por la nota del evento redactada por la Agencia Bolivariana de Noticias, que dice mucho más de ellos, de la supuesta política comunicacional revolucionaria y humanista que dicen construir, que del evento que quisieron ridiculizar. Para contrastar, colgamos seguidamente la reseña realizada por el diario Ultimas Noticias, como sabemos de tendencia oficialista, pero con menos guerra sucia y más periodismo que el primero. Es cierto, Globovisión manipula. Pero el llamado “periodismo bolivariano” es tanto o igual de despreciable.

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Submundo de jaurías… de verdad

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La progresiva descomposición social, expresada en los grados, intensidad y extensión de la violencia e inseguridad en Venezuela desmontan cualquier pretensión de un cambio entre nosotros y nosotras. Los ciudadanos de a pié, los que tenemos que patear diariamente calles y avenidas, usuarios y usuarias del transporte público y asalariados y asalariadas de quince y último, lo sabemos con exactitud, a pesar y en contra de cualquier demagogia y espejismos publicitarios cocinados por la vieja y nueva casta en el poder. Posteamos un mensaje de un amigo, luchador de vieja data y trabajador, que relata la anomia en la que debemos sobrevivir cotidianamente:

SUBMUNDO DE JAURIAS Y REVOLUCION BOLIVARIANA

El sábado a la 1 de la madrugada llevaba en mi “taxi-libre” a un cliente cajero de un Banco a su vivienda en Catia, por detrás del hospital de Los Magallanes. Al dejar una calle y girar hacia otra se apareció de improviso detrás de mi una bandada de raudos motorizados, disminuí la velocidad ya contraída por la tortuosidad de la calle y me acerqué lo mas que pude hacia la acera derecha, algunos pasaron con la humareda implícita lo que atenuaba mas la poca iluminación; uno de ellos – me atrevo a afirmar que en forma conveniente para sus fines- trató de pasar entre varios y mi carro, con su rueda me golpeó la puerta del conductor y con el manubrio me destrozó el retrovisor lateral, cayendo al piso y luego levantándose en forma acrobática, dando saltos y cojeando, con un raspón sangrante en una de sus manos. De inmediato la jauría me increpó y me reclamó mi supuesta mala conducción: “¿Tu estás loco, como manejas así?”. De nada valieron mis argumentaciones y la de mi pasajero sobre su mala maniobra. Fui conminado a negociar por las buenas antes de que la violencia pudiera partirme un vidrio y/o la vida. No me bajaba del carro y argumentaba en mi defensa con paciencia, lo que les irritaba ya que me pedían que lo hiciera para que viera los supuestos daños a la moto. Mi pasajero por su celular trataba de comunicarse con un familiar motorizado residente de esa zona, lo que generó un momento crítico, ya que pensaron que solicitábamos refuerzos. Acto seguido una mano apagó el vehículo, fui obligado a dirigirme hasta la moto y pedían “un palo” por daños inexistentes so pena de volcar el taxi. Les decía que podían hacerlo incluso matarme pero era una gran injusticia, que su gavilla no la disimularan, les repetía su mala acción ya que a cada momento pasaban nuevos motorizados quienes me aconsejaban pagar y les espetaba: claro, no le vas a echar la partida para atrás a tu pana. Les recordaba además que ellos son pueblo y estaban “jodiendo” a alguien que también era pueblo, le solicité ayuda a una muchacha parrillera-acompañante de uno de ellos, la cual observaba la escena recostada de una pared, le pedí que me asistiera ya que ella había visto todo, también les solicité agua o líquido ya que tenía la garganta reseca por la tensión del momento, cuando me traían un refresco, de pronto el carro se deslizó solo hacia atrás con el pasajero adentro, quien atinó a girar el volante para evitar que se fuera hacia abajo, sin embargo saltó un brocal y topó con la pared de una casa provocando la hilaridad de la jauría. Me dijeron “viejo, váyase” en un gesto que consideraban de magnanimidad ya que no obtuvieron el millón. Creo que el llamado a la muchacha dio resultado y allí dejé al cliente cajero a quien creo le llego el familiar motorizado. En el camino a la casa me aseguraba de que no me siguieran ya que les había dicho que vivía en otra zona y reflexionaba acerca de que el sueño de muchos de los adolescentes de nuestros barrios es tener una moto ya que el petróleo, el socialismo y la revolución bolivariana no ha llegado hasta ese cordón de marginalidad que va desde Guarenas-Guatire hasta El Palito-Morón, el cual se ha venido manifestando recurrentemente en nuestra historia reciente incluso con el actual voto castigo de las elecciones del 23N en ese eje y volverá a actuar ante el engaño oficial “socialista”. El saldo de este incidente: Tiempo- 1 hora de terror, daños a mi taxi, una mancha de sangre ajena en mi pantalón y 140 BsF despojados que eran intereses de una cuenta de ahorro, los cuales me los entregó en la tarde el mismo cajero al que prestaba servicio.

Julio Fandiño/06-12-08″