Provea contabiliza 69 manifestaciones contra Maduro este #12Feb


Luego de corroborar la información, y constatar que las imágenes no correspondían a otro lugar y fecha, Provea puede asegurar que se realizaron 69 movilizaciones contra Nicolás Maduro este 12 de febrero, lo cual reitera, una vez más, el mayoritario rechazo a su gestión y el deseo popular de volver a la democracia, vida con dignidad, justicia social y libertad.

Los lugares donde se registró la indignación de la multitud fueron:

Acarigua
Altagracia de Orituco
Anaco
Barcelona
Barinas
Barinitas
Barquisimeto
Barrancas
Boconó
Cabimas
Cagua
Calabozo
Capacho
Caracas
Caripe
Carora
Carupano
Ciudad Bolívar
Ciudad Ojeda
Coro
Cumaná
Ejido
El Tigre
El Tocuyo
El Vigia
Guanare
Guasdualito
La Grita
La Victoria
Lagunillas
Los Teques
Maiquetia
Maracaibo
Maracay
Maturín
Merida
Mucuchies
Nueva Bolivia
Ocumare del Tuy
Porlamar
Puerto Ayacucho
Puerto Cabello
Puerto La Cruz
Puerto Ordáz
Punto Fijo
Quibor
Rio Caribe
Rubio
San Antonio del Táchira
San Carlos
San Cristóbal
San Felipe
San Fernando
Santa Barbara
Santa Cruz de Mora
Sierra Imataca
Socopó
Tinaquillo
Tovar
Tovar
Trujillo
Tucupita
Turmero
Upata
Ureña
Valencia
Valera
Valle de la Pascua
Yaritagua

Respuestas para Jungle World sobre la situación venezolana. 06.02.19

Rafael Uzcátegui

Como van a ser traducidas para una nota en la revista alemana Jungle Word, y dediqué un par de horas a responderlas, comparto mis reacciones al cuestionario por si genera más elementos para la conversación sobre lo que pasa ahora en Venezuela

1) Uno tiene la impresión de que Maduro ya ha sido derrotado ¿Esto es así?

R: Nicolás Maduro es un gobernante que aunque está muy debilitado, por la falta de apoyo popular y el aislamiento internacional, sigue ejerciendo el poder real, sustentado en las Fuerzas Armadas y el partido gobernante. El madurismo, lo que hoy gobierna en nombre del chavismo, ha cometido diferentes errores que lo ha llevado a esta situación. El primero fue en el propio inicio de su mandato, en el año 2013, cuando luego de ser electo por un pequeño margen, menos del 2% de diferencia respecto a su contendor de oposición, eligió no promover un gobierno de consensos, como lo sugería la lógica política, sino uno de abierta confrontación. Este primer error tuvo luego un alto costo, además, porque en ese momento estaba emergiendo una crisis económica como consecuencia de la disminución de los ingresos del Estado por la baja de los precios del petróleo en el mercado internacional, algo que algunos analistas llamaron “el fin de la década de los commodities”. El gobierno negó reiteradamente que Venezuela se encontrara en una crisis, lo que generó el peor resultado electoral para el bolivarianismo, cuando en las elecciones para la Asamblea Nacional, en diciembre de 2015, la coalición oficial se ubicó dos millones de votos por debajo de la opositora. Transformado en minoría social y electoral, Maduro continuó actuando de espaldas a la lógica política, no sólo insistiendo en un estilo confrontativo para gobernar, sino también el tomar la decisión de acabar con la precaria institucionalización democrática que quedaba. En marzo de 2016 aprobó una norma, el decreto de estado de excepción y emergencia económica, que pasó a colocarse por encima de la Carta Magna. Meses después, en octubre, decidió suspender irregularmente los procesos electorales pendientes, buscando una fórmula para ganar elecciones siendo minoría. En abril de 2017 ocurre una importante fractura en la coalición gobernante, cuando la Fiscal General Luisa Ortega Díaz denuncia la interrupción del hilo constitucional, dando inicio a una serie de protestas masivas en todo el país que duraron 4 meses, que fueron silenciadas a sangre y fuego con asesinato de 150 manifestantes y la detención de miles de personas. Su acierto en ese momento fue haber propiciado el desprestigio del liderazgo opositor, siendo 2018 un año de protestas sociales, por el creciente agravamiento de la crisis, pero no de movilizaciones políticas. El malestar no sólo continuaba, sino que continúa creciendo, incorporando a sectores que antiguamente apoyaban al gobierno. Es por ello que las protestas de 2019 han sido liderizadas por los sectores populares. Hoy nos encontramos en un momento terminal del modelo de dominación bolivariano. La pregunta que nos hacemos un sector mayoritario de la población es, precisamente, si durará horas, días o semanas. Pero hoy parece improbable retroceder a la situación en la que estábamos recién a comienzos de año.

2) Especialmente en Europa, Guaidó es visto como derechista ¿Hay alguna evidencia de esto?

– No la hay. Formalmente Juan Guaidó pertenece a un partido, Voluntad Popular que se identifica a sí mismo como de “centroizquierda” y forma parte de la Internacional Socialista. Si hay que etiquetarlo, lo que más se parece es a un socialdemócrata. El chavismo ha realizado una campaña comunicacional muy efectiva para mostrar a todos sus críticos como “derechistas” y “pro-imperialistas”, financiados directamente por la CIA y la Casa Blanca. A los defensores de derechos humanos, como en mi caso, no sólo nos describe como derechistas sino también como parte de una conspiración internacional contra el socialismo encabezado por George Soros, debido a que Open Society Fundation es uno de los cooperantes históricos de la ONG en la que trabajo, Provea. Es muy curioso, porque Soros es considerado en el resto del mundo como un progresista, pero según el chavismo estaría detrás de todos los ataques históricos contra la lucha de los pueblos y el socialismo. Uno de los mecanismos efectivos de propaganda ha sido la televisora internacional Telesur. La verdad es que la oposición es tan diversa como el país y muchos, como mi persona, rechazamos identificarnos como “antichavistas”, pues nuestros deseos y aspiraciones superan ampliamente esa denominación. El actual conflicto venezolano ha dejado de ser ideológico, izquierda contra derecha, para transformarse en uno en donde se encuentran enfrentados dos modelos de gobernabilidad: La dictadura y la democracia. Además, debo agregar que a la lucha por la recuperación de la democracia hoy se encuentran incorporados diferentes sectores que se continúan llamando a sí mismos “chavistas”. También, desde hace rato, dejó de ser una “lucha de clases”, pues como lo reflejan las 35 personas que fueron asesinadas en las protestas de la semana del 21 al 26 de enero de 2019, pues todas provenían de los sectores populares, los barrios rechazan también, abiertamente, a Nicolás Maduro.

3) ¿Guaidó tiene el apoyo y confianza de la población?

– Antes de responder debo advertir que en Venezuela existe una hegemonía comunicacional y el gobierno ejerce un fuerte control sobre lo que se informa a través de la televisión y radio. Los periódicos impresos casi han desaparecido, y salvo el diario 2001, los que continúan circulando son de línea editorial oficialista. Los venezolanos deben hacer un gran esfuerzo para mantenerse informados, básicamente a través de internet y redes sociales. No obstante, a pesar de la censura, se han realizado dos jornadas nacionales de protesta a favor del regreso de la democracia y en apoyo a la presidencia de la Asamblea Nacional, que Guaidó preside, como único poder legítimo hoy en el país. El 23 de enero se realizaron, según los registros de Provea, 60 protestas simultáneas en todo el país, todas masivas. El 2 de febrero fueron la mitad, 30 manifestaciones, pero igualmente multitudinarias. Juan Guaidó ha levantado la esperanza de la población en un futuro posible, luego que en el 2018 se experimentara una crisis de representatividad en los sectores democráticos. El ambiente en la calle es de mucha expectativa.

4) ¿De qué depende su éxito?

– En mi opinión el principal es representar una cara nueva en la conducción política del proceso de transición a la democracia. Y las evidencias parecen sugerir que no sólo es un rostro diferente, sino también una manera distinta de hacer política. No tener un pasado que pudiera cuestionarse, sino todo lo contrario. Es tan mestizo como lo era Hugo Chávez y de origen humilde, sobreviviente de la tragedia de Vargas y con abuelos, ambos, con carrera militar, uno de los mecanismos de ascenso social instalados por la Venezuela petrolera del siglo XX. Tiene una manera diferente de expresarse en público, lo que ha gustado por diferenciarse de los estilos clásicos de la política del país, hoy bajo cuestionamiento. Forma parte de una generación de líderes políticos que fueron muy golpeados por la derrota en la rebelión popular del año 2017 y que hoy parecen actuar, a pesar de sus diferentes pertenencias políticas, de manera coordinada. Como ningún otro político de oposición, tiene hoy la posibilidad de comunicarse y sintonizar con amplios sectores de la población, en un carisma que algunos recuerdan como similar al que Hugo Chávez tuvo en algún momento.

4) ¿Juega la iglesia un papel en el conflicto?

– Advierto que no soy religioso, pero reconozco el importante papel que la Iglesia puede desempeñar en América Latina en los procesos de transformación política para el disfrute de las grandes mayorías. Crecientemente la Iglesia ha asumido un mayor protagonismo, y ahora mismo se encuentra en un proceso de revisión de su papel de acompañamiento de los sectores populares, luego que el chavismo debilitó todo el tejido asociativo de base en el país, que también afecto el propio rol social de la iglesia. Desde Provea hemos insistido en que la Iglesia debe ser parte del proceso de renovación de los liderazgos en el país, y ya vienen trabajando en esa dirección. Un ejemplo fue que oficialmente se les permitió a los religiosos participar como tales en las manifestaciones a favor de la democracia, lo que simbólicamente es muy poderoso.

5) Desde la inauguración de Maduro la situación de los derechos humanos ha empeorado. ¿Cuáles son los principales cambios?

– Dos fundamentales. Maduro se ha convertido en una gran fábrica de pobreza y exclusión, lo que ha obligado que más de 3 millones de venezolanos, según las cifras más conservadoras, hayan sido obligados a salir del país en pocos años para poder aspirar a tener un futuro. Venezuela experimenta hoy una emergencia humanitaria compleja, generada no por una guerra o un desastre natural, sino por razones políticas que han puesto al límite las condiciones de vida de la población. Esta emergencia es expresa en un limitado acceso de la población a los alimentos y una aguda escasez de medicinas. Para citar una sola cifra, según el Observatorio Venezolano de la Salud 64% de los venezolanos habrían perdido 11 kilos de peso entre los años 2016 y 2017, debido a la disminución en la cantidad de alimentos ingeridos. Recordar que tenemos una de las inflaciones más altas del planeta, estimada para el 2018 en más de 1.000.000% y proyectada para este 2019 en más de 10 millones, lo que hace que cualquier salario devengado por los trabajadores sea absolutamente insuficiente para satisfacer las necesidades básicas. Maduro ha negado esta crisis, argumentando que los problemas son ocasionados por una supuesta “Guerra económica” del universo contra su mandato. Por otro lado, tenemos la propia situación de ausencia de democracia, que su gobierno se haya transformado en una dictadura similar a la de Alberto Fujimori en el Perú de la década de los 90. La impunidad es estructural y no hay ningún tipo de contrapeso o control para los funcionarios, lo que ha generado una gigantesca cadena de corrupción en el sector estatal. Maduro se ha convertido en un ejemplo como la ausencia de democracia genera pobreza y violación sistemática de los derechos humanos.

6) ¿Qué papel juega el FAES, fundado en 2017, en esto?

– Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) es una consecuencia del proceso de militarización de la seguridad ciudadana impulsado por Nicolás Maduro desde el propio inicio de su mandato. En el año 2015 se realizaron los llamados “Operativos de Liberación del Pueblo” (OLP), que bajo ese peculiar nombre significó una masiva política de criminalización de los sectores pobres en el país y la sistemática violación de sus derechos humanos. El FAES ha sido creado para actuar contra el terrorismo y el secuestro, por lo que su entrenamiento es para realizar operativos de alta letalidad. Esto es contrario al uso progresivo y diferenciado de la fuerza que debería caracterizar cualquier labor de seguridad ciudadana. Luego de la crisis generada a lo interno de la policía política, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) luego del asesinato del concejal Fernando Alban, en octubre de 2018, y la deserción del 30% de los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana por la propia crisis económica de los funcionarios de bajo rango, el FAES ha venido desempeñando el liderazgo en la represión en el país. Según cifras de Provea serían los responsables de ajusticiamiento de 205 personas entre enero y diciembre de 2018. El principal objetivo de la actuación del FAES es destruir la capacidad de organización autónoma en los sectores populares y propagar el terror, para que no se desborde en manifestaciones el actual descontento generalizado contra el gobierno.

7) ¿Por qué hay más choques con la policía y las fuerzas de seguridad en las zonas más pobres de Caracas?

– Los sectores populares de Venezuela venían expresando su descontento por las consecuencias de la crisis económica, que incluye la propia crisis de servicios básicos como la luz, el agua, el gas doméstico y el transporte público. Según cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social durante el año 2018 se registraron 12.715 protestas, equivalentes a 35 diarias en todo el país. El 89% de las protestas fueron por demandas sociales, mientras que el 11% fue por exigencias políticas. En mi opinión en diciembre de 2018 la paciencia de los sectores populares llegó a un límite, cuando fueron literalmente robados por el gobierno cuando pagaron por un pernil, una pieza del cerdo que constituye un plato típico de las fiestas venezolanas de fin de año, que nunca recibieron. En diciembre ocurrieron en diferentes partes del país protestas por el incumplimiento de esta promesa, donde se confrontaba a los cuerpos policiales. Como no es ninguna sorpresa, son los sectores más pobres del país los más afectados por la crisis y quienes durante 2017 y 2018 también fueron parte de la migración forzada venezolana, separando familias en una situación desconocida para un país como Venezuela. En 2019 los sectores populares han liderizado las protestas populares contra el gobierno. Según el perfil de las personas asesinadas, las protestas en los barrios han privilegiado dos estrategias: El cierre de calle, que es una protesta pacífica, y el saqueo, que también es una protesta, pero de naturaleza violenta.

8) Están los grupos paramilitares como los colectivos involucrados en esos ataques?

– Sí. Es un patrón de actuación que comenzó en las protestas del año 2014, se desarrolló ampliamente en las manifestaciones del año 2017 y está siendo utilizado en los actuales momentos. Estos paramilitares representan el principal organismo de control territorial en los sectores populares, por lo que es doblemente heroico el hecho que las personas se hayan atrevido a desafiarlos y protestar en las propias comunidades. Esto explica, entre otras razones, el que las protestas en las zonas populares se realicen en horario nocturno, como mecanismo de protección frente a la actuación de estos grupos de civiles armados, que actúan en coordinación con las fuerzas policiales.

9) ¿Qué tipo de represión usa el gobierno contra las protestas y manifestaciones de calle?

– Además de las estrategias descritas en las respuestas anteriores, alentadas por la absoluta impunidad para los violadores de derechos humanos, hay un perverso mecanismo adicional: El control por hambre. El gobierno vende una serie de alimentos a precio bajo, con el nombre “Comité Local de Abastecimiento y Producción” (CLAP) que para muchas personas es la base de su alimentación, pues los salarios que reciben por su trabajo son insuficientes para comprar los alimentos disponibles en el mercado. Nicolás Maduro ha generado así una estatización de la vida cotidiana de la población. El CLAP es distribuido por personas que son parte del gobierno, y como no hay alimentos a bajo precio disponibles para toda la población, estas personas deben decidir quiénes serán los beneficiados por este programa.  Esto se ha convertido en una gigantesca política estatal de discriminación por razones políticas, pues las personas que participan en una manifestación contra el gobierno, o hacen críticas a través de los pocos medios de comunicación disponibles, son excluidas de este beneficio. Agregar que el CLAP no es ni permanente ni suficiente. Los alimentos entregados para una familia no satisfacen debidamente las necesidades alimenticias durante un mes. Y no hay ninguna garantía que las familias van a recibir los alimentos todos los meses, sino esporádicamente si tienen suerte: Un mes sí, y luego uno o dos meses no. Yo he sido testigo como las personas que distribuyen el CLAP en mi comunidad utilizaron la base de datos de entrega de estos alimentos para señalar tanto a la policía como a los paramilitares cuáles eran los vecinos que estaban participando en las manifestaciones, lo que denuncié formalmente a mediados del año 2017. Este ha sido un mecanismo importante y efectivo de control.

10) ¿Sería posible que las protestas se durmieran de nuevo?

– En este momento en que respondo a tus preguntas, todo es posible en Venezuela. En el año 2017, cuando miles de personas en todo el país protestábamos todos los días en la calle, parecía que estábamos cerca del final de la dictadura, pero finamente el gobierno se impuso mediante la Asamblea Nacional Constituyente. El 2018 fue el año de la desmovilización política, aunque la protesta por razones sociales se mantuvo. Si el actual impulso por lograr una transición a la democracia en Venezuela se detuviera, es muy probable por otro lado que las razones de fondo de la crisis se mantuvieran y que tarde o temprano emergiera un nuevo ciclo de protestas. Afortunadamente hombres y mujeres son, por naturaleza, inconformes y rebeldes. La única manera en que el gobierno pudiera asegurar que dormirá permanentemente la protesta es que nos asesinen, encarcelen o exilien forzadamente a todos y cada uno de quienes hoy adversamos a la dictadura. Y esto, en tiempos de globalización, tiene un alto costo político que Maduro o ningún otro gobernante autoritario de occidente está en capacidad de pagar.

Respuesta para un cuestionario Sloveno

Comparto las respuestas para una entrevista reciente, solicitada por un medio de comunicación de Slovenia, por si sirve para la comprensión. 

– ¿Cómo describirías lo que está sucediendo actualmente en Venezuela?
– Como la lucha de un pueblo contra un gobierno dictatorial, un tipo de autoritarismo diferente al de las dictaduras tradicionales latinoamericanas y cuyo referente anterior fue el gobierno de Alberto Fujimori en Perú. Nicolás Maduro es un gobernante con un rechazo popular mayoritario, como se demostró en las manifestaciones multitudinarias realizadas el pasado 23 de enero en 60 ciudades del país, y muchas más en otros países por parte de los venezolanos que han sido forzados a emigrar.

El deterioro de las condiciones de vida ha motivado que sean los sectores populares quienes hoy encabezan las movilizaciones contra Nicolás Maduro. Luego del fraude electoral de mayo de 2018, y la usurpación de la presidencia a partir del pasado 10 de enero, la Asamblea Nacional, como único poder con legitimidad de origen, ha tomado una decisión política para restaurar la propia Constitución a corto plazo y convocar a elecciones libres en el plazo más breve posible, una ruta para transitar del autoritarismo a la democracia. El gobierno ha respondido con la represión. En este momento 35 personas han sido asesinadas en el contexto de manifestaciones, mientras que 850 personas han sido detenidas, todo en el lapso de una semana.

Los Estados Unidos están intentando promover una salida de fuerza, estimulando que sean los militares venezolanos quienes quiten a Maduro de la presidencia. Por otra parte la Asamblea Nacional está más cerca, hoy, de la estrategia promovida por la Unión Europea, la cual ha sido resumida en tres pasos: 1) Cese de la usurpación; 2) Gobierno de transición y 3) Realización de elecciones. Otros actores internacionales son el Grupo de Lima, por un lado, y México y Uruguay por otro, quienes han realizado una propuesta para la realización de un diálogo entre las partes.

Dentro de Venezuela la polarización que existía en días de Hugo Chávez, chavistas contra antichavistas, no existe. El conflicto ha dejado de ser ideológico para transformarse en el choque entre dos tipos de gobierno, democracia contra dictadura. Hoy son parte de la lucha por el regreso de la democracia sectores que se identifican a sí mismos como “chavistas disidentes”. Algunos de ellos están acordando estrategias con los partidos opositores tradicionales, por ejemplo dentro del espacio “Frente Amplio”.

 

Por último, el gran telón de fondo es una situación de pobreza que condena a la exclusión y el hambre a un sector mayoritario de la población.

– Usted ha advertido que el régimen actual no ha fortalecido realmente a las comunidades y movimientos venezolanos (laborales, ambientales, sociales). ¿Qué les está sucediendo actualmente?

– Los movimientos sociales, como eran conocidos en Venezuela en la década de los 80 y 90, hoy se encuentran debilitados y divididos. Durante los primeros años de Hugo Chávez abandonaron sus agendas particulares de reivindicaciones para asumir la movilización electoral en apoyo o rechazo al chavismo. El gobierno destinó muchos recursos para transformar a los antiguos activistas en funcionarios burocráticos de gobierno, abandonando un auténtico trabajo comunitario. También fueron debilitándose por la lucha por la supervivencia, debido a la situación de alta inflación (más de un millón por ciento en el 2018) y retroceso de la capacidad adquisitiva de los salarios. Finalmente, el tejido asociativo casi desapareció cuando muchos activistas tuvieron que salir, de manera forzada, del país para sumarse a la migración venezolana en el exterior.

Hoy sobreviven algunas redes y movimientos sociales, con muchas dificultades y con sus capacidades de actuación disminuidas. Muchos están sumados a la lucha por el regreso de la democracia. En las condiciones actuales es imposible cualquier proyecto de autonomía individual o colectiva, así que tenemos que volver a un punto, la democracia, donde los proyectos alternativos y las diferentes identidades políticas tengan posibilidades materiales y sociales para desarrollarse.

 

– Leemos mucho sobre miles de refugiados que escapan de Venezuela: ¿quién permanece en Venezuela y cómo vive / sobrevive la gente?

– Hay diferentes cifras sobre la cantidad de personas que se han ido de Venezuela, pero oscila entre los 3 y 5 millones, según los organismos internacionales. Hemos tenidos varias oleadas de migrantes. La primera fue de empresarios, luego de personas de clase media. Luego los siguieron los perseguidos políticos, para sumarse los sectores populares y, finalmente, los propios chavistas. En Venezuela quedan las personas que no se pueden o no se quieren ir. Las clases sociales, como las conocíamos, se han venido difuminando. Ahora la sociedad se divide entre quienes reciben dólares del exterior, por remesas, y quienes no los reciben. Una persona de un sector popular que reciba 50 ó 100 dolares en un barrio vive hoy mejor que alguien de clase media que gana en bolívares por su salario. Las personas dedican mucho esfuerzo cada día por encontrar alimentos y medicinas en el mercado negro. O conseguir alimentos a precios controlados distribuidos por el gobierno.

 

– ¿Quién se está beneficiando de la confrontación actual entre los poderes políticos (Maduro y Guaido)?

– Cada vez que Maduro declara “la guerra al imperialismo”, suenan las monedas en los bolsillos de algún traficantes de armas. A partir del año 2016 la naturaleza del conflicto cambió, así que ya no estamos siendo testigos de una confrontación Chavismo contra Antichavismo, sino entre quienes queremos vivir en libertad contra quienes desean mantener una dictadura. Es ingenuo pensar que no hay intereses económicos en juego, la participación de los Estados Unidos, Rusia, China o la Unión Europea. Pero salir del gobierno de Nicolás Maduro es una condición para quienes queremos sobrevivir dentro de Venezuela y plantear en algún futuro algún proyecto alternativo, o alguna alternativa social libertaria.

 

– Usted ha advertido sobre un modelo de desarrollo y agotamiento de recursos naturales que ha continuado bajo Chávez y Maduro, lo que permite políticas populistas y una gobernanza antidemocrática en crecimiento. ¿Cómo puede ser cambiado?

– Algo bueno de la crisis profundizada por el chavismo ha sido que ha quedado en evidencia el agotamiento del modelo extractivista de desarrollo, perjudicando a comunidades indígenas, campesinas, así como al propio medio ambiente. El modelo populista no está muerto, pero si herido gravemente. Lamentablemente no existe una discusión amplia en el país, debido a la propia situación política, de cómo debería ser la Venezuela post-extractivista. A corto plazo el Estado debe mantener medidas de mitigación del impacto, en los sectores populares, de cualquier política económica que desee corregir la situación del país y detener tanto la inflación como el retroceso de los salarios.

 

– ¿Qué debe pasar para que algo bueno pueda venir a partir de la situación actual?

– Desde el momento en que el modelo de dominación bolivariano dejó de ser popular, de contar con la mayoría social y electoral del país, soy optimista sobre la posibilidad de un cambio. Hoy los sectores populares que anteriormente estaban controlados por el oficialismo se han rebelado. Las personas han recuperado las ganas de participar. Incluso los antiguos aliados de Nicolás Maduro lo han abandonado. La salida del poder de Nicolás Maduro será apenas el inicio de la reconstrucción del país, y de regresar a un escenario donde la acción autónoma de los movimientos sociales pueda ser posible. Donde podamos recuperar el espacio público y desarrollar, libremente, actividades culturales. Los problemas no desaparecerán mágicamente, de hecho aparecerán algunos nuevos, pero la salida del poder de Nicolás Maduro será algo tan bueno que nos permitirá a todos, incluso a los propios chavistas, un nuevo comienzo como país.

Provea: Venezuela debe avanzar a la solución democrática del conflicto garantizando el protagonismo soberano del pueblo

Logo-Provea(Caracas, 24 de enero de 2019). El 23 de enero de 2019 el pueblo venezolano se manifestó masivamente en rechazo a la dictadura de Nicolás Maduro. En más de 60 ciudades del país, y muchas otras a nivel internacional, ocurrió una amplia participación atendiendo el llamado, realizado el pasado 12 de enero por la directiva de la Asamblea Nacional, a expresar el descontento en esta fecha emblemática de la historia venezolana. Previo a las movilizaciones se realizaron cabildos abiertos, en distintos estados, también con multitudinaria asistencia.

En contraste, el gobierno de facto convocó a una movilización que contó con una modesta participación de simpatizantes, e igualmente llamó a realizar una vigilia nocturna frente al Palacio de Miraflores “para defender a Maduro”, sin que la población atendiera el llamado. Una situación que contrasta cuando eran convocadas por el presidente Hugo Chávez.

Destaca en la movilización del 23 de enero la amplia participación de habitantes de las zonas populares, los mismos que protagonizaron las protestas por servicios públicos y mejoras en sus comunidades durante el año 2018. En el caso de Caracas han sido las comunidades populares quienes han protagonizado las protestas nocturnas, desde el día 21 de enero, de rechazo a Maduro en zonas anteriormente identificadas como bastiones del chavismo.

Ante el fraude en las elecciones presidenciales y la posterior usurpación de la primera magistratura, la Asamblea Nacional como único poder legítimo ha venido trazando una ruta orientada a rechazar al gobierno de facto, lograr una transición, restituir la plena vigencia de la Constitución y convocar a elecciones. Consideramos que toda solución a la situación compleja y critica del país pasa por garantizar la participación del pueblo en unas elecciones libres, trasparentes e inclusivas en el plazo más corto posible.

Ratificamos la importancia de continuar articulando las fuerzas democráticas para avanzar en el rescate de la democracia. El 23 de enero se inició una ruta que debe garantizar elecciones democráticas con nuevos integrantes del Consejo Nacional Electoral para que exista un árbitro que brinde confianza, tiempo suficiente para su preparación, garantía de participación de todos los partidos políticos que tengan la voluntad de participar sin ningún tipo de discriminación, así como observación internacional calificada.

Condenamos el uso excesivo de la fuerza por parte del gobierno de facto contra las personas que expresan su descontento. Denunciamos que se repiten los mismos patrones del año 2017: El uso desproporcionado de la fuerza, con alto nivel de letalidad contra la población civil. La dictadura ha instituido el accionar de la Fuerza de Acciones Especiales (Faes) de la Policía Nacional, un grupo comando que tiene graves antecedentes de realización de ejecuciones policiales y que no ha sido entrenado para el control del orden público.

Hasta las 2 de la tarde de este jueves 24 de enero más de 26 personas han sido asesinadas en las protestas del día 22 y 23 de enero, en su gran mayoría víctimas de escasos recursos. Las arremetidas contra las zonas populares han sido acompañadas también con allanamientos sin orden judicial, ataque a viviendas, detenciones arbitrarias y maltrato a los detenidos.

Los asesinatos perpetrados por las fuerzas policiales y militares o por colectivos paramilitares al servicio del gobierno, amplían el expediente que cursa en la Corte Penal Internacional en fase de Examen Preliminar, reiterando que son responsables de crímenes de lesa humanidad tanto quienes ejecutan las órdenes como la cadena de mando. Lamentablemente tanto el Ministerio Público como la Defensoría del Pueblo en la actualidad garantizan impunidad para los victimarios.

Exhortamos a la comunidad internacional a seguir monitoreando y apoyando la lucha que libra el pueblo venezolano por el rescate de la democracia. Las iniciativas que se emprendan deben estar enmarcadas en el ámbito del derecho internacional y orientadas a una solución pacífica y soberana para transitar del autoritarismo a la plena vigencia del estado de derecho.

Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos

Provea frente al 10 de Enero: Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos

(Caracas 8 de enero de 2019) Ante el acto de juramentación de Nicolás Maduro para un segundo período presidencial 2019-2025, el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), hace del conocimiento de la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:

1) Como consecuencia de haberse convertido Nicolás Maduro en representante de una minoría electoral, a partir de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, su gestión tomó una serie de decisiones arbitrarias que alejaron a su gobierno de la democracia con la intención de mantenerse irregularmente en el poder. En mayo de 2016 diversas organizaciones de derechos humanos, agrupadas en el Foro por la Vida, calificamos como ruptura del orden constitucional la aprobación de un Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica, que configuró una normativa para justificar y alentar la actuación de los Poderes Públicos al margen y sobre la Carta Magna, e incrementar la exclusión y persecución por razones políticas. Por otra parte sus políticas han aumentado la crisis económica, generando mayores penurias en la población y obligando a millones de venezolanos a salir forzosamente del país.

2) El 14 de mayo de 2018, cuarenta y tres organizaciones de la sociedad civil y derechos humanos alertamos que las elecciones del 20 de mayo de 2018, donde se elegiría un presidente para Venezuela para el período 2019-2025, no serían libres ni creíbles, debido al grave incumplimiento de diferentes garantías para el ejercicio del derecho a la participación política mediante el sufragio, entre ellas la actuación de un Consejo Nacional Electoral que no garantizaba transparencia e independencia como arbitro electoral. Un día después, Provea acudió a la sede del Tribunal Supremo de Justicia para introducir un recurso ante la Sala Electoral para impugnar la convocatoria de dicho proceso electoral, el cual fue desestimado por una Magistratura cooptada por el partido de gobierno. La supuesta elección de Nicolás Maduro para un segundo mandato fue consecuencia de un proceso electoral abiertamente ilegal y fraudulento.
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Entrevista en El Comercio (Perú): “Ahora hay más pobres en Venezuela que cuando llegó Chávez”

Renzo Giner

“Siempre habrá una luz por la que luchar. Pelearé el tiempo que sea de pelear. Aunque solo ves oscuridad, esto va a cambiar. No puede durar más”, dice el coro de “Molotov” canción de Doctor No, una de las 16 bandas venezolanas que participan en el disco “Rock contra la dictadura”, un proyecto liderado por la organización Provea.

—Como coordinador de Provea has llegado a Lima para entregar el disco a los asistentes a la Cumbre de las Américas…
Las organizaciones de derechos humanos hacemos muchas cosas con un alto contenido técnico, que son importantísimas, como los informes, pero no tan masivas. Los referentes de los jóvenes están en las series, videojuegos, novelas gráficas. Tuvimos la necesidad de dialogar con ellos.

—¿Cómo lo hicieron?
Comenzamos con una radio por Internet asociados con una ONG digital de jóvenes. Luego tuvimos un contacto mucho más cercano con gente que cantaba sobre lo que pasaba en Venezuela.

—Y ahí nació el disco…
Hay algo interesante. Hugo Chávez tuvo la buena idea, en algún momento, de convertirse en un movimiento social, con íconos, una estética y canciones. Por diferentes razones, el gobierno de Maduro ya no es un movimiento, solo ejerce el poder para quedarse de forma indefinida. Del otro lado, en cambio, el grupo que está intentando que vuelva la democracia a Venezuela ha pasado a ser un movimiento. Ellos aportan canciones y encuentros para la ciudadanía. Ahora no solo hay bandas de rock sino artistas un poco más conocidos como Nacho o Franco de Vita que están siendo parte de esto. Esas bandas fueron las que confiaron en nosotros.
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La renuncia

Rafael Uzcátegui

Me puedo equivocar, pero hasta el momento en que esto se escribe las evidencias sugieren que Nicolás Maduro será proclamado la noche del 20 de mayo como presidente por un período de 6 años. Ya en octubre de 2016, cuando se tomó la decisión de postergar los procesos electorales en curso (Referendo Revocatorio y Elecciones Regionales), fui parte de los que opinó que el gobierno había tomado la decisión –tras la experiencia de diciembre de 2015-, de no convocar elecciones hasta que tuviera la garantía de ganarlas, aunque no contara con los votos.

Las elecciones realizadas bajo la Constituyente han dinamitado la confianza en un sector importante de la ciudadanía sobre la capacidad del voto para expresar la opinión del soberano sobre los rumbos del país. Las candidaturas opositoras no pudieron revertir esta opinión. Tampoco plantearon una estrategia adicional al deseo del aluvión de votos, que convirtiera la materialización del fraude en una crisis de legitimidad para el nuevo gobierno.

¿Cómo enfrentar el repliegue, la desazón y la depresión del 21 de mayo? Proponiendo un camino presente en la Constitución. El artículo 233 de la Carta Magna expresa: “Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato. Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreto dentro de los treinta días consecutivos siguientes”.  Un movimiento amplio e incluyente de la sociedad exigiendo la renuncia de Maduro es la manera para que en corto plazo haya elecciones y la voz del pueblo sea escuchada.

Un movimiento nacional por la renuncia de Maduro podría enfrentar la matriz de opinión que, ante la ausencia de otros mecanismos de resolución del conflicto, están apostando por salidas insurreccionales con la participación de miembros de las Fuerzas Armadas, locales o extranjeras. Y esto no es comentarios de los políticos más estridentes, sino que ha venido ganando terreno en los sectores populares. Hay piensa que es una propuesta más prágmática de la renuncia. No obstante, es una declaración de impotencia para quien la enarbola. Es reconocer que no puede hacer nada para influir en los destinos del país. Y en nuestra opinión hay muchísimo por hacer, en vez de esperar a militares salvadores de cualquier nacionalidad. @fanzinero (Escrito para Tal Cual el 16.05.18)