Sobre el show de los “retornados” de Perú

Rafael Uzcátegui

Después de meses de negar la crisis migratoria la vocería de Nicolás Maduro, súbitamente, ha comenzado a construir una narrativa para explicar la salida de venezolanos del país. En síntesis, consiste en afirmar que 1) No son tantos como se dice y 2) Los que salen lo hacen bajo engaño, siendo explotados y maltratados en su destino por lo que desearían regresar.

He insistido en otras oportunidades que la fórmula de la simulación democrática madurista consiste en mantener una clientela de apoyo, ahora calculada entre el 15 y 20% de la población, que le permita ganar procesos electorales fraudulentos, tras desestimular, neutralizar y fragmentar la participación de sus contrarios. La mayoría de las políticas públicas de los años recientes están dirigidas a beneficiar a este sector, por lo que la discriminación por razones políticas sería parte estructural de nuestra dictadura del siglo XXI. Siendo así, el gobierno consideraba como opositores, o no sufragios a su favor, a los que venían cruzando la frontera, como incluso lo sugirieron las palabras del Defensor Constituyente del Pueblo, Alfredo Ruiz, cuando declaró que la diáspora estaba conformada por jóvenes de clase media “que no podían entrar a discotecas”. Sin embargo, la magnitud del éxodo hizo que las dos últimas oleadas migratorias –personas de los sectores populares, por un lado, y militantes de base y de sectores medios del chavismo más recientemente-, hayan comenzado a generar inquietudes en ese 15-20% de la clientela bolivariana.

Esta suposición parecería confirmarse por los datos recientes divulgados por la empresa Consultores 21: “17% de las personas que quieren salir de Venezuela se declara maduristas y el 66% son chavistas, no maduristas”. Según los datos, la correlación política de la migración, decididamente opositora en las dos primeras oleadas –empresarios y clase media-, se había modificado: “la cantidad de chavistas que desean salir del país –concluyó la encuestadora- es superior a la de opositores alineados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)”. En consecuencia, dos posibilidades: El madurismo “duro” está siendo impactado en sus fidelidades por la separación de miembros del núcleo familiar o, sencillamente, han comenzado a preparar maletas. Por esta razón el discurso sobre el fenómeno generado por Miraflores tendría como objetivo hacerlos desistir de emprender la huida o ideologizar la explicación del problema. Los mensajes no están pensados ni para usted ni para mí, sino hacer control de daños en su bastión de apoyo de las imágenes de los caminantes venezolanos por las autopistas colombianas.

Si necesita descifrar algún sentido de lo que parecen decisiones irracionales del chavismo realmente existente, el madurismo, le propongo que haga ese ejercicio: Razonar cuál es el impacto deseado en ese 15-20% de la población para el cual gobierna. @fanzinero

Javier Torres: En Venezuela hay una dictadura como la que sufrió Perú bajo el Fujimorismo

Rafael Uzcátegui, con apoyo de Daniel Klie

Javier Torres, antropólogo peruano y activista de derechos humanos, estuvo recientemente en Venezuela para reunirse con sus colegas de las organizaciones del país y compartir la experiencia de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos del Perú (CNDDH) en la resistencia contra la dictadura fujimorista. Torres es directivo de la ONG Servicios Educativos Rurales y es analista político para la revista Poder y el portal Lamula.pe. En el año 2012, cuando se inició el juicio contra Alberto Fujimori, era el Secretario Ejecutivo de la CNDDHH, desde donde se promovió una estrategia jurídica y de movilización ciudadana para lograr ponerlo bajo la justicia.

– ¿Cuáles son las principales semejanzas entre los gobiernos de Nicolás Maduro y Alberto Fujimori?

– Son muchas. Para que haya democracia en un país tiene que haber separación de poderes, prensa libre, tienes que tener elecciones libres. Hay otros elementos, pero estos son los fundamentales. Tanto en el Perú de Fujimori como en la Venezuela de Maduro no hay separación de poderes. Las leyes de excepción que se van dando, las mismas modificaciones o violaciones que estos gobernantes realizan, configura un escenario dictatorial, allí hay una clara semejanza.

Lo otro tiene que ver con un tema de libertad de expresión, que es un factor que tiene que darse bajo determinadas condiciones. El hecho que haya elecciones no garantiza que exista una democracia si el sistema electoral no cumple con los deberes mínimos que deben tener, por ejemplo los calendarios electorales. Un sistema electoral tiene que ser previsible y no debe estar sometido a los caprichos del rol ejecutivo, que es un poco que pasa en Perú y lo que uno percibe en Venezuela. Me parece que lo que tenemos aquí es una dictadura como la que sufrimos nosotros.

Lamentablemente hay sectores que no aceptan esta visión porque hay una perspectiva demasiado conservadora para calificar una situación como “dictadura”. El poder y el Estado pueden funcionar pero no necesariamente son autónomos, que exista un poder judicial no quiere decir que la ley sea igual para todos. En ese sentido hay un trato a la oposición venezolana que no responde a estándares mínimos.

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ONG venezolanas se solidarizan con las denuncias de sus pares peruanos en rechazo a la acusación contra el Fiscal de la Nación y Magistrados del Tribunal Constitucional

(Caracas, 21 de noviembre de 2017) Las organizaciones sociales y derechos humanos de Venezuela que suscribimos el presente documento queremos expresar nuestra total solidaridad con el movimiento de derechos humanos de la hermana República del Perú, quienes en este momento denuncian el ataque contra la institucionalidad democrática de su país por parte de sectores herederos del autoritarismo fujimorista.

Como expresó un comunicado de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) del Perú el pasado 15 de noviembre, de manera irregular se aprobó en el Congreso de la República de ese país, una acusación contra el Fiscal de la Nación, el doctor Pablo Sánchez, bajo los supuestos delitos de “omisión de lucha contra la corrupción e infracción de la Constitución”. Sin embargo, la realidad es que la bancada fujimorista del Parlamento ha venido asediando tanto a la Fiscalía de la Nación, el Tribunal Constitucional y la prensa independiente, mediante prácticas no democráticas que recuerdan los mecanismos que implementaron una dictadura moderna en ese país entre los años 1990 y 2000. Las presiones contra el Fiscal son, en opinión de diferentes sectores del Perú, una retaliación por sus investigaciones sobre el caso Odebrecht y Lava Jato.

La debilidad de las instituciones democráticas latinoamericanas han posibilitado la aparición de un nuevo tipo de dictaduras en la región: Aquellas que llegan al poder mediante elecciones pero luego atacan la independencia de los entes públicos y debilitan las libertades y derechos humanos para mantenerse irregularmente en el poder. Como nos recuerda el caso peruano, el tránsito del autoritarismo a la democracia debe contar con la voluntad política suficiente de todos los actores para permitir transformaciones estructurales e institucionales que impidan que los hechos puedan repetirse. Los actos alentados por la mayoría fuijomorista en el Congreso peruano intentan, nuevamente, socavar el estado de derecho en el país andino. En palabras de la CNDDHH: “Nos costó mucho derrocar a la dictadura, 17 años después no podemos volver a esta”.

Por este motivo, las organizaciones sociales y de derechos humanos venezolanas expresamos:

– Nuestra total solidaridad con la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos del Perú (CNDDHH) y el resto del movimiento social del país, en su lucha por el fortalecimiento democrático y la vigencia plena de los derechos humanos.

– El llamado a que sea respetado los canales institucionales, la separación de poderes, el debido proceso y el derecho a la defensa en las acusaciones contra cualquier funcionario del país

– La exigencia a que continúen investigándose la totalidad de las denuncias sobre los casos de corrupción, incluyendo las irregularidades vinculadas a la empresa Odebrecht.

– La continuidad de las reformas estructurales, institucionales y jurídidas que permitan las suficientes garantías de no repetición de las situaciones denunciadas en el Perú entre los años 1990 a 2000. Asimismo, continuar investigando y sancionando las responsabilidades sobre las violaciones de derechos humanos ocurridas durante ese período.

Adhieren el presente comunicado

Acceso a la Justicia
ACCSI Acción Ciudadana Contra el SIDA
Acción Solidaria
Asociación Civil Fuerza, Unión, Justicia, Solidaridad t Paz (FUNPAZ AC)
Asociación Civil Mujeres en Línea
Aula Abierta Venezuela
Cátedra de DDHH de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA)
Centro para la Paz y los DDHH de la Universidad Central de Venezuela (UCV)
Centro de Derechos Humanos de la Universidad Metropolitana (CDH-UNIMET)
CEPAZ
Civilis DDHH
Comision de Justicia y Paz
Comisión para los derechos humanos y la Ciudadanía (CODEHCIU)
Comisión de Derechos Humanos de la Federación Venezolana de Colegios de Abogados del Estado Apure
Comision de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela del Estado Táchira
Cofavic
Escuela de Vecinos de Venezuela
Espacio Público
EXCUBITUS, Derechos Humanos en Educación
Fundación CIIDER
Humano Derecho Radio Estación
Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) Venezuela
Justicia y Paz Caritas Los Teques
Laboratorio de Paz
Observatorio de Derechos Humanos de la ULA
Observatorio Venezolano de Prisiones
Padres Organizados de Venezuela
Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea)
Promoción, Educación y Defensa en DDHH (PROMEDEHUM)
Proiuris
Redes Ayuda
Stop VIH
Un Mundo Sin Mordaza
Vicaría de DDHH de Caracas

Nodos & Redes: La otra Lima. Cartografía

El Averno
El Averno

Rafael Uzcátegui


“No será un esto Mont de Marsan, no será un CBGB bar, no será un piano bar, sólo se que es un buen lugar”. La frase pertenece al tema “Un lugar”, de la banda Leuzemia, y refleja la particular relación que tienen los rockeros peruanos con su ciudad. Y es que Lima tiene “algo”. No en vano el proyecto que la urbe reciba 5.1 millones de visitas para el 2021 y que hoy se esté convirtiendo, a fuerza de turismo gastronómico y cultural, en la capital más atractiva en Latinoamérica, lo más parecido a Barcelona para los europeos.

La capital de Perú es así por el moldeado de su gente. A diferencia de Caracas, donde la renta petrolera ha generado la idolatría estadocéntrica del menor esfuerzo, el espacio público de Lima es cartografiada por diferentes expresiones de la cultura alternativa, que en los ochentas se vistió de contracultura pero que hoy se define como digital y netart, en plena mutación de piel.

A partir de 1985 Perú vivía un momento de contracción económica e hiperinflación. Eran los tiempos de Alán García. También los de la expansión de la guerrilla más cruenta del continente: Sendero Luminoso, cuya ofensiva comenzó a cercar la urbe con atentados, asesinatos de líderes comunitarios y cortes de luz. La ciudad era conocida como “Lima la horrible”, en alusión al libro de 1964 de Sebastián Salazar Bondy. Es en este caldo de cultivo y como respuesta a la ausencia de un lugar y un tiempo propio, que un grupo de jóvenes, influenciados por el Mayo Francés y la subcultura punk, crearon la “mancha subte”: con bandas, publicaciones, expresiones artísticas, un discurso y una estética propia.

En el centro de Lima el Jirón Quilca se convirtió en el paradero de la inconformidad. Los bares –como el histórico Queirolo-, y los puestos de venta de música y literatura generaron un ambiente que atraía a los jóvenes más inquietos. Si querías conocer las expresiones de la “mancha subte” y sus bandas emblemáticas –Leusemia, Narcosis, Eutanasia, Voz Propia, Cardenales, Lima 13, Psicosis, Pateando Tu Kara, QEPD Carreño, G3, entre otras- había que pasearse por Quilca. En 1998 se funda allí el Centro Cultural El Averno que, hasta su cierre en octubre de 2012, albergó a las propuestas más “underground” en el abanico de las artes, sobretodo en la música. Hoy Quilca ya no es lo que fue, pero todavía se puede percibir el bouquet de la vieja provocación iconoclasta adolescente. Los libreros que quedan, resistiendo una orden de desalojo que anuncia la construcción de un Centro Comercial, conviviendo con vendedores de dvds quemados de culto. El Queirolo seguirá en su mismo sitio y, pasando la intersección con la avenida Wilson, todavía hay un puñado de vendedores de discos de vinilo. En un recodo, que da al Jirón Camaná, el espacio “Eskupitajo” exhibe producción anarcopunk local.

Tienda El Grito, Galerías Brasil
Tienda El Grito, Galerías Brasil

En otro lado de la ciudad, en Jesús María, se encuentra las Galerías Brasil, en la avenida del mismo nombre 1275. Un mercado musical de dos pisos, donde hay venta de entradas para conciertos, franelas de bandas, ropa gótica y metalera, cds, viniles y cassettes. Entre las tiendas se encuentra El Grito, que es parte de un proyecto comunicacional más amplio que incluye Tomate Colectivo y Radio Bomba. Imperdible si lo tuyo son los fanzines, como Lima Enferma o Never Surrender.

Librería Contracultura
Librería Contracultura

En el año 2001, en la avenida Larco 986 de Miraflores, se abrió la Librería Contracultura para “contar con libros e historietas que cuestionan la cultura oficial, invitando a la reflexión y promoviendo el espíritu crítico entre sus lectores”. Hoy continua con sus puertas abiertas y gestionando un sello editorial propio, en el que publican comic peruano y algunos autores marginales a los circuitos editoriales oficiales. Las estanterías de Contracultura son un festín para los amantes del comic underground cholo: Lito El Perro, Moko, Las Fulanas, La Mosca, Fierro (edición peruana), Nro. O y el recomendado Carboncito.

En otro sector, en Surco, Avenida Primavera 1377, se encuentra uno de los pocos bares skate de América Latina: El Café Bar Hensley, atendido por su propio dueño Luis Miranda “Lucho”. Con las puertas abiertas desde el año 2011, el Hensley no sólo tiene una gran decoración y un excelente set de punk rock de todo el mundo (que dura toda la noche), sino que cuenta, dentro del local, con su propia rampa para hacer skateboard. (Así como lo lees).
Desde el 2009 hasta el 2013 estuvo activo el espacio donde convergió el semillero cyberactivista limeño: Escuelab que “busca (ba) incentivar a creadores, teóricos y activistas jóvenes a proyectar sus ideas, nacidas del presente, para diseñar y construir futuros posibles”. Escuelab promovió los primeros “hackatones” de la región, así como otros procesos iguales de interesantes, como el Pixelhack Arequipa o el Museo Virtual de Arte y Memoria. El proyecto aspira mutar en nuevos espacios para el activismo digital colaborativo.

Lima también es hip hop. Pura Calle es un proyecto que utiliza esta subcultura para “la transformación social y la promoción cultural en el Perú”. Gestionada por la asociación D1, cuenta con escuelas de baile y expresión musical en zonas populares como Chorillos, San Juan de Lurigancho y Magdalena. Con ocho años de trabajo, sus cálculos estiman que han apoyado a 170 mil personas de forma directa, gracias al híbrido de cultura alternativa y sponsor multinacional. Para este 5,6 y 7 de junio anuncian la realización del Festival Internacional de Culturas Urbanas.

Los amantes del Manga y la cultura Otaku tienen su rincón en el Centro Comercial Arenales, Avenida Arenales 1737, un mall con 4 pisos de tiendas dedicadas al merchandising japonés, venta de animes y sitio de encuentro freak.

Estando en la zona rumbera por excelencia de la ciudad, Barranco, hay que darse una vuelta por el Centro Cultural y Bar La Noche de Barranco, en el Pasaje Sánchez Carrión 199. El sitio, con 22 años de experiencia, ha sido tarima para todas las expresiones artísticas de la ciudad, que incluyen a la constelación de bandas de rock peruano, como Plug-Plug o Millones de Colores, que constituyen una joya a descubrir para el resto del continente. Con entradas que oscilan entre los 10 y los 50 soles según el talento (lo más, menos de 20 dólares) y un ambiente muy agradable cobijado en una casa colonial con historia y personalidad.

A finales de los 80´s los subtes coreaban: “Lima angustiada, Lima injusta, Lima revienta, Lima morirá, Lima sin nada, Lima sórdida, Lima revienta Lima morirá”. Ver como se ha transformado la ciudad en 15 años, que hoy cuenta con 55 rutas de ciclovías, es toda una esperanza para quienes sobrevivimos en Caracas. (Publicado en Contrapunto.com)

Nodos y Redes: Chavín de Huantar: La soledad de los principios

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Rafael Uzcátegui

Era diciembre de 1996 y muchos vimos por televisión, en tiempos pre-internet, la toma de la embajada de Japón en Lima por parte de un Comando de 14 miembros del grupo guerrillero Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA), cuando se realizaba una fiesta por el natalicio del Emperador Akihito. Luego de liberar algunos rehenes, entre ellos la madre del por entonces presidente Alberto Fujimori, el grupo de apresados sumaba 72 personas. Las peticiones del grupo eran varias, pero la principal era la liberación de 400 miembros del MRTA que se encontraban en cárceles peruanas. Casi 4 meses después, luego de varios intentos de negociación, el gobierno toma la decisión de retomar la sede diplomática por la fuerza. Luego de una planificada operación, que incluyó excavación de túneles y seguimiento de los emerretistas mediante diferentes tecnologías, 142 soldados comando ingresaron a la residencia asesinando a todos los guerrilleros. Aquella fue la última acción del MRTA, quien languideció tras el asesinato de su líder Nestor Cerpa Cartolini.

Cuando faltan dos años para cumplir el 20avo aniversario de lo que se conoció como la operación “Chavin de Huantar”, y la mayoría de los peruanos desean pasar la página de la guerra interna en su país, las organizaciones de derechos humanos del país no sufren de amnesia, sino todo lo contrario. La Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) asegura que aquel 22 de abril varios de los sorprendidos insurgentes se habían rendido ante el ejército peruano. Y sin embargo, fueron ajusticiados. Y como no existe pena de muerte en el Perú, estos funcionarios habrían cometido violaciones al derecho a la vida. APRODEH, al no conseguir justicia en los tribunales del país, ha recorrido el camino del llamado Sistema Regional de Protección a los DDHH. Tras ser evaluado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el caso pasó, en el año 2011, a instancias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien ha anunciado que en el segundo semestre de 2015 emitirá su veredicto, lo cual ha reavivado la polémica y ha puesto a los defensores de derechos humanos en la mira de la opinión pública.

De la homofobia al terrorismo

El MRTA no fue igual a Sendero Luminoso. Según el informe de la Comisión por la Verdad y Reconciliación de Perú (CVR), fueron responsables del 1.5 por ciento de las víctimas fatales reportadas. “El MRTA –asegura la CVR- reivindicaba sus acciones y sus miembros usaban distintivos para diferenciarse de la población civil, se abstuvo de atacar a la población inerme y en algunas coyunturas dio muestras de estar abierto a negociaciones de paz. Sin embargo, el MRTA incurrió también en acciones criminales”. Si bien cuantitativamente no fue lo cruel de Sendero Luminoso (responsable del 54% de las víctimas totalizadas), cualitativamente las fronteras son menos claras. El 31 de mayo de 1989, un grupo de seis emerretistas ingresó al bar ‘Gardenias’ en el Asentamiento Humano “9 de Abril” de la ciudad de Tarapoto, en la selva Amazónica peruana. Los subversivos aprehendieron a ocho ciudadanos a los que acusaron de delincuencia y colaboración con las Fuerzas Armadas y Policiales, a los que asesinaron. La verdadera motivación, como luego se reivindicó, era la condición homosexual y transexual de varios de ellos. En febrero, en la misma población, una persona fue asesinada por el MRTA y su cuerpo fue abandonado, exhibiendo el cartel “Así mueren los maricones”.

En el expediente del caso la CIDH afirma “la Comisión reconoce que la Operación Chavín de Huántar, tenía como objetivo legítimo el proteger la vida de los rehenes (…) La CIDH no es ajena al hecho de que el secuestro de agentes diplomáticos y de civiles atenta contra principios básicos del Derecho Internacional Humanitario y tiene presente asimismo que las personas bajo poder del MRTA se encontraban expuestas a un riesgo permanente contra su vida e integridad personal”. No obstante, se apunta: “Las tres personas ejecutadas -Eduardo Cruz, Herma Meléndez y Víctor Peceros- se encontraban en custodia de agentes estatales y, al momento de la ejecución, no representaban una amenaza para sus captores. Luego del Operativo, los cuerpos sin vida de los catorce miembros del MRTA fueron remitidos al Hospital Policial y, sin haber practicado una autopsia adecuada, los restos fueron enterrados horas después en diferentes cementerios de la ciudad de Lima, once de ellos como NN”.

Polémica al rojo vivo

Sobre la posible decisión de la Corte IDH el ministro de Justicia peruano, Gustavo Adrianzén, señaló “Todo me hace pensar que en los próximos días la Corte Interamericana de Derechos Humanos […] va a absolver al Estado Peruano de toda responsabilidad que traerá una definitiva absolución de los comandos Chavín de Huántar”. En la acera de enfrente Pancho Soberón, fundador de APRODEH comentó para Nodos y Redes: “La justicia peruana ha reconocido que hubo, por lo menos, un caso de ajusticiamiento, así que menos de eso no puede sentenciar la Corte IDH”. La posibilidad de una sentencia contra el Estado peruano, por la actuación de quienes hoy son considerados “héroes de la patria”, ha encendido las redes sociales del país, volviendo a ventilar las acusaciones contra los activistas de “defensores de terrucos –terroristas-“ y contra la Corte IDH de ser “protectora del terrorismo marxista”. Algunos voceros políticos han sugerido, incluso, la posibilidad que el país se retire de las competencias de la Corte, siguiendo por cierto el mal ejemplo de Venezuela.

A pesar de la visceralidad que está tomando la discusión en la sociedad peruana, sin embargo hay voces tan informadas como prudentes. En un texto Rafael Rodríguez Campos refuta la versión que asegura que la Corte IDH “declarará inocentes a los terroristas”: “la CIDH no cuestiona la legitimidad del Operativo Chavín de Huántar ni el valor de los comandos (…), sino la responsabilidad del Estado Peruano al no garantizar la vida de los tres terroristas –por lo menos uno de acuerdo a nuestra propia Corte Suprema-  que habiendo sido capturados y estando rendidos fueron ejecutados extrajudicialmente”.

Sea cual sea la decisión de la Corte IDH los defensores del Perú han reivindicado el duro trabajo en defensa de la dignidad humana en contextos complejos, así como el estoicismo de mantenerse en la soledad de sus principios. (Publicado en Contrapunto.com)

Recordando por el walkman: Los Grillos de Medianoche “Juan Pérez”

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A estas alturas no recuerdo quien me envió este cassette, editado en el año 2000 por el sello “Entes Anómicos” de Perú -quizás me llegó desde Montevideo-. Los Grillos de Medianoche hacen un punk-pop de letras emotivas, con varios temas pegadizos que si hubieran contado con una mejor producción y una mayor difusión fueran mucho más recordados.  Varios temas son muy buenos, y como en internet no habían digitalizaciones de esta cinta de 13 canciones, pues acá pongo mi aporte. Me gusta que en las fotos los “Grillos” sean chicos normales, de barrio limeño, sin ínfulas de estrellas del rock, pero con una capacidad compositiva notable. Cuando escuchaba esta cinta por esos años me daba la impresión que en Perú pasaban cosas poderosas en los escenarios rockeros. Y con el tiempo he confirmado esta sensación.

Para descargar aca: http://www.mediafire.com/?n3qecemptc312vb

Lima: Álbum familiar, mayo 2013

lucho

Con Jairo y Lucho “Desobediencia” en la tienda “El Eskupitajo”
en el Jirón Quilca, centro de Lima. Un sitio de encuentro
de la fauna anarcopunk y libertaria peruana

lucho_hensley

Con Lucho “Cochebomba” en el bar Skate “Hensley”, el único
de América latina que tiene una rampa de patinaje en el local


cossio

Con el ilustrador libertario Jesús Cossio, autor de los libros “Rupay” y “Barbarie”, donde se registra el período de violencia vivido por el Perú


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Con Gonzalo Farfán, vocalista de la mítica banda hardcore Gx3
y ahora voz de Inyectores y alma de Mundano Records

Pobreza y calidad de vida

rafael uzcateguiColumna de Provea en Correo del Caroní redactada por Rafael Uzcátegui

En nuestra entrega anterior, reconocíamos la voluntad política del Ejecutivo Nacional en haber implementado políticas sociales hacia los sectores más desfavorecidos que, como resultado, habían reducido en más de 20 puntos porcentuales la pobreza en el país, ubicándola en 31.62%. También advertíamos que esta tendencia, la disminución de personas en situación de vulnerabilidad, era una tendencia regional, destacando Perú como el país con la mengua más espectacular. Para el año 2002 una cifra de 54,7% de la población de Perú estaba en situación de pobreza. 9 años después, en el 2011, la pobreza había descendido al 27.8%, una cifra incluso 3 puntos más positiva que los resultados venezolanos. La CEPAL considera que la región se encuentra en el punto más bajo de pobreza de los últimos 30 años, lo cual se explica por la demanda inusitada de sus materias primas, especialmente recursos mineros. El lado oscuro serían las consecuencias para las comunidades indígenas y campesinas, así como la contaminación medioambiental.

Sin embargo, hay quienes cuestionan los métodos establecidos de medición de pobreza argumentando que no logran aprehender la multicausalidad y complejidad del fenómeno. Desde el propio Perú hay voces que cuestionan sus positivos indicadores macroeconómicos afirmando que maquillan una realidad que afecta a millones de personas. Hector Bejar, en su texto “Mitos y metas del milenio” afirma: “Un enfoque reduccionista de la pobreza promovido desde los organismos financieros multilaterales y por algunos economistas del neoliberalismo, redujo el concepto a términos monetarios o al acceso a servicios básicos, ignorando circunstancias como las crecientes diferencias económicas y sociales dentro de las sociedades modernas y la necesidad de levantar las trabas económicas, sociales y culturales que obstaculizan el desarrollo integral de las personas o que banalizan y pervierten el uso de la enorme riqueza material que el mundo globalizado genera”. Al cuestionar los Objetivos y Metas del Milenio agrega: “Reducen la pobreza a términos exclusivamente económicos cuando la definen por ingresos (aun los enfoques tecnocráticos contemporáneos buscan una definición más integral) (…) no es suficiente el indicador de la tasa de desempleo de las personas comprendidas entre los 15 y los 24 años. No es el desempleo sino el empleo sin dignidad ni derechos el problema en la mayor parte de los países pobres. Debería haberse fijado una meta referida a la reducción o eliminación de este tipo de trabajo, que está entre las causas de la pobreza (…) En el problema de la pobreza medida por ingresos fijan promedios conservadores, que son muy fáciles de alcanzar o ya han sido alcanzados por algunos gobiernos y sociedades que disfrutan de una mejor posición económica”.
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Historias en vinil: The best of The Doors

Como recientemente se cumplió un aniversario más de la muerte del Rey Lagarto, me pareció oportuno recordar cómo encontré una copia del doble Lp recopilatorio “The best of The Doors”. El sitio del hallazgo fue el Jirón Quilca, en el centro de Lima, Perú. Tenía mucho tiempo deseando conocer la capital peruana, cosa que ocurrió a comienzos del 2010, cuando pasé un mes aprendiendo del trabajo radiofónico del Instituto de Defensa Legal (IDL), una de las ONGs en derechos humanos más grandes del país inca. De manera similar a lo que ocurrió con Ciudad de México, fue la música quien me sugirió que Lima era una ciudad de contrastes, con tesoros de diverso signo. Para quien vive en Venezuela es inaudito pensar que las bandas rockeras locales canten cosas como “Me quiero morir en Sabana Grande, donde crecí” o cosas por el estilo. Esto sí pasa en el Perú, en donde muchas expresiones culturales, incluyendo el rock, explicitan la ciudad como escenario de sus amores y desventuras, en un arraigo y gentilicio desconocido para los habitantes de la ciudad de los techos rojos. Ojo, y esto no es un fenómeno nuevo. Basta recordar el tema bandera de unos Dermis Tatú, mediados de los 90´s, con el icónico Cayayo Troconis al frente: “He decidido escapar / de esta ladilla de ciudad / a otro lugar…”. Este singular hastío es desconocido para los artistas limeños, para quienes precisamente su ciudad es fuente inagotable de inspiraciones.

Literaturas disímiles (Vallejo, los Vargas Llosa, Roncagiolo), fanzines musicales y de ilustración, gastronomías y, repito, canciones de bandas me seducían constantemente para ir al encuentro de la antigua capital del Virreinato español. Los Leuzemia, padres de la movida punkrock chola, ya me lo decían, a su manera, bien claro en su primer larga duración: “Lima angustiada / Lima violenta / Lima injusta / Lima sórdida / Lima revienta”.
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Lecturas de Mayo: “Abril Rojo” e “Historia de un entusiasmo”

ABRIL ROJO
Santiago Roncagliolo
Alfaguara Editorial, 2006

Anteriormente sólo conocía de Roncagliolo, periodista peruano radicado en España, el largo reportaje sobre Abimael Guzmán y Sendero Luminoso llamado “La cuarta espada”, publicado en la colección Debate y que constituye una buena escrita introducción al fenómeno de la violencia armada contemporánea en Perú, un largo reportaje con ritmos y climax varios que atrapan convenientemente al lector medio. En esta novela, repite el contexto anterior pero en clave de novela negra, lo cual le valió el premio Alfaguara de novela en el año 2006, convirtiéndose en el escritor más joven galardonado en el certamen. Si usted es de los que piensan que la literatura de ficción es superior al ensayo para explicar los vericuetos de las sociedades latinoamericanas, esa fuente inagotable de realismo mágico, este libro debe estar en su biblioteca. Un crimen que ocurre en el interior del Perú, en medio de las festividades religiosas, donde el personaje principal, el fiscal Félix Chacaltana Saldívar, debe descubrir si es por motivos políticos o de otra índole, en el contexto de la cruenta lucha antiterrorista desarrollada en el país andino. De buen leer, no decepcionará a quienes gustan de los recursos y giros de las novelas de crímenes y detectives.

HISTORIA DE UN ENTUSIASMO
Laura Restrepo
Editorial Aguilar, 2005

Confieso que no había leido nada de Laura Restrepo, escritora colombiana, pero le pondré más cuidado en el futuro. Este es su primer libro, editado por primera vez en 1995 y reeditado en diferentes ocasiones, como esta edición del 2005. Este libro es una extensa crónica, de casi 400 páginas, acerca del proceso de paz en Colombia que involucró, entre otros, a la FARC, al M-19 y al EPL, y que generó, como titula el libro, amplias expectativas y entusiasmo acerca de la posibilidad de realizar una apertura al cerrado espectro político colombiano. El relato de Restrepo, al ser parte de la Comisión de Paz, es reconstruido en base a las fuentes primarias, en un periodismo que como lo dice Bastenier, toma partido en base a los elementos que recopila. Los protagonistas del texto son, fundamentalmente, el M-19, una guerrilla que cómo recordaremos representaba la antítesis de las FARC y que fue diezmada, asesinada y masacrada por la espalda mientras el gobierno intentaba desmovilizarla en medio de los acuerdos de paz. Ser testigo de los hechos y haber vivido -e incluso haberse entusiasmado- por la posibilidad de acordar la paz con los grupos insurgentes, hace que los señalamientos contra la clase gobernante colombiana, especialmente contra el presidente de la época Belisario Betancur, sean particularmente duros -de hecho, el primer título del libro fue “Historia de una traición”-.

Tan ameno como un largo reportaje bien escrito, Historia de un Entusiasmo es una lectura obligatoria para quienes deseen conocer la historia contemporánea de Colombia.

El comic under peruano y el presidente venezolano

De todos los países de América latina que he tenido al suerte de visitar en años recientes, en donde he encontrado más claridad sobre el significado del estilo de gobierno del presidente Hugo Chávez ha sido en Perú. Quizás por su historia reciente, quizás por su ausencia de cultura minera y más formación política, el 90% de las personas que conocí en Lima encontraban hilarantes las declaraciones de intenciones verbales del zurdo de Sabaneta. El acento venezolano no me eludió de las permanentes referencias a nuestro país no sólo con gente del movimiento libertario y de las diferentes organizaciones de derechos humanos peruanas -las mismas que dieron una dura batalla al fujimorismo-, sino con taxistas, vendedores callejeros y diferente gente de a pie.

Un ejemplo lo puede constituir la visión de uno de los exponentes del comic underground peruano, a quien dificilmente le pudieran endilgar los adjetivos de oligarca y proimperialista con el que alegremente se despacha a quien disienta del bolivarianismo. David Galliquio ha desarrollado un personaje, llamado “Lito el perro“, en donde se resume la cultura urbana popular de lo que alguna vez fue Virreinato español y hoy es una urbe pujante y en crecimiento. En la agradable Librería Contracultura de la Avenida Larco, adquirí el libro que recopila alguna de las tiras del personaje, y me encontré con el capítulo que comparto a continuación.

Bibliografía mínima sobre el Perú contemporáneo

Hace unos meses tuve la dicha de pasar tres semanas en Perú, un país que no sólo me atraía por su fecunda actividad cultural y literaria, sino por sus avatares como sociedad, aderezados por una de las guerrillas más sanguinarias del continente, Sendero Luminoso, y la extensión de un gobierno populista y autoritario como fue el de Alberto Fujimori. Si bien menos de un mes era un breve tiempo para entender aquellos fenómenos, le pregunté a cuanta persona de referencia me topé que libros debería leer para tener mayores elementos de análisis. Si bien la lista fue larga, me decanté por aquellos en los que coincidía la mayoría de mis interlocutores, los cuales devoré frenéticamente hasta el día de hoy. En comparación con Venezuela, los libros son bastante accesibles y si se adquiere su edición pirata, los precios bajan hasta el ridículo.

Por si alguna persona interesada en estos temas le sirve, hare una breve reseña personal de cada una de las obras, que pueden considerarse una bibliografía mínima para entender ese misterioso y fascinante país llamado Perú.

– Gustavo Gorriti: “Sendero”. Editorial Planeta, reimpresión del año 2008. 426 páginas.
Este trabajo de investigación, publicado por primera vez en 1990, es una detallada cronología de los hechos alrededor del surgimiento de Sendero Luminoso, desde mediados de los 70´s hasta los últimos días del año 1980. Gustavo Gorriti es uno de los periodistas de investigación más respetados en el Perú, rigurosidad que le ha valiado diferentes amenazas de muerte y varias salidas del país. Inicialmente, Gorriti habia pensado hacer una detallada evolución de Sendero en tres tomos, a partir de los elementos que había recopilado en el terreno en su cobertura del tema para la revista “Caretas”, pero las propias vicisitudes políticas hicieron que la obra se condensara en un solo libro. Imprescindible para entender la evolución de la guerrilla, las estrategias de Abimael Guzmán para controlar el partido, las respuestas gubernamentales y las propias tensiones y disputas internas de la organización. El libro se puede leer en dos claves: como historiografía de una de las organizaciones armadas del continente y como cátedra de rigurosidad y periodismo investigativo.

– Ricardo Uceda: Muerte en el Pentagonito. Editorial Planeta, 2004. 401 páginas
Un segundo libro que demuestra la importancia de registrar los testimonios de las personas que vivieron y estuvieron cerca de los acontecimientos. El periodista Ricardo Uceda fue investigando y denunciando, en su tiempo, los crímenes del llamado “Grupo Colina”, responsables de varios crímenes de Estado en el contexto de la lucha antisubversiva. En este libro desarrolla el nacimiento, operación y desmantelamiento de la unidad, a través de la descripción de la vida de unos de sus agentes, que en el libro denomina Jesús Sosa, enriquecida con una labor de investigación en la que entrevistó a más de 150 protagonistas, entre mandos militares, agentes y miembros del propio Sendero Luminoso. El libro desarrolla las órdenes de ejecuciones decididas en el llamado “Pentagonito”, como se conocía a la sede del cuartel general del Ejército del Perú, y las revelaciones y coincidencias que permitieron revelar la verdad sobre hechos como La Cantuta y Barrios Altos.

– Umberto Jara: “Ojo por Ojo”. Página Uno Editores, 2007. 239 páginas
Umberto Jara es otro periodista que se la jugó por develar la verdad en los años oscuros del Perú, razón por la que tuvo que abandonar el país y terminar este libro en el exilio. El libro recoge las entrevistas que el autor realiza con Santiago Martín Rivas, miembro del grupo La Colina, en donde se describe la génesis y operación del grupo, así como la vinculación con su funcionamiento de las más altas esferas del poder en el país. Este libro complementa el anterior acerca del escuadrón que realizó algunas de las operaciones ilegales, desde el Estado, más conocidas de la época, el contexto de la política interior y exterior de Fujimori, y todas las negociaciones desde el poder para que los crímenes se mantuvieran impunes. Asimismo, es un intento de aproximarse fielmente a la manera de pensar y operar de los agentes encubieros, y su forma de racionalizar su enfrentamiento con la subversión.

– Sally Bowen: “El Expediente Fujimori: El Perú y su Presidente, 1990-2000”. Lima: Perú Monitor, 2000.
Anque Bowen es una periodista inglesa, ha vivido en el Perú desde 1988, desde donde reportaba la situación del país para varios medios internacionales. Este libro es un pormenorizado recuento de la figura de Alberto Fujimori, desde sus inicios hasta su meteórica carrera como presidente, tras vencer al candidato del “shock” económico Mario Vargas Llosa, un programa económico que el propio Fujimori aplicaría en su gobierno. El estilo de gobernar del “chino”, su relación con las masas empobrecidas del Perú, su decisión de disolver el congreso y su estrategia en la lucha antisubversiva, contado con lujo de detalle, que permite un acercamiento al gobernante populista y carismático que determinó la vida peruana durante una década.

– Sally Bowen y Jane Holligan: “El espía imperfecto. La telaraña siniestra de Vladimiro Montesinos”. Ediciones Peisa, 2003. 504 páginas.
Si Bowen había realizado una primera aproximación a un personaje político peruano, en “El espía imperfecto” profundiza aun más la caracterización, esta vez retratando la figura de Vladimiro Montesinos. Uno duda de esos personajes cinematográficos que todo lo pueden, sin embargo, tras leer esta biografía del antiguo hombre fuerte del Perú, uno recuerda que la realidad puede superar a cualquier ficción. La obsesión por el poder desde su temprana juventud, su acercamiento con el estamento militar, los negocios, la estrategia de acorralamiento de los medios y creación de medios paraestatales, sus relaciones amorosas, su capitalización de la captura de Abimael Guzmán y la derrota de Tupac Amarú en la embajada de Japón, sus fobias y negocios turbios son descritos con una minuciosidad de espanto, hasta su caída y detención en Venezuela. El espía imperfecto es recomendada como la mejor obra sobre Montesinos escrita en los últimos años.

– Luis Rossell, Alfredo Villar y Jesús Cossio: “Rupay. Historias gráficas de la violencia en el Perú 1980-1984”. Ediciones Contracultura, 96 páginas.
Historias de los cuatros años mas cruentos de la guerra civil en el Perú que tenía como sus principales víctimas a la población indefensa. Como un aporte a la memoria, este comic relata algunos turbios episodios en clave de novela gráfica, como el linchamiento de periodistas ocurrido en el pueblo de Huaychao. Un relato debidamente contextualizado y sin concesiones a ninguno de los dos bandos en disputa, con la intención de abrir otras mirdas sobre aquellos crímenes, muchos de los cuales se mantienen en la impunidad. Una importante labor de investigación que precedió a las viñetas, con guión de los tres autores, ilustraciones de Jesus Cossio y entintado de Luis Rossell.