Humano Derecho Radio con Rigoberto Lobo (Observatorio DDHH ULA Mérida)

HD10

Humano Derecho llega a su programa N° 10 con buen rock y mucha actitud para hacer cosas por el bienestar de los demás y por mejorar la situación actual de Venezuela.
En esta emisión @MelanioBar y @Fanzinero conversan con Rigoberto Lobo (@rigoberto_lobo), activista de DDHH y miembro del Observatorio Venezolano de la ULA, sobre la labor del defensor y cómo cualquier persona con una sensibilidad por las injusticias y los problemas que afectan a todos por igual puede ser defensor de DDHH y aportar su granito a combatir las arbitrariedades.

Lobo inicia su camino en el activismo durante las protestas estudiantiles del 2014, allí se vincula con la ULA para contactar a víctimas y ayudar a aterrizar la labor académica en la calle, escenario de los atropellos. De este encuentro surgió el informe sobre violaciones a los DDHH en Mérida en el marco de las manifestaciones.

Así, ha venido formándose en el mundo de los DDHH en un contexto como el venezolano. Diseñador gráfico y D.J. con inclinaciones artísticas, Lobo es un ejemplo del nuevo activismo que germinó durante las protestas estudiantiles.
Acompaña a este nuevo Humano Derecho el punk independiente de Pelea de Gallos con “Calmar”, AFI con “I wanna get a Mohawk (but my mom won’t lef me get one) y la última pausa con los limeños de Futuro Incierto y “Mil Preguntas”.

Dónde alojarse en la ciudad de Mérida (Venezuela)

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A mis 40, no sé manejar y soy un usuario militante del transporte público. Por eso cada vez que salgo de Caracas, trato que mis alojamientos sean en sitios estratégicos, ademas del bueno, bonito y barato, con fácil acceso a quienes hemos elegido como opción de vida estar lo mas lejos posible de los automóviles. La ciudad de Mérida no es la excepción. Cada vez que la visito por razones laborales me he alojado en la Posada “Luz Caraballo”, que ofrece un buen servicio por un precio razonable (recién en temporada baja, 450 por una habitación matrimonial y 720 bs por una séxtuple). La casa y las habitaciones son de tipo colonial, justo lo que uno busca en una ciudad como Mérida, con la atención amable de una posada pero la limpieza y las habitaciones como de hotel.

Lo mejor de la Luz Caraballo es su ubicación, al frente de la llamada “Plaza Milla”, una zona turísticamente linda con bastantes restaurantes que orbitan alrededor de la típica plaza merideña, donde uno puede sentarse a gusto. Cerca del centro de la ciudad, pero lo suficientemente alejada para evitar las colas de sus viaductos, con acceso por varios lados, y cerca de la Facultad de Humanidades y Ciencias Jurídicas de la Universidad de los Andes. Uno puede ir y venir caminando hacia la céntrica Plaza Bolívar, tomar un bus o en toda la plaza hay una línea de taxis. De noche hay actividad hasta bastante tarde, bien sea por los restaurantes o los cafes que hay por la zona. Si uno quiere algo más movido, pues basta con bajar hasta los locales nocturnos del centro de la ciudad.

Hasta ahora lo único reprobable es que la posada ofrece un servicio de Wifi que sólo puede usarse en la recepción. Mejorando esto, el nivel de la posada subiría ostensiblemente. Yo agregaría neveritas en las habitaciones, pero esto en Mérida es como demasiado.

Les dejo los datos: Avenida 2 No. 13-80 Mérida, frente a la Plaza Milla. Reservaciones: 0274-2525441

Indígenas y derecho a la asociación

Rafael Uzcátegui

Recientemente se celebró en la ciudad de Mérida, los días 02 y 03 de diciembre, un Seminario sobre la Demarcación de Territorios Indígenas que contó con la participación de representantes de comunidades originarias de 5 estados del país. Aunque parezca singular, no es curioso que un evento de esta naturaleza se realizará en la ciudad de los caballeros, cuyo estado posee 5 etnias indígenas en el municipio sucre y cuya alma mater posee una Federación de Estudiantes Indígenas, que agrupa a por lo menos 150 bachilleres, y cuya actividad de extensión cuenta con el Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas, organizadores del cónclave, con un largo trabajo de investigación-acción en el tema. No es casualidad que sea ahora cuando se organiza una reunión de esta naturaleza. Tras las inmensas expectativas generadas tras la inclusión de los derechos indígenas en la Constitución, las organizaciones de los pueblos originarias –como lo reconoció uno de sus dirigentes- se desmovilizaron, creyendo que con el sólo apoyo al gobierno sus derechos iban a ser materializados. Ahora en varios puntos del país intentan retomar sus organizaciones tradicionales haciendo un balance autocrítico del proceso de cooptación estatal del cual fueron objeto.

Quizás el proceso más interesante de esta re-organización del movimiento indígena ocurre ahora mismo en Amazonas, región que a pesar de concentrar el mayor porcentaje de comunidades tribales del país, en contraparte no ha recibido ningún territorio como consecuencia de la demarcación establecida en la Carta Magna. A sus dos organizaciones históricas, la Organización de los Pueblos Indígenas del Amazonas (ORPIA) y el partido Pueblo Unido Autóctono Multiétnico de Amazonas (PUAMA ), se suma un espacio de articulación y trabajo común llamado Coordinadora de Organizaciones Indígenas del Amazonas (COIMA) que agrupa a, por ahora, 16 iniciativas diferentes. Su organización más reciente, Horonami del pueblo Yanomami, se inició hace tres años luego de una extraordinaria asamblea de 2500 indígenas en pleno corazón de la selva amazónica.

Por la vía de los hechos, los indígenas ejercen su derecho a la libre asociación, reconocido en diferentes pactos internacionales suscritos por el Estado venezolano y registrados en el Capítulo VIII de la CRBV. Como nos lo dice la ONG Civilis, asociarse libremente significa unirse y actuar juntas, del modo que mejor se considere, para procurar fines por voluntad propia, en beneficio de sus miembros, de la comunidad o de la sociedad en general, actuando colectivamente con plena autonomía e independencia. En el seminario merideño varios de los ponentes cuestionaron la imposición de los Consejos Comunales en las comunidades indígenas, debido a que pretenden desplazar organizaciones tradicionales, como los consejos de ancianos. Como consecuencia de su cultura de apoyo mutuo y reciprocidad, los no indígenas podemos aprender mucho de las prácticas culturales de los pueblos originarios. @fanzinero

Páramos andinos y colonización del plástico

Rafael Uzcátegui

Uno no tendría razones para no creerle. A esa señora de mejillas rosadas, que en la bodega te vende gentilmente un kilo de queso ahumado al pie de la montaña, y te lo dice con ese acento cantaíto. En eso coincide el vendedor en la tienda de artesanías, y la abuela que atiende la mesita de pasteles andinos a la orilla de la carretera: Aquella casa larga, de vastos pasillos, paredes blancas, jardín interno y techos de teja, mimetizada con la naturaleza de Apartaderos, en Mérida, pertenece a “don Farruco Sesto”. Y uno se contenta por él, deseando tener la suerte de, algún día, poseer una casa así para refugiarse de los avatares y bullicios de la Caracas electoral. Al contemplar esa casa, respetuosa de la tradición y arquitectura de los páramos, uno empieza a preguntarse porqué los habitantes de la zona no tendrían derecho, también, a un hogar construido con materiales de la región que hagan honor a su idiosincrasia. Seguramente es desconocido, yo mismo no lo sabía hasta que vi con mis propios ojos, que el gobierno nacional y regional promueven políticas habitacionales para los municipios andinos que rompen con la obligatoriedad de la adecuación cultural de la vivienda, uno de los estándares internacionales de ese derecho: “los materiales de construcción utilizados deben responder a la identidad cultural y a la diversidad de sus habitantes”. Bajo el nombre de “aldeas turísticas” el gobierno estadal viene construyendo bloques de dos pisos, que si bien en la ciudad de Mérida se ven bien, en  Apartaderos colindan abiertamente con la cultura y el entorno que tiene, aún, muchos terrenos para la construcción. Esto sin embargo no es lo más escandaloso. Inconcebibles son las “Petrocasas” que comienzan a germinar a través de los poblados de la cordillera merideña. Uno podría discutir, con estudios y referencias en la mano, si el plástico con el que están construidas estas viviendas atentan contra la salud de los trabajadores y de sus propios habitantes. Lo que es incontrovertible es que el blanco Policloruro de Vinilo (PVC) significa una afrenta al conocimiento acumulado –y valorado- de la casa campesina andina como idónea y vital al Hábitat del páramo venezolano, fielmente honrado en el hogar de descanso de “don Farruco”. Haga una búsqueda en Google, horrorícese como yo, e iniciemos una cruzada particular para salvaguardar el frágil ecosistema andino, que incluye no sólo a la naturaleza, sino también a sus habitantes y la cultura transmitida generación tras generación. Las casas de paredes con materiales nobles, la  piedra, los techos de madera y teja, los amplios corredores y jardines internos no deben ser privilegios para altos funcionarios gubernamentales, sino un patrimonio y un derecho digno de ser disfrutando por todos los habitantes de los andes venezolanos. @fanzinero (Tal Cual, 09.01.12)

Casero y sabroso en el páramo

Otra de las cosas buenas de visitar los páramos andinos es tener la oportunidad de disfrutar de la cocina típica de la zona, una variedad de platos que deleitan al paladar a un precio más que conveniente. En este caso lo más caro, las ofertas más conocidas y turísticas, no son necesariamente las mejores. Por ello en temporada “alta” es posible el disfrute de un plato de humeante pizca o rica sopa de garbanzos, con sabor casero y raciones abundantes, en diferentes sitios. En diciembre del 2010, en promedio un buen almuerzo o cena para dos podía perfectamente ajustarse a los 100-120 bolívares, con todos los platos, o un menú económico de 50 bs por pareja.


En Mucuchíes, casi al final de la Avenida Independencia, dirección Apartaderos, se encuentra el restaurant “Las Veladas”. Pequeño, acogedor, buena atención y mejor mesa.

La pizca y los pasteles del restaurant “La Gochita”, entrando a Apartaderos, son de pronóstico. El sitio es pequeño, pero muy cálido. Pasteles de trucha, champiñones, queso, carne y pollo para comenzar el día celebrando la fiesta del vivir.

Probablemente la mejor sopa de res que hayamos tomado en el periplo fue en un humilde puesto en la carretera trasandina, frente al Monumento Pico el Aguila, o Collado del Condor como ha sido renombrado. Una amabilísima señora, con acento andino pronunciado, ofrece comidas  a l@s viajer@s, según la leyenda, con mucha más sustancia que la conocida fuente de soda del lugar.


La cena de fin de año en el Refugio y Restaurant Mifafí, en plena curva de Apartaderos. Trucha gratinada, Steak pimienta, pollo con melocotones, pure, vino, pan de jamón y charcuteria, de 8 a 10 de la noche en año viejo. El sitio ha podido mantener la calidad de su gastronomía durante el tiempo.

En la calle Independencia de Mucuchíes, vía Apartaderos a su mano izquierda hay un pequeño comedor cuyo nombre reposa en el baúl de mi desmemoria, en cuyo frente hay una quincallería y tienda de discos. Entras pasas la tienda, subes unas escaleras y al final esta el restaurant, bueno, bonito y barato.

En la Casa del Páramo, una increíble tienda de artesanía hay un restaurant gourmet que constituye la joya culinaria de Apartaderos. Su salón sirve como sala de exposición, con un hermoso jardín interno, contando con la dedicada atención de Francisco, Giovanni y sus hijos, que lo harán sentir mejor que en casa. Para almorzar, cenar o tomarse un té al final de la tarde siempre es una excelente opción.

En la Heladería Los Posicles, “El pequeño Museo del Té”, en la calle Independencia de Mucuchíes, podrá deleitarse con alguna de las cien variedades de te o infusiones ofrecidas en el sitio, así como una gama de postres para recuperar energías a media tarde, devolver calor al cuerpo y continuar el paseo por las montañas.

Recomendaciones para disfrutar del páramo merideño (Apartaderos)


En una cartelera de una posada estaban visibles una serie de recomendaciones para turistas que me parecieron de valía para compartir. Aca van:

“Es completamente normal que nuestro organismo tenga que pasar por un pequeño proceso de adaptación, cuando queremos disfrutar de las bellezas de nuestro Páramo Andino nos tiene preparadas. Tratándose que estamos en alturas superiores a los 3.200 sobre el nivel del mar, la naturaleza nos recibe con un poco menos de oxígeno del que estamos habituados. Además que, si nos comparamos con la playa, la incidencia del sol puede ser hasta tres veces mayor y la deshidratación de nuestro organismo hasta dos veces mayor que cuando escuchamos el sonido de las olas del mar. El factor viento, sumado al frio, es una agradable combinación que disfrutamos pero, debemos estar atentos a ella. Teniendo en consideración los parámetros anteriores, ofrecemos a ustedes algunas recomendaciones, fruto de la experiencia en la zona.

– Dar a nuestro cuerpo un período de adaptación, de por lo menos 6 horas, evitando en ese tiempo los ejercicios bruscos, las caminatas largas y las pendientes.

– Utilizar protector solar, por lo menos número 15 (¡Muy importante!)

– Utilizar barra labial para protector solar (Chapstick o similar)

– Ingerir bastante agua

– Llevar consigo aspirinas o similares, ya que se pueden producir ligeros dolores de cabeza

– Mantener la respiración nasal despejadaes muy importante, para ello recomendamos la aplicación del suero fisiológico o Afrín -Hay alternativas muuuucho mas baratas- por las fosas nasales.

– Evitar las comidas muy abundantes, ya que el proceso digestivo es mucho más lento.

-Cuando realicemos excursiones por la montaña, a pesar que haya un cielo despejado y temperatura agradable, siempre es recomendable llevar un buen abrigo, ya que estas condiciones climatológicas pueden varias en cualquier momento.

Deseando una feliz estadía nos despedimos

Posada Montecarmelo”

Pd: Yo agregaría la precaución de llevar suficiente dinero en efectivo, pues el único cajero en Apartaderos -Mercantil- ¡nunca sirve! y en muchos sitios modestos no tienen punto de venta ni aceptan cheques.

El Paraíso tiene un nombre: Embutidos El Aguila (Apartaderos)

En la famosa curva de Apartaderos, mas adelante del Hotel Refugio Mifafí y la Loca Luz Caraballo está la tienda de embutidos “El Aguila”, que no sólo tienen productos de calidad (una amplia gama de jamones, salchichas y butifarras para hacer agua la boca) sino precios solidarios -anexo tabla de precios-, las cuales pueden acompañar con el pan casero que venden ahí mismo, un trozo de queso ahumado de la bodega de al lado y un buen tinto. En Caracas, aunque con pvp´s ajustados, tienen una sucursal al frente de El Solar de El Vino, en La Castellana.

El Aguila, definitivamente, es una de las paradas obligatoria del viaje por las montañas andinas.