ONG venezolanas se solidarizan con las denuncias de sus pares peruanos en rechazo a la acusación contra el Fiscal de la Nación y Magistrados del Tribunal Constitucional

(Caracas, 21 de noviembre de 2017) Las organizaciones sociales y derechos humanos de Venezuela que suscribimos el presente documento queremos expresar nuestra total solidaridad con el movimiento de derechos humanos de la hermana República del Perú, quienes en este momento denuncian el ataque contra la institucionalidad democrática de su país por parte de sectores herederos del autoritarismo fujimorista.

Como expresó un comunicado de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) del Perú el pasado 15 de noviembre, de manera irregular se aprobó en el Congreso de la República de ese país, una acusación contra el Fiscal de la Nación, el doctor Pablo Sánchez, bajo los supuestos delitos de “omisión de lucha contra la corrupción e infracción de la Constitución”. Sin embargo, la realidad es que la bancada fujimorista del Parlamento ha venido asediando tanto a la Fiscalía de la Nación, el Tribunal Constitucional y la prensa independiente, mediante prácticas no democráticas que recuerdan los mecanismos que implementaron una dictadura moderna en ese país entre los años 1990 y 2000. Las presiones contra el Fiscal son, en opinión de diferentes sectores del Perú, una retaliación por sus investigaciones sobre el caso Odebrecht y Lava Jato.

La debilidad de las instituciones democráticas latinoamericanas han posibilitado la aparición de un nuevo tipo de dictaduras en la región: Aquellas que llegan al poder mediante elecciones pero luego atacan la independencia de los entes públicos y debilitan las libertades y derechos humanos para mantenerse irregularmente en el poder. Como nos recuerda el caso peruano, el tránsito del autoritarismo a la democracia debe contar con la voluntad política suficiente de todos los actores para permitir transformaciones estructurales e institucionales que impidan que los hechos puedan repetirse. Los actos alentados por la mayoría fuijomorista en el Congreso peruano intentan, nuevamente, socavar el estado de derecho en el país andino. En palabras de la CNDDHH: “Nos costó mucho derrocar a la dictadura, 17 años después no podemos volver a esta”.

Por este motivo, las organizaciones sociales y de derechos humanos venezolanas expresamos:

– Nuestra total solidaridad con la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos del Perú (CNDDHH) y el resto del movimiento social del país, en su lucha por el fortalecimiento democrático y la vigencia plena de los derechos humanos.

– El llamado a que sea respetado los canales institucionales, la separación de poderes, el debido proceso y el derecho a la defensa en las acusaciones contra cualquier funcionario del país

– La exigencia a que continúen investigándose la totalidad de las denuncias sobre los casos de corrupción, incluyendo las irregularidades vinculadas a la empresa Odebrecht.

– La continuidad de las reformas estructurales, institucionales y jurídidas que permitan las suficientes garantías de no repetición de las situaciones denunciadas en el Perú entre los años 1990 a 2000. Asimismo, continuar investigando y sancionando las responsabilidades sobre las violaciones de derechos humanos ocurridas durante ese período.

Adhieren el presente comunicado

Acceso a la Justicia
ACCSI Acción Ciudadana Contra el SIDA
Acción Solidaria
Asociación Civil Fuerza, Unión, Justicia, Solidaridad t Paz (FUNPAZ AC)
Asociación Civil Mujeres en Línea
Aula Abierta Venezuela
Cátedra de DDHH de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA)
Centro para la Paz y los DDHH de la Universidad Central de Venezuela (UCV)
Centro de Derechos Humanos de la Universidad Metropolitana (CDH-UNIMET)
CEPAZ
Civilis DDHH
Comision de Justicia y Paz
Comisión para los derechos humanos y la Ciudadanía (CODEHCIU)
Comisión de Derechos Humanos de la Federación Venezolana de Colegios de Abogados del Estado Apure
Comision de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela del Estado Táchira
Cofavic
Escuela de Vecinos de Venezuela
Espacio Público
EXCUBITUS, Derechos Humanos en Educación
Fundación CIIDER
Humano Derecho Radio Estación
Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) Venezuela
Justicia y Paz Caritas Los Teques
Laboratorio de Paz
Observatorio de Derechos Humanos de la ULA
Observatorio Venezolano de Prisiones
Padres Organizados de Venezuela
Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea)
Promoción, Educación y Defensa en DDHH (PROMEDEHUM)
Proiuris
Redes Ayuda
Stop VIH
Un Mundo Sin Mordaza
Vicaría de DDHH de Caracas

Nodos & Redes: La otra Lima. Cartografía

El Averno
El Averno

Rafael Uzcátegui


“No será un esto Mont de Marsan, no será un CBGB bar, no será un piano bar, sólo se que es un buen lugar”. La frase pertenece al tema “Un lugar”, de la banda Leuzemia, y refleja la particular relación que tienen los rockeros peruanos con su ciudad. Y es que Lima tiene “algo”. No en vano el proyecto que la urbe reciba 5.1 millones de visitas para el 2021 y que hoy se esté convirtiendo, a fuerza de turismo gastronómico y cultural, en la capital más atractiva en Latinoamérica, lo más parecido a Barcelona para los europeos.

La capital de Perú es así por el moldeado de su gente. A diferencia de Caracas, donde la renta petrolera ha generado la idolatría estadocéntrica del menor esfuerzo, el espacio público de Lima es cartografiada por diferentes expresiones de la cultura alternativa, que en los ochentas se vistió de contracultura pero que hoy se define como digital y netart, en plena mutación de piel.

A partir de 1985 Perú vivía un momento de contracción económica e hiperinflación. Eran los tiempos de Alán García. También los de la expansión de la guerrilla más cruenta del continente: Sendero Luminoso, cuya ofensiva comenzó a cercar la urbe con atentados, asesinatos de líderes comunitarios y cortes de luz. La ciudad era conocida como “Lima la horrible”, en alusión al libro de 1964 de Sebastián Salazar Bondy. Es en este caldo de cultivo y como respuesta a la ausencia de un lugar y un tiempo propio, que un grupo de jóvenes, influenciados por el Mayo Francés y la subcultura punk, crearon la “mancha subte”: con bandas, publicaciones, expresiones artísticas, un discurso y una estética propia.

En el centro de Lima el Jirón Quilca se convirtió en el paradero de la inconformidad. Los bares –como el histórico Queirolo-, y los puestos de venta de música y literatura generaron un ambiente que atraía a los jóvenes más inquietos. Si querías conocer las expresiones de la “mancha subte” y sus bandas emblemáticas –Leusemia, Narcosis, Eutanasia, Voz Propia, Cardenales, Lima 13, Psicosis, Pateando Tu Kara, QEPD Carreño, G3, entre otras- había que pasearse por Quilca. En 1998 se funda allí el Centro Cultural El Averno que, hasta su cierre en octubre de 2012, albergó a las propuestas más “underground” en el abanico de las artes, sobretodo en la música. Hoy Quilca ya no es lo que fue, pero todavía se puede percibir el bouquet de la vieja provocación iconoclasta adolescente. Los libreros que quedan, resistiendo una orden de desalojo que anuncia la construcción de un Centro Comercial, conviviendo con vendedores de dvds quemados de culto. El Queirolo seguirá en su mismo sitio y, pasando la intersección con la avenida Wilson, todavía hay un puñado de vendedores de discos de vinilo. En un recodo, que da al Jirón Camaná, el espacio “Eskupitajo” exhibe producción anarcopunk local.

Tienda El Grito, Galerías Brasil
Tienda El Grito, Galerías Brasil

En otro lado de la ciudad, en Jesús María, se encuentra las Galerías Brasil, en la avenida del mismo nombre 1275. Un mercado musical de dos pisos, donde hay venta de entradas para conciertos, franelas de bandas, ropa gótica y metalera, cds, viniles y cassettes. Entre las tiendas se encuentra El Grito, que es parte de un proyecto comunicacional más amplio que incluye Tomate Colectivo y Radio Bomba. Imperdible si lo tuyo son los fanzines, como Lima Enferma o Never Surrender.

Librería Contracultura
Librería Contracultura

En el año 2001, en la avenida Larco 986 de Miraflores, se abrió la Librería Contracultura para “contar con libros e historietas que cuestionan la cultura oficial, invitando a la reflexión y promoviendo el espíritu crítico entre sus lectores”. Hoy continua con sus puertas abiertas y gestionando un sello editorial propio, en el que publican comic peruano y algunos autores marginales a los circuitos editoriales oficiales. Las estanterías de Contracultura son un festín para los amantes del comic underground cholo: Lito El Perro, Moko, Las Fulanas, La Mosca, Fierro (edición peruana), Nro. O y el recomendado Carboncito.

En otro sector, en Surco, Avenida Primavera 1377, se encuentra uno de los pocos bares skate de América Latina: El Café Bar Hensley, atendido por su propio dueño Luis Miranda “Lucho”. Con las puertas abiertas desde el año 2011, el Hensley no sólo tiene una gran decoración y un excelente set de punk rock de todo el mundo (que dura toda la noche), sino que cuenta, dentro del local, con su propia rampa para hacer skateboard. (Así como lo lees).
Desde el 2009 hasta el 2013 estuvo activo el espacio donde convergió el semillero cyberactivista limeño: Escuelab que “busca (ba) incentivar a creadores, teóricos y activistas jóvenes a proyectar sus ideas, nacidas del presente, para diseñar y construir futuros posibles”. Escuelab promovió los primeros “hackatones” de la región, así como otros procesos iguales de interesantes, como el Pixelhack Arequipa o el Museo Virtual de Arte y Memoria. El proyecto aspira mutar en nuevos espacios para el activismo digital colaborativo.

Lima también es hip hop. Pura Calle es un proyecto que utiliza esta subcultura para “la transformación social y la promoción cultural en el Perú”. Gestionada por la asociación D1, cuenta con escuelas de baile y expresión musical en zonas populares como Chorillos, San Juan de Lurigancho y Magdalena. Con ocho años de trabajo, sus cálculos estiman que han apoyado a 170 mil personas de forma directa, gracias al híbrido de cultura alternativa y sponsor multinacional. Para este 5,6 y 7 de junio anuncian la realización del Festival Internacional de Culturas Urbanas.

Los amantes del Manga y la cultura Otaku tienen su rincón en el Centro Comercial Arenales, Avenida Arenales 1737, un mall con 4 pisos de tiendas dedicadas al merchandising japonés, venta de animes y sitio de encuentro freak.

Estando en la zona rumbera por excelencia de la ciudad, Barranco, hay que darse una vuelta por el Centro Cultural y Bar La Noche de Barranco, en el Pasaje Sánchez Carrión 199. El sitio, con 22 años de experiencia, ha sido tarima para todas las expresiones artísticas de la ciudad, que incluyen a la constelación de bandas de rock peruano, como Plug-Plug o Millones de Colores, que constituyen una joya a descubrir para el resto del continente. Con entradas que oscilan entre los 10 y los 50 soles según el talento (lo más, menos de 20 dólares) y un ambiente muy agradable cobijado en una casa colonial con historia y personalidad.

A finales de los 80´s los subtes coreaban: “Lima angustiada, Lima injusta, Lima revienta, Lima morirá, Lima sin nada, Lima sórdida, Lima revienta Lima morirá”. Ver como se ha transformado la ciudad en 15 años, que hoy cuenta con 55 rutas de ciclovías, es toda una esperanza para quienes sobrevivimos en Caracas. (Publicado en Contrapunto.com)

Nodos y Redes: Chavín de Huantar: La soledad de los principios

fujimori

Rafael Uzcátegui

Era diciembre de 1996 y muchos vimos por televisión, en tiempos pre-internet, la toma de la embajada de Japón en Lima por parte de un Comando de 14 miembros del grupo guerrillero Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA), cuando se realizaba una fiesta por el natalicio del Emperador Akihito. Luego de liberar algunos rehenes, entre ellos la madre del por entonces presidente Alberto Fujimori, el grupo de apresados sumaba 72 personas. Las peticiones del grupo eran varias, pero la principal era la liberación de 400 miembros del MRTA que se encontraban en cárceles peruanas. Casi 4 meses después, luego de varios intentos de negociación, el gobierno toma la decisión de retomar la sede diplomática por la fuerza. Luego de una planificada operación, que incluyó excavación de túneles y seguimiento de los emerretistas mediante diferentes tecnologías, 142 soldados comando ingresaron a la residencia asesinando a todos los guerrilleros. Aquella fue la última acción del MRTA, quien languideció tras el asesinato de su líder Nestor Cerpa Cartolini.

Cuando faltan dos años para cumplir el 20avo aniversario de lo que se conoció como la operación “Chavin de Huantar”, y la mayoría de los peruanos desean pasar la página de la guerra interna en su país, las organizaciones de derechos humanos del país no sufren de amnesia, sino todo lo contrario. La Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) asegura que aquel 22 de abril varios de los sorprendidos insurgentes se habían rendido ante el ejército peruano. Y sin embargo, fueron ajusticiados. Y como no existe pena de muerte en el Perú, estos funcionarios habrían cometido violaciones al derecho a la vida. APRODEH, al no conseguir justicia en los tribunales del país, ha recorrido el camino del llamado Sistema Regional de Protección a los DDHH. Tras ser evaluado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el caso pasó, en el año 2011, a instancias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien ha anunciado que en el segundo semestre de 2015 emitirá su veredicto, lo cual ha reavivado la polémica y ha puesto a los defensores de derechos humanos en la mira de la opinión pública.

De la homofobia al terrorismo

El MRTA no fue igual a Sendero Luminoso. Según el informe de la Comisión por la Verdad y Reconciliación de Perú (CVR), fueron responsables del 1.5 por ciento de las víctimas fatales reportadas. “El MRTA –asegura la CVR- reivindicaba sus acciones y sus miembros usaban distintivos para diferenciarse de la población civil, se abstuvo de atacar a la población inerme y en algunas coyunturas dio muestras de estar abierto a negociaciones de paz. Sin embargo, el MRTA incurrió también en acciones criminales”. Si bien cuantitativamente no fue lo cruel de Sendero Luminoso (responsable del 54% de las víctimas totalizadas), cualitativamente las fronteras son menos claras. El 31 de mayo de 1989, un grupo de seis emerretistas ingresó al bar ‘Gardenias’ en el Asentamiento Humano “9 de Abril” de la ciudad de Tarapoto, en la selva Amazónica peruana. Los subversivos aprehendieron a ocho ciudadanos a los que acusaron de delincuencia y colaboración con las Fuerzas Armadas y Policiales, a los que asesinaron. La verdadera motivación, como luego se reivindicó, era la condición homosexual y transexual de varios de ellos. En febrero, en la misma población, una persona fue asesinada por el MRTA y su cuerpo fue abandonado, exhibiendo el cartel “Así mueren los maricones”.

En el expediente del caso la CIDH afirma “la Comisión reconoce que la Operación Chavín de Huántar, tenía como objetivo legítimo el proteger la vida de los rehenes (…) La CIDH no es ajena al hecho de que el secuestro de agentes diplomáticos y de civiles atenta contra principios básicos del Derecho Internacional Humanitario y tiene presente asimismo que las personas bajo poder del MRTA se encontraban expuestas a un riesgo permanente contra su vida e integridad personal”. No obstante, se apunta: “Las tres personas ejecutadas -Eduardo Cruz, Herma Meléndez y Víctor Peceros- se encontraban en custodia de agentes estatales y, al momento de la ejecución, no representaban una amenaza para sus captores. Luego del Operativo, los cuerpos sin vida de los catorce miembros del MRTA fueron remitidos al Hospital Policial y, sin haber practicado una autopsia adecuada, los restos fueron enterrados horas después en diferentes cementerios de la ciudad de Lima, once de ellos como NN”.

Polémica al rojo vivo

Sobre la posible decisión de la Corte IDH el ministro de Justicia peruano, Gustavo Adrianzén, señaló “Todo me hace pensar que en los próximos días la Corte Interamericana de Derechos Humanos […] va a absolver al Estado Peruano de toda responsabilidad que traerá una definitiva absolución de los comandos Chavín de Huántar”. En la acera de enfrente Pancho Soberón, fundador de APRODEH comentó para Nodos y Redes: “La justicia peruana ha reconocido que hubo, por lo menos, un caso de ajusticiamiento, así que menos de eso no puede sentenciar la Corte IDH”. La posibilidad de una sentencia contra el Estado peruano, por la actuación de quienes hoy son considerados “héroes de la patria”, ha encendido las redes sociales del país, volviendo a ventilar las acusaciones contra los activistas de “defensores de terrucos –terroristas-“ y contra la Corte IDH de ser “protectora del terrorismo marxista”. Algunos voceros políticos han sugerido, incluso, la posibilidad que el país se retire de las competencias de la Corte, siguiendo por cierto el mal ejemplo de Venezuela.

A pesar de la visceralidad que está tomando la discusión en la sociedad peruana, sin embargo hay voces tan informadas como prudentes. En un texto Rafael Rodríguez Campos refuta la versión que asegura que la Corte IDH “declarará inocentes a los terroristas”: “la CIDH no cuestiona la legitimidad del Operativo Chavín de Huántar ni el valor de los comandos (…), sino la responsabilidad del Estado Peruano al no garantizar la vida de los tres terroristas –por lo menos uno de acuerdo a nuestra propia Corte Suprema-  que habiendo sido capturados y estando rendidos fueron ejecutados extrajudicialmente”.

Sea cual sea la decisión de la Corte IDH los defensores del Perú han reivindicado el duro trabajo en defensa de la dignidad humana en contextos complejos, así como el estoicismo de mantenerse en la soledad de sus principios. (Publicado en Contrapunto.com)

Recordando por el walkman: Los Grillos de Medianoche “Juan Pérez”

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A estas alturas no recuerdo quien me envió este cassette, editado en el año 2000 por el sello “Entes Anómicos” de Perú -quizás me llegó desde Montevideo-. Los Grillos de Medianoche hacen un punk-pop de letras emotivas, con varios temas pegadizos que si hubieran contado con una mejor producción y una mayor difusión fueran mucho más recordados.  Varios temas son muy buenos, y como en internet no habían digitalizaciones de esta cinta de 13 canciones, pues acá pongo mi aporte. Me gusta que en las fotos los “Grillos” sean chicos normales, de barrio limeño, sin ínfulas de estrellas del rock, pero con una capacidad compositiva notable. Cuando escuchaba esta cinta por esos años me daba la impresión que en Perú pasaban cosas poderosas en los escenarios rockeros. Y con el tiempo he confirmado esta sensación.

Para descargar aca: http://www.mediafire.com/?n3qecemptc312vb