Respuestas para Jungle World sobre la situación venezolana. 06.02.19

Rafael Uzcátegui

Como van a ser traducidas para una nota en la revista alemana Jungle Word, y dediqué un par de horas a responderlas, comparto mis reacciones al cuestionario por si genera más elementos para la conversación sobre lo que pasa ahora en Venezuela

1) Uno tiene la impresión de que Maduro ya ha sido derrotado ¿Esto es así?

R: Nicolás Maduro es un gobernante que aunque está muy debilitado, por la falta de apoyo popular y el aislamiento internacional, sigue ejerciendo el poder real, sustentado en las Fuerzas Armadas y el partido gobernante. El madurismo, lo que hoy gobierna en nombre del chavismo, ha cometido diferentes errores que lo ha llevado a esta situación. El primero fue en el propio inicio de su mandato, en el año 2013, cuando luego de ser electo por un pequeño margen, menos del 2% de diferencia respecto a su contendor de oposición, eligió no promover un gobierno de consensos, como lo sugería la lógica política, sino uno de abierta confrontación. Este primer error tuvo luego un alto costo, además, porque en ese momento estaba emergiendo una crisis económica como consecuencia de la disminución de los ingresos del Estado por la baja de los precios del petróleo en el mercado internacional, algo que algunos analistas llamaron “el fin de la década de los commodities”. El gobierno negó reiteradamente que Venezuela se encontrara en una crisis, lo que generó el peor resultado electoral para el bolivarianismo, cuando en las elecciones para la Asamblea Nacional, en diciembre de 2015, la coalición oficial se ubicó dos millones de votos por debajo de la opositora. Transformado en minoría social y electoral, Maduro continuó actuando de espaldas a la lógica política, no sólo insistiendo en un estilo confrontativo para gobernar, sino también el tomar la decisión de acabar con la precaria institucionalización democrática que quedaba. En marzo de 2016 aprobó una norma, el decreto de estado de excepción y emergencia económica, que pasó a colocarse por encima de la Carta Magna. Meses después, en octubre, decidió suspender irregularmente los procesos electorales pendientes, buscando una fórmula para ganar elecciones siendo minoría. En abril de 2017 ocurre una importante fractura en la coalición gobernante, cuando la Fiscal General Luisa Ortega Díaz denuncia la interrupción del hilo constitucional, dando inicio a una serie de protestas masivas en todo el país que duraron 4 meses, que fueron silenciadas a sangre y fuego con asesinato de 150 manifestantes y la detención de miles de personas. Su acierto en ese momento fue haber propiciado el desprestigio del liderazgo opositor, siendo 2018 un año de protestas sociales, por el creciente agravamiento de la crisis, pero no de movilizaciones políticas. El malestar no sólo continuaba, sino que continúa creciendo, incorporando a sectores que antiguamente apoyaban al gobierno. Es por ello que las protestas de 2019 han sido liderizadas por los sectores populares. Hoy nos encontramos en un momento terminal del modelo de dominación bolivariano. La pregunta que nos hacemos un sector mayoritario de la población es, precisamente, si durará horas, días o semanas. Pero hoy parece improbable retroceder a la situación en la que estábamos recién a comienzos de año.

2) Especialmente en Europa, Guaidó es visto como derechista ¿Hay alguna evidencia de esto?

– No la hay. Formalmente Juan Guaidó pertenece a un partido, Voluntad Popular que se identifica a sí mismo como de “centroizquierda” y forma parte de la Internacional Socialista. Si hay que etiquetarlo, lo que más se parece es a un socialdemócrata. El chavismo ha realizado una campaña comunicacional muy efectiva para mostrar a todos sus críticos como “derechistas” y “pro-imperialistas”, financiados directamente por la CIA y la Casa Blanca. A los defensores de derechos humanos, como en mi caso, no sólo nos describe como derechistas sino también como parte de una conspiración internacional contra el socialismo encabezado por George Soros, debido a que Open Society Fundation es uno de los cooperantes históricos de la ONG en la que trabajo, Provea. Es muy curioso, porque Soros es considerado en el resto del mundo como un progresista, pero según el chavismo estaría detrás de todos los ataques históricos contra la lucha de los pueblos y el socialismo. Uno de los mecanismos efectivos de propaganda ha sido la televisora internacional Telesur. La verdad es que la oposición es tan diversa como el país y muchos, como mi persona, rechazamos identificarnos como “antichavistas”, pues nuestros deseos y aspiraciones superan ampliamente esa denominación. El actual conflicto venezolano ha dejado de ser ideológico, izquierda contra derecha, para transformarse en uno en donde se encuentran enfrentados dos modelos de gobernabilidad: La dictadura y la democracia. Además, debo agregar que a la lucha por la recuperación de la democracia hoy se encuentran incorporados diferentes sectores que se continúan llamando a sí mismos “chavistas”. También, desde hace rato, dejó de ser una “lucha de clases”, pues como lo reflejan las 35 personas que fueron asesinadas en las protestas de la semana del 21 al 26 de enero de 2019, pues todas provenían de los sectores populares, los barrios rechazan también, abiertamente, a Nicolás Maduro.

3) ¿Guaidó tiene el apoyo y confianza de la población?

– Antes de responder debo advertir que en Venezuela existe una hegemonía comunicacional y el gobierno ejerce un fuerte control sobre lo que se informa a través de la televisión y radio. Los periódicos impresos casi han desaparecido, y salvo el diario 2001, los que continúan circulando son de línea editorial oficialista. Los venezolanos deben hacer un gran esfuerzo para mantenerse informados, básicamente a través de internet y redes sociales. No obstante, a pesar de la censura, se han realizado dos jornadas nacionales de protesta a favor del regreso de la democracia y en apoyo a la presidencia de la Asamblea Nacional, que Guaidó preside, como único poder legítimo hoy en el país. El 23 de enero se realizaron, según los registros de Provea, 60 protestas simultáneas en todo el país, todas masivas. El 2 de febrero fueron la mitad, 30 manifestaciones, pero igualmente multitudinarias. Juan Guaidó ha levantado la esperanza de la población en un futuro posible, luego que en el 2018 se experimentara una crisis de representatividad en los sectores democráticos. El ambiente en la calle es de mucha expectativa.

4) ¿De qué depende su éxito?

– En mi opinión el principal es representar una cara nueva en la conducción política del proceso de transición a la democracia. Y las evidencias parecen sugerir que no sólo es un rostro diferente, sino también una manera distinta de hacer política. No tener un pasado que pudiera cuestionarse, sino todo lo contrario. Es tan mestizo como lo era Hugo Chávez y de origen humilde, sobreviviente de la tragedia de Vargas y con abuelos, ambos, con carrera militar, uno de los mecanismos de ascenso social instalados por la Venezuela petrolera del siglo XX. Tiene una manera diferente de expresarse en público, lo que ha gustado por diferenciarse de los estilos clásicos de la política del país, hoy bajo cuestionamiento. Forma parte de una generación de líderes políticos que fueron muy golpeados por la derrota en la rebelión popular del año 2017 y que hoy parecen actuar, a pesar de sus diferentes pertenencias políticas, de manera coordinada. Como ningún otro político de oposición, tiene hoy la posibilidad de comunicarse y sintonizar con amplios sectores de la población, en un carisma que algunos recuerdan como similar al que Hugo Chávez tuvo en algún momento.

4) ¿Juega la iglesia un papel en el conflicto?

– Advierto que no soy religioso, pero reconozco el importante papel que la Iglesia puede desempeñar en América Latina en los procesos de transformación política para el disfrute de las grandes mayorías. Crecientemente la Iglesia ha asumido un mayor protagonismo, y ahora mismo se encuentra en un proceso de revisión de su papel de acompañamiento de los sectores populares, luego que el chavismo debilitó todo el tejido asociativo de base en el país, que también afecto el propio rol social de la iglesia. Desde Provea hemos insistido en que la Iglesia debe ser parte del proceso de renovación de los liderazgos en el país, y ya vienen trabajando en esa dirección. Un ejemplo fue que oficialmente se les permitió a los religiosos participar como tales en las manifestaciones a favor de la democracia, lo que simbólicamente es muy poderoso.

5) Desde la inauguración de Maduro la situación de los derechos humanos ha empeorado. ¿Cuáles son los principales cambios?

– Dos fundamentales. Maduro se ha convertido en una gran fábrica de pobreza y exclusión, lo que ha obligado que más de 3 millones de venezolanos, según las cifras más conservadoras, hayan sido obligados a salir del país en pocos años para poder aspirar a tener un futuro. Venezuela experimenta hoy una emergencia humanitaria compleja, generada no por una guerra o un desastre natural, sino por razones políticas que han puesto al límite las condiciones de vida de la población. Esta emergencia es expresa en un limitado acceso de la población a los alimentos y una aguda escasez de medicinas. Para citar una sola cifra, según el Observatorio Venezolano de la Salud 64% de los venezolanos habrían perdido 11 kilos de peso entre los años 2016 y 2017, debido a la disminución en la cantidad de alimentos ingeridos. Recordar que tenemos una de las inflaciones más altas del planeta, estimada para el 2018 en más de 1.000.000% y proyectada para este 2019 en más de 10 millones, lo que hace que cualquier salario devengado por los trabajadores sea absolutamente insuficiente para satisfacer las necesidades básicas. Maduro ha negado esta crisis, argumentando que los problemas son ocasionados por una supuesta “Guerra económica” del universo contra su mandato. Por otro lado, tenemos la propia situación de ausencia de democracia, que su gobierno se haya transformado en una dictadura similar a la de Alberto Fujimori en el Perú de la década de los 90. La impunidad es estructural y no hay ningún tipo de contrapeso o control para los funcionarios, lo que ha generado una gigantesca cadena de corrupción en el sector estatal. Maduro se ha convertido en un ejemplo como la ausencia de democracia genera pobreza y violación sistemática de los derechos humanos.

6) ¿Qué papel juega el FAES, fundado en 2017, en esto?

– Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) es una consecuencia del proceso de militarización de la seguridad ciudadana impulsado por Nicolás Maduro desde el propio inicio de su mandato. En el año 2015 se realizaron los llamados “Operativos de Liberación del Pueblo” (OLP), que bajo ese peculiar nombre significó una masiva política de criminalización de los sectores pobres en el país y la sistemática violación de sus derechos humanos. El FAES ha sido creado para actuar contra el terrorismo y el secuestro, por lo que su entrenamiento es para realizar operativos de alta letalidad. Esto es contrario al uso progresivo y diferenciado de la fuerza que debería caracterizar cualquier labor de seguridad ciudadana. Luego de la crisis generada a lo interno de la policía política, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) luego del asesinato del concejal Fernando Alban, en octubre de 2018, y la deserción del 30% de los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana por la propia crisis económica de los funcionarios de bajo rango, el FAES ha venido desempeñando el liderazgo en la represión en el país. Según cifras de Provea serían los responsables de ajusticiamiento de 205 personas entre enero y diciembre de 2018. El principal objetivo de la actuación del FAES es destruir la capacidad de organización autónoma en los sectores populares y propagar el terror, para que no se desborde en manifestaciones el actual descontento generalizado contra el gobierno.

7) ¿Por qué hay más choques con la policía y las fuerzas de seguridad en las zonas más pobres de Caracas?

– Los sectores populares de Venezuela venían expresando su descontento por las consecuencias de la crisis económica, que incluye la propia crisis de servicios básicos como la luz, el agua, el gas doméstico y el transporte público. Según cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social durante el año 2018 se registraron 12.715 protestas, equivalentes a 35 diarias en todo el país. El 89% de las protestas fueron por demandas sociales, mientras que el 11% fue por exigencias políticas. En mi opinión en diciembre de 2018 la paciencia de los sectores populares llegó a un límite, cuando fueron literalmente robados por el gobierno cuando pagaron por un pernil, una pieza del cerdo que constituye un plato típico de las fiestas venezolanas de fin de año, que nunca recibieron. En diciembre ocurrieron en diferentes partes del país protestas por el incumplimiento de esta promesa, donde se confrontaba a los cuerpos policiales. Como no es ninguna sorpresa, son los sectores más pobres del país los más afectados por la crisis y quienes durante 2017 y 2018 también fueron parte de la migración forzada venezolana, separando familias en una situación desconocida para un país como Venezuela. En 2019 los sectores populares han liderizado las protestas populares contra el gobierno. Según el perfil de las personas asesinadas, las protestas en los barrios han privilegiado dos estrategias: El cierre de calle, que es una protesta pacífica, y el saqueo, que también es una protesta, pero de naturaleza violenta.

8) Están los grupos paramilitares como los colectivos involucrados en esos ataques?

– Sí. Es un patrón de actuación que comenzó en las protestas del año 2014, se desarrolló ampliamente en las manifestaciones del año 2017 y está siendo utilizado en los actuales momentos. Estos paramilitares representan el principal organismo de control territorial en los sectores populares, por lo que es doblemente heroico el hecho que las personas se hayan atrevido a desafiarlos y protestar en las propias comunidades. Esto explica, entre otras razones, el que las protestas en las zonas populares se realicen en horario nocturno, como mecanismo de protección frente a la actuación de estos grupos de civiles armados, que actúan en coordinación con las fuerzas policiales.

9) ¿Qué tipo de represión usa el gobierno contra las protestas y manifestaciones de calle?

– Además de las estrategias descritas en las respuestas anteriores, alentadas por la absoluta impunidad para los violadores de derechos humanos, hay un perverso mecanismo adicional: El control por hambre. El gobierno vende una serie de alimentos a precio bajo, con el nombre “Comité Local de Abastecimiento y Producción” (CLAP) que para muchas personas es la base de su alimentación, pues los salarios que reciben por su trabajo son insuficientes para comprar los alimentos disponibles en el mercado. Nicolás Maduro ha generado así una estatización de la vida cotidiana de la población. El CLAP es distribuido por personas que son parte del gobierno, y como no hay alimentos a bajo precio disponibles para toda la población, estas personas deben decidir quiénes serán los beneficiados por este programa.  Esto se ha convertido en una gigantesca política estatal de discriminación por razones políticas, pues las personas que participan en una manifestación contra el gobierno, o hacen críticas a través de los pocos medios de comunicación disponibles, son excluidas de este beneficio. Agregar que el CLAP no es ni permanente ni suficiente. Los alimentos entregados para una familia no satisfacen debidamente las necesidades alimenticias durante un mes. Y no hay ninguna garantía que las familias van a recibir los alimentos todos los meses, sino esporádicamente si tienen suerte: Un mes sí, y luego uno o dos meses no. Yo he sido testigo como las personas que distribuyen el CLAP en mi comunidad utilizaron la base de datos de entrega de estos alimentos para señalar tanto a la policía como a los paramilitares cuáles eran los vecinos que estaban participando en las manifestaciones, lo que denuncié formalmente a mediados del año 2017. Este ha sido un mecanismo importante y efectivo de control.

10) ¿Sería posible que las protestas se durmieran de nuevo?

– En este momento en que respondo a tus preguntas, todo es posible en Venezuela. En el año 2017, cuando miles de personas en todo el país protestábamos todos los días en la calle, parecía que estábamos cerca del final de la dictadura, pero finamente el gobierno se impuso mediante la Asamblea Nacional Constituyente. El 2018 fue el año de la desmovilización política, aunque la protesta por razones sociales se mantuvo. Si el actual impulso por lograr una transición a la democracia en Venezuela se detuviera, es muy probable por otro lado que las razones de fondo de la crisis se mantuvieran y que tarde o temprano emergiera un nuevo ciclo de protestas. Afortunadamente hombres y mujeres son, por naturaleza, inconformes y rebeldes. La única manera en que el gobierno pudiera asegurar que dormirá permanentemente la protesta es que nos asesinen, encarcelen o exilien forzadamente a todos y cada uno de quienes hoy adversamos a la dictadura. Y esto, en tiempos de globalización, tiene un alto costo político que Maduro o ningún otro gobernante autoritario de occidente está en capacidad de pagar.

El rechazo popular a la dictadura fuera de Caracas, en imágenes

Las multitudinarias manifestaciones ocurridas en alrededor de 60 puntos diferentes del país demostraron el masivo repudio a la dictadura de Nicolás Maduro. Los reportes noticiosos han hecho énfasis en Caracas. Queremos rescatar imágenes de la épica fuera de Caracas, cuando la gente perdió el miedo y la desesperanza para expresar su deseo de un cambio

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Cumana
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Videojuegos como protesta creativa

Realidad_Revelada

Rafael Uzcátegui

Entre el 01 de abril y el 30 de julio de 2017 se realizó en Venezuela el movimiento de protesta pacífica más importante de los últimos años en América Latina. Las causas que generaron las movilizaciones no se resolvieron: en cambio, se agravaron. Como lo demuestra la historia de la región, la crisis económica y la represión política es un coctel que estimula ciclos de protesta, con rupturas y continuidades entre cada uno, por lo que es esperable que en las próximas semanas otra oleada de indignación recorra el país.

Una de tantas experiencias singulares que ocurrieron durante esos días fue el #VzlaCrisisJam, donde una serie de programadores y aficionados a la cultura digital se convocaron para diseñar, de manera colaborativa, video juegos que tuvieran como temática la crisis de nuestro país. Como resultado de la estrategia enjambre, un puñado de entusiastas promovieron un “game jam” como su aporte a las protestas, donde en un lapso de tiempo artistas, diseñadores y programadores profesionales se juntan para crear videojuegos sobre algún tema. El primero en Venezuela fue el Game Jam Caracas, realizado en el año 2009, que suma hasta el momento 80 juegos en línea.

Los promotores aclararon en su convocatoria: “Cualquier plataforma es bienvenida, pero creo que por motivos de difusión la distribución debería ser fácil de llevar: juegos de desktop (ya sea Linux, Windows o Mac), juegos para navegador que usen html5. Juegos móviles no estaría mal si ya disponen de las facilidades para publicarlo en una store”.

Entre las creaciones de #VzlaCrisisJam, que pueden visitarse en la dirección https://itch.io/jam/vzlacrisisjam/entries, está “Rostros del guaire”, cuyo escenario es la protesta del 19 de abril en la autopista Francisco Fajardo en los alrededores de la corriente de agua; “Economía de una arepa”, en donde se podrá gestionar una arepera ; “Vzla2017”, que recrea las protestas ocurridas durante esos días; “Feria”, donde un militar distribuye productos básicos o “Realidad Revelada”, de nuevo teniendo como escenario las protestas y enfrentamientos socn la represión. En total, 15 propuestas, de las cuales 6 pueden jugarse en el navegador y 9 descargarse y jugarse en Windows. “En este momento estamos enfocados en darle difusión a los juegos y tener colaboraciones -declaró a Prodavinci uno de los motores del proyecto-. En función de los comentarios y de la retroalimentación que obtengamos de la comunidad en general podremos decidir si repetiremos la experiencia. Invito a las personas a que prueben al menos uno de los juegos, el que más llame su atención, y compartan su opinión en la misma página”. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Multitud no es bulto: es opinión

Rafael Uzcátegui

Parece perogrullo pero un movimiento democrático sólo puede construirse democráticamente. Y si este axioma es así en situaciones normales, es mucho más pertinente cuando tras haber participado durante más de 100 días en protestas, ha emergido un actor social colectivo que hoy exige opinar y participar en la toma de decisiones. Aunque algunos voceros políticos no se enteren ha corrido mucha agua bajo el puente. Hoy, la gente exige más que un Periscope o tres tuits para delinear una nueva estrategia de confrontación a un gobierno dictatorial.

Estimulada por el liderazgo partidista, la gente salió a protestar de manera masiva en todas partes de l país. Desarrolló niveles de autoorganización para resistir los embates de la represión, generó canales propios de comunicación, aprendió a autoregular los contenidos que circulaban por redes sociales y articular respuestas de solidaridad concreta al calor de los acontecimientos. Y además, en ese espacio público efímero que generaban las manifestaciones, discutía y se ponía de acuerdo con otros sobre qué hacer en el corto plazo. Esta indignación masiva, el liderazgo compartido entre la multitud en movimiento y las vocerías políticas, hicieron sinergia durante tres meses obligando al gobierno a sacrificar su último elemento positivo simbólico, la Carta Magna de 1999, promoviendo una fraudulenta Asamblea Constituyente para apaciguarla, momentáneamente.

A partir del 31 de julio Venezuela se encuentra en un escenario diferente. La discusión sobre qué hacer, al tener tantas dimensiones a sopesar, no se puede banalizar ni resolver a través del espacio espectacular -el sentido planteado por Guy Debord- de redes sociales. Necesita espacios de deliberación reales, con la gente, cara a cara. Es cierto que la protesta tuvo logros, pero todos sentimos la impostura Constituyente como una amarga derrota. La frustración, impotencia y desesperación seguro hará que las discusiones sean acaloradas, pero si un líder desea serlo debe lidiar con los adjetivos y convencer -no imponer- a los otros de sus puntos de vista. Lo peor que se puede hacer, como parece que apuntan las primeras reacciones, a negar la crisis de representatividad y descalificar a quien exprese su descontento.

Si aseguramos que el madurismo-chavismo ha dejado de ser un movimiento democrático, tenemos la posibilidad de construir mecanismos de deliberación democráticos, equilibrando lo urgente con lo importante. Si algo demostró el 16 de julio es el deseo de expresar su opinión y que esta forme parte de la decisión final sobre el camino a recorrer. Y creo, que la gente se lo ha ganado. @fanzinero

Vzla: Mirar sólo hacia arriba

Rafael Uzcátegui

Es curioso que toda esa izquierda internacional que dice estar tan interesada en la auto-organización de la gente común y corriente frente los desmanes de los poderosos, a la hora de evaluar sobre lo que pasa en Venezuela no puedan desviar su mirada de las declaraciones de los políticos de los partidos opositores. Según, las movilizaciones que ocurren en nuestro país no tendrían otro destino y otros beneficiarios que Capriles o López, “el fascismo”, la “ultraderecha” u otros epítetos sacados de Telesur o Rusia Today. Un segundo argumento para insistir en el apoyo de un gobierno devenido en dictadura es que, supuestamente, la salida al poder del bolivarianismo beneficiaría a “las transnacionales”. Luego, como último recurso ante las imágenes de la represión se aseguraría que los manifestantes venezolanos llevarían una treintena de oficialistas “quemados vivos”.

Si se revisa la supuesta base de datos que la Misión Villegas ha divulgado sobre las personas supuestamente quemadas vivas encontraremos de todo, menos casos de asesinados por fuego corroborados por el Ministerio Público (de Luisa Ortega): Desde personas que perdieron la vida en un saqueo electrocutadas hasta funcionarios policiales heridos por el impacto de las molotovs. El segundo falaz argumento ignora, convenientemente, los amplios negocios que Chevron, BP y Repsol, por nombrar a tres conocidas, hicieron con el comandante Chávez. O que el 12,2% del territorio patrio estaría siendo subastado por Maduro para la explotación minera, por parte de empresas de bandera canadiense, china y de otras latitudes.

El primer argumento es curioso, por decir lo menos. Hay que ser un muy mal analista de la realidad para ignorar movilizaciones en un país que han incorporado al 10% de su población, o un evento de protesta -la consulta popular- que generó la expresión de más de 7 millones de almas. Cualquiera que haya tenido la honestidad de acercarse un poco más debería haber constatado la incorporación de sectores populares de ciudades, pueblos y comunidades rurales al combate contra la represión, protestando por sus propias razones y después de sus propias convocatorias. Asimismo, la tensión permanente entre el liderazgo de la MUD y la dirección espontaneísta de las protestas, que ha sumado vecinos en actividades que nada tendrían que envidiarle a la “Comuna de París”. Las multitudes indignadas generaron, cuando se necesitó, sus mecanismos de autoregulación y autoorganización, en el aprendizaje de cómo se enfrenta una dictadura del Siglo XXI. Mirar sólo hacia arriba mientras se habla por los de abajo. Así pareciera ser la metáfora de los defensores de la dictadura venezolana. @fanzinero

Respuestas sobre Venezuela para “Alternative Libertaire”

Los amigos del periódico francés Alternative Libertaire me han hecho llegar algunas preguntas sobre la situación venezolana. Comparto mis respuestas para los interesados. 

– Desde hace 4 meses, la situación social y política en Venezuela esta tensa con manifestaciones constantes contra el gobierno Maduro. ¿Puedes explicarnos las razones de este movimiento y las formas de esta revuelta?

– Al momento de responder esta entrevista consideró que la rebelión popular que empezó el 01 de abril de 2017 en Venezuela ha sido derrotada tras la imposición de una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente. Para explicar cómo se llegó a este punto debo nombrar un antecedente, que si bien es electoral, reflejó los cambios políticos en las mayorías del país. El 6 de diciembre de 2015, por primera vez, el chavismo perdía elecciones a cargos de representación -elecciones de diputados- y se descubría como minoría obteniendo dos millones de sufragios por debajo de la oposición. Esta tendencia era irreversible, y por ello el gobierno de Nicolás Maduro tomó decisiones para impedir elecciones, que ya no podía ganar, convirtiendo a la ya debilitada democracia venezolana en una dictadura moderna, similar a la que tuvo Perú bajo Alberto Fujimori. En primer lugar se decretó, en mayo de 2016, un “Estado de Excepción y Emergencia Económica”, mediante un decreto que sustituyó a la Constitución y le otorgaba poderes absolutos a Nicolás Maduro. Posteriormente se aplazaron los actos electorales pendientes, entre ellos la posibilidad de realizar un referendo revocatorio al presidente, el único mecanismo de democracia directa presente en la Constitución aprobada en 1999 por el chavismo. Esta situación de incremento del autoritarismo se acompañaba con una severa crisis económica, de la que hablaremos más adelante, que continuó generando un amplio descontento, que explotó a finales de marzo de 2017 cuando la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, calificó la situación del país como “ruptura del hilo constitucional”. Durante los primeros días las protestas tenían 4 demandas básicas: 1) Anuncio de fecha de realización de las elecciones pendientes; 2) Reconocimiento de la grave situación económica y social como de crisis humanitaria, que permitiera recibir donaciones de medicinas y alimentos; 3) Liberación de los presos políticos y 4) Respeto a la independencia de poderes, en ese momento la Asamblea Nacional, pero luego también a la Fiscalía.

En lo personal considero que una de los aspectos más negativos del llamado proyecto bolivariano fue la profunda intervención estatal del tejido asociativo de base, lo que destruyó y neutralizó a la totalidad de los movimientos sociales del país,

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Malaventura, Boaventura

Rafael Uzcátegui

En un reciente texto, “Mi posición sobre Venezuela”, el intelectual portugués Boaventura de Sousa Santos intenta justificar su adhesión a un documento internacional que pide el fin a la violencia en nuestro país. Un texto que ha roto el silencio dentro del progresismo internacional sobre las protestas iniciadas el 1 de abril y que ha sido duramente criticado, entre otros, por la llamada “Red de Intelectuales y artistas en defensa de la humanidad”.

Uno podría pensar que, al generar grietas en la monolítica opinión de la izquierda internacional sobre el gobierno de Nicolás Maduro, en el marco de su debilitamiento, se debe agradecer estas expresiones. Sin embargo, la opinión de Santos resta más que suma. Incluso, enrarece aún más la comprensión de lo que sucede ahora en las calles venezolanas.

En el texto de una cuartilla, firmado el 01 de junio, de Sousa afirma: “Las cosas no van bien en Venezuela debido a una intervención grosera del imperialismo norteamericano”. Esta idea, básica en su texto, la reitera cuando explica la razón de sus adhesiones: “Lo importante del documento es la búsqueda de una convergencia mínima: parar la violencia en la calle a modo de impedir la intervención militar estadounidense que está en preparación”. En orden de importancia la segunda idea del texto es criticar cuando “los procesos transformadores no van bien” y los “errores de los líderes políticos en tiempos recientes”, sin decirnos cuáles. La tercera es defender a intelectuales criollos como Edgardo Lander y José Quintero Weir, que según ya no cabrían en lo que la revolución boliviariana se habría transformado.

De Sousa pide que se respete “las otras maneras de estar” en la revolución bolivariana – Lander y Weir-, pero el detalle es que niega la propia posibilidad de alteridad, de ser bajo el libre albedrío democrático cualquier otra cosa. Según su razonamiento la única manera correcta de existir en Venezuela es bajo la identidad “revolucionario bolivariano”, pues cualquier subjetividad alternativa o disidencia estaría, indefectiblemente, al servicio del imperialismo norteamericano y allanando su desembarco inminente. Entre esta opinión y la de Atilio Borón hay un continuo. El argentino es más honesto en pedir, sin ambages, la ofensiva militar del Estado contra los manifestantes. Pues ¿qué otra cosa queda ante la infantería civil de los marines estadounidenses? El texto de Sousa es contradictorio hasta con sus defendidos: Si ellos han decidido presentarse bajo una identidad divergente de “revolucionario bolivariano”, ¿No estarían haciéndole carantoñas, igualmente, al Tío Sam? ¿Por qué Weir sí y no, por ejemplo, Juan Carlos Pernalete?

Los rebeldes de un futuro, afortunadamente cada vez más próximo, harán suya la proposición: “Dime donde hay abuso de poder y te mostraré cómo lo rechazo”, alejados de cierto sectarismo que no permitió pensar, en toda su extensión, a esta intelectualidad. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Venezuela: De la protesta a la indignación no violenta

Rafael Uzcátegui

Durante el mes de abril Venezuela experimentó otro ciclo de protestas en el que, a pesar de las continuidades con respectos a ciclos de movilización anteriores, reflejaba importantes novedades. Para efectos analíticos vamos a contrastar lo que sucedió recientemente con lo que pasó en el año 2014. Para ello utilizaremos las categorías del sociólogo español Manuel Castells, para ubicar ambas dentro del tipo de acciones colectivas que se han venido desarrollando en diferentes partes del mundo en los últimos años.

Indignación y esperanza en red

Tras la publicación de su trilogía “La Era de la Información” (Siglo Veintiuno Editores, 1999), el científico social catalán Manuel Castells fue calificado como el Max Weber de nuestro tiempo. La obra analizaba los cambios en la economía, sociedad y cultura en el mundo tras la caída de la Unión Soviética, la expansión del capitalismo globalizado y la masificación de las tecnologías digitales de comunicación. Luego, enfocó su interés en el desarrollo e impacto de internet en las relaciones y comunicaciones entre las personas y, especialmente, en sus maneras de organizarse. De este esfuerzo de comprensión apareció “Comunicación y poder” (Alianza Editorial, 2009) y “Redes de indignación y esperanza” (Alianza Editorial, 2012). En este último texto analizaba movimientos como Occupy Wall Street, los indignados españoles o la Primavera Árabe, haciendo un inventario de sus características comunes:

Otra notable diferencia es el contexto en el que se realizan. En 2017 tenemos un gobierno que, tras sustituir la Carta Magna, erosionar la Asamblea Nacional y suspender indefinidamente el derecho a la participación electoral, se transformó en una dictadura.

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Respuestas a un diálogo epistolar digital francés

Rafael Uzcátegui

Un periodista francés me ha mandado por email un cuestionario para un reportaje en ese país sobre la situación venezolana. Como creo de interés el tipo de preguntas y e contenido de las respuestas, para un texto que será publicado en otro idioma, comparto con ustedes el diálogo epistolar digital. 

– Me parece que las marchas son mucho mas violentas que en 2014. El gobierno esta utilizando la fuerza y al otro lado jóvenes, apoyando por la población, lanzan molotov, pintura etc. Eso es?
– El actual ciclo de protestas se diferencia de las del 2014 en dos aspectos: Son masiva y con la decisiva incorporación de amplios sectores de la población, incluyendo capitales, pueblos y comunidades rurales de todo el país, tanto de sectores medios como populares. Por otro lado, en opinión de Provea por lo menos 1.200.000 personas han participado en las protestas de los últimos 50 días, mediante mecanismos mayoritariamente pacíficos, como ha sido reconocido por la propia Fiscal General de la República. En nuestra opinión son mucho más pacíficas que las del 2014, pues la no violencia ha sido la estrategia asumida por la mayoría de los manifestantes. Hay situaciones puntuales de violencia, usuales en la cultura de protesta latinoamericana. Es decir, hay tantas barricadas, molotovs y piedras como, por decir un ejemplo, la protesta estudiantil chilena del año 2010, en la que no obstante sólo murió 01 manifestante y nadie la calificó como una “protesta violenta”. Hasta el momento en que escribo esta respuesta yo no conozco ninguna fotografía de alguien dentro de la manifestación usando un arma de fuego. El gobierno ha difundido algunas, pero se ha descubierto rapidamente que son trucadas.
– ¿Tenemos pruebas de la solidaridad entre colectivos armados y las fuerzas policiales y militares del gobierno? Si tienes fotos de colectivos armados me seria muy útil.
– No solamente hay videos y fotografías de la actuación de civiles armados en sincronía con la policía (Un ejemplo en http://elpais.com/elpais/2017/04/25/album/1493156920_086458.html#1493156920_086458_1493168185), sino que esta participación de grupos paramilitares se encuentra amparada por el denominado “Plan Zamora”, que según las declaraciones de voceros del gobierno -pues no se conoce el contenido del plan- incorpora a civiles para la defensa del gobierno.
 – Podemos decir que al contrario de 2014, los sectores populares participan a las marchas?
–  Una de las principales diferencias de este ciclo de protestas es la incorporación de los sectores populares a la protesta. En el caso de las grandes ciudades, desde territorios que antiguamente eran controlados territorial y electoralmente por el gobierno. Por ejemplo en Caracas han protestado Caricuao, El Valle, Coche, Petare y Catia, entre otros; y las movilizaciones contra el gobierno también se realizan en el oeste de la ciudad. Fuera de las grandes ciudades en pueblos y comunidades conformadas mayoritariamente por personas de sectores populares como Guarenas, Guatire, Socopó, Villa del Rosario, Capacho, Palmira, Tovar, Mucuchíes, Pueblo Llano, Carora, Valera, etc. La causa de la protesta popular es el incremento de la pobreza y la exclusión en condiciones desconocidas para los venezolanos.
 – Los jóvenes quienes contestan a la violencia del Estado por la violencia son una minoría? Pertenecen a movimientos estudiantil como Javu o son grupos sin organizaciones detrás de ellos?
– Son adolescentes que por primera vez, en la protesta, pueden ser jóvenes de verdad. Quienes hoy tienen entre 15 y 24 años sólo recuerdan haber crecido bajo el chavismo en el poder, no sólo por la discriminación de naturaleza política sino por la degradación de sus condiciones existenciales, que les impiden disfrutar del espacio público, la ciudad o la participación en actividades sociales y culturales al igual de la misma manera que el resto de la juventud latinoamericana. Algunos son afines a los partidos políticos, pero la mayoría son incrédulos a la representación política y sus referentes provienen de la cultura “geek”. Es por eso que su despliegue sobre el terreno y sus esteticas provienen de la cultura pop y no del imaginario de izquierda, precisamente al que se enfrentan por ser la estética de un gobierno transformado hoy en dictadura.
 – ¿Podemos hablar de rebelión popular o de guerra civil? ¿Por qué?
 – Definitivamente de rebelión popular, como Provea la ha caracterizado recientemente en un pronunciamiento (Adjunto el documento). Para hablar de Guerra Civil tendríamos que reconocer la existencia de dos bandos armados y en el caso venezolano la violencia y las balas estan mayoritariamente del lado del Estado. Posiblemente hay entre las casi 50 personas asesinadas en protestas casos en que la responsabilidad se encuentra de una persona ideológicamente ubicada en la oposición, situaciones que deben investigarse y sancionarse con la misma contundencia, pero no son representativas del movimiento, que ha enarbolado explicitamente la estrategia no violenta y de resistencia en el tiempo.
– ¿Provea apoya, participa a las marchas?
– Provea apoya el ejercicio del derecho a la manifestación pacífica, sin calificar las demandas de sus participantes. Sin embargo, en esta oportunidad, nos encontramos en una encrucijada de nuestra historia: La resistencia a un gobierno dictatorial y represivo que niega, por esencia, el disfrute del conjunto de derechos humanos. Ahora participamos como personas en las movilizaciones y como institución en la denuncia y documentación de los excesos contra los manifestantes
– ¿Podemos decir que ahora la MUD convoca marchas porque hay una presión de la calle? ¿Que es más y más un movimiento sin lider?
– En nuestra opinión el liderazgo es compartido. Y para entender esto hay que recordar lo sucedido cuando tras un importante consenso nacional se promovió un Referendo Revocatorio para la canalización del conflicto, demanda que fue impedida ilegalmente por el Ejecutivo pero que no fue defendida hasta las últimas circunstancias por la coalición opositora. Esta situación provocó un profundo quiebre entre las bases opositoras y su dirigencia, a finales del 2016, que ha sido parcialmente recompuesta ante la ofensiva dictatorial del gobierno de Maduro. Por esta razón los diputados de la asamblea nacional estan obligados a mantener una intensa agenda de movilización y estar con la gente en la calle, incluso para sufrir los efectos de la represión, para no ser superados por la indignación actual de las multitudes. El liderazgo opositor escucha el clamor de la calle y le da una conducción, por que en caso de no hacerlo serían sobrepasados por el movimiento masivo de protesta.
– Todo eso me hace pensar ques estamos al borde de la revolución o de el golpe de Estado. Depende del punto de vista.
– Hoy la única posibilidad de un golpe de Estado proviene de sectores militares ligados al gobierno. Hoy estamos siendo testigos de algo extraordinario, un movimiento de protesta ciudadana inédito en el país por su extensión, duración, composición y valentía para enfrentar a la represión, a pesar de los muertos, heridos, detenidos y pasados a tribunales militares y uso de paramilitares.  Somos optimistas, desde Provea, sobre que la protesta logrará que un sector del gobierno, el chavismo más democrático, sabrá que para tener futuro como fuerza política en Venezuela deberá apartarse del madurismo y permitir la realización de las elecciones pendientes, la apertura de un canal humanitario para alimentos y medicinas, respeto tanto al Parlamento como a la Fiscalía y liberación de todos los presos políticos.

Historias mínimas

Rafael Uzcátegui

La parroquia San Pedro en Caracas nunca fue, y ahora menos, un bastión oficialista. Sin embargo, al ser parte del municipio Libertador, siempre se desplegaron similares estrategias de control que al resto de las parroquias del llamado “territorio libre de fascismo”, quizás con menos eficacia y énfasis que sus pares del oeste. En algún momento la política bolivariana que más entusiasmó fue la promovida en días de Juan Barreto, cuando diferentes edificios fueron expropiados y se anunció, que no se cumplió, que los apartamentos serían entregados a sus moradores.

Las protestas iniciadas el 01 de abril, no obstante, han hecho evidente que así como el gobierno ha desarrollado sus redes clientelares en otras zonas de la ciudad, en la Parroquia San Pedro también existen. Y que no sólo actúan para sumar electores, sino también para aportar lo suyo en la creación del Estado policial necesario para la supervivencia de la dictadura.

Dos historias, resumidas por el espacio. En una de sus esquinas los vecinos habían pactado la convivencia pacífica con esa cooperativa panadera que exhibe la gigantografía de Chávez en su frente. El emprendimiento había acordado que a los habitantes del edificio en cuya planta baja se encontraba el local, les venderían privilegiadamente el pan en período de escasez. Al día siguiente del primer cacerolazo los “cooperativistas” avisaron que, intempestivamente, se les había dañado el horno y no podían continuar con lo acordado. Para el edificio ya no hay más canillas, pero la cooperativa sigue vendiendo los productos horneados de siempre.

En otra calle más allá la noche de los saqueos en El Valle, antes del Periscope de Freddy Bernal, a los vecinos se les ocurrió hacer una “guarimba”. Llegaron dos patrullas de la Policía Nacional que soportaron un cacerolazo y los improperios. Se fueron. Al rato llegó a la esquina la coordinadora de uno de los pocos CLAP de la zona, vecina del lugar, coincidiendo con el arribo de 6 parejas de motorizados encapuchados. La protesta nocturna dio paso a la soledad y el silencio. Envalentonada, la jefa del Consejo Comunal alzó su voz a todo leco: “¡Ahora no gritan verdad!, Aquí no se guarimbea carajo!”. Acto seguido ventiló los inscritos en la caja de alimentos y empezó a señalarle a los motociclistas los apartamentos de los que habían caceroleado y cuyos nombres tenían enlistados dentro de la carpeta manila. “Sácalos de esa vaina” se escuchó desde uno de los pasamontañas. Aquel comando de paz se mantuvo largo rato en la esquina, hasta que una llamada de radio les pidió movilizarse hasta la intercomunal Valle-Coche, donde la noche era todavía joven. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Pd: La foto usada en el presente post es de otro día en la ciudad de Caracas  

Los dos demonios

Rafael Uzcátegui

Luego de nueve meses de trabajo el 20 de septiembre de 1984 la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) entregó en Argentina su informe sobre las desapariciones ocurridas durante la dictadura. Esta investigación pasó también a conocerse como “Informe Sábato”, pues el escritor encabezó la comisión que hizo la entrega formal al presidente Raúl Alfonsín. El autor de “El Túnel” también fue responsable del prólogo de aquel libro de 490 páginas, un texto tan comentado como los resultados, pues para muchos conceptualizó la llamada “teoría de los dos demonios”: “Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países”, comenzaba aquella introducción. “A los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido”. Muchos lo entendieron como el equiparamiento de las dos fuerzas en conflicto, con lo que la izquierda regional pegó el grito en el cielo. El prólogo de Sábato fue tan polémico que fue retirado de la reimpresión del libro hecha en el 2016.

Esta discusión es importante porque un sector de la izquierda venezolana, agrupadas bajo la denominación “chavismo crítico”, han resucitado la teoría de los dos demonios para describir el actual conflicto en el país. Según, hay dos bandos armados en pugna, que estarían generando las bajas conocidas, y desde la dirigencia política opositora, “con manos manchadas de sangre”, se estarían enviando jóvenes al matadero. Lo curioso es que la teoría que fue despreciada para Argentina (sus críticos despellejaron vivo a Ernesto Sábato, y siguen después de muerto) tiene bastante resonancia hoy en quienes la rechazaron en su momento. Quienes comulgan en secreto con la calificación gubernamental sobre que las protestas venezolanas son “terroristas”, públicamente condenan las violencias, en plural, nivelando las supuestas agresiones de los manifestantes con el abuso de poder estatal.

Lo que desnuda esta “argumentación” de estos izquierdistas es su profundo sectarismo, pues la única indignación de las multitudes para ellos legítima es la que sea protagonizada por personas idénticas a ellos mismos. La Fiscal ha reconocido que la mayoría de las protestas han sido pacíficas. Y que los hechos de violencia, para el movimiento de masas en desarrollo, han sido puntuales y minoritarios. Hay tantas barricadas, molotovs, capuchas y piedras como hubo en el movimiento estudiantil chileno del 2011, donde por cierto sólo hubo un muchacho asesinado. Y nadie se atreve a calificar aquello, como lo hacen los chavismos -desde el dictatorial hasta el “crítico”-, como de ”insurgencia armada”, dando argumentos para el uso de justicia militar contra los detenidos. @fanzinero

Estrategia

Rafael Uzcátegui

Tras el anuncio de una fraudulenta Constituyente, el movimiento de indignación en la calle debe continuar respondiendo estratégicamente al autoritarismo. La realización de protestas mayoritariamente pacíficas, como fue reconocido por la Fiscal, evidenció dos importantes mensajes: Que la violencia tiene como origen el Estado y, dos, que el rechazo a la gestión de gobierno es mayoritario e incluye a todos los sectores de la población.

Los aciertos comunicacionales deben continuar. Cuando se estructura un mensaje, que incluye imágenes, se desea construir un significado y con ello generar una reacción prevista de antemano. Si bien hay que mantener un discurso destinado a la gente que ya se encuentra movilizada, una narrativa estratégica debe emitir también señales para quien, por las razones que sea, no se ha unido a las multitudes en movimiento.

Si entendemos que el chavismo como identidad política no va a desaparecer y que un sector -llámelo democrático, crítico o como guste- deberá incorporarse al proyecto de país futuro que está creciendo en este mismo momento, coincidiremos en que deben tenderse puentes para ganarlos a una transición. Y los primeros vínculos son discursivos. Lo táctico, en esta dirección, puede ir en dos niveles: Una retórica para inhibir y otra para sumar. La primera para aquellos destinatarios refractarios a establecer cualquier alianza con factores que no sean como ellos, pero que podrían dejar de apoyar públicamente a la dictadura, lo que es de por sí una ganancia. El segundo para quienes puedan sumarse al rechazo abierto, activo y explícito a la dictadura, aunque esto no implique incorporarse a la Mesa de la Unidad Democrática.

No estamos hablando sobre demagogia, ni de afirmar cosas en las que no se cree. El mejor ejemplo está en la defensa de la Constitución de 1999, como viene haciendo un amplio sector de la indignación. Enfatizar este aspecto y machacar que, como lo dice la propia Carta Magna, una Constituyente tiene como objetivo abolir la que existe y redactar un nuevo texto constitucional, tiene la virtud de agrandar la brecha entre quienes son fieles a Hugo Chávez y entre quienes son defensores de Nicolás Maduro. Usar a nuestro favor toda la campaña publicitaria, efectiva además, que el zurdo de Sabaneta realizó durante su primer mandato para mercadearla como la “mejor del mundo”. Y esto lo recuerda bien la gente que no le cree a ninguno de los columnistas de Tal Cual, por lo que es un “activo” semántico que está jugando contra el madurismo en los actuales minutos. Quedará en nosotros llevarlo hasta el máximo de sus posibilidades para abrir el camino para el retorno de la democracia. No es tiempo de bilis, sino de estrategias que produzcan nuevas consecuencias. @fanzinero

Venezuela: aikido y derechos humanos

El actual conflicto venezolano resulta similar al aikido, el arte marcial en el que para vencer se utiliza en su contra la fuerza del oponente. En octubre de 2016, cuando se había logrado el consenso de multitudes y la comunidad internacional para la realización de un referéndum revocatorio para dirimir la crisis, voceros de la oposición asistieron, improvisadamente, a una mesa de diálogo de la cual se levantaron con la idea de «elecciones generales adelantadas». El gobierno se benefició del error táctico de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y logró así dinamitar la confianza de sus bases de apoyo, mientras se generalizaba el sentimiento de desilusión. Meses después, para castigar a una Asamblea Nacional que aprobaba una declaración de apoyo a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, el gobierno formalizó el proceso de sustitución de sus competencias en dos sentencias emitidas por la Sala Constitucional del máximo tribunal del país. Aunque la neutralización del Parlamento se realizaba por la vía de los hechos desde un año antes, con escaso costo político para Miraflores, su registro formal generó una ola de rechazo que incluyó a la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz. Los partidos políticos opositores lograron recomponer la confianza, en esta oportunidad, por un traspié del chavismo, en una ola de protestas que continúa hasta el momento de escribir esta columna.

El gobierno bolivariano se ha debilitado en 2017 más como consecuencia de su soberbia ciega que por resultado de la agenda política opositora. En el plano internacional, una torpe diplomacia encabezada por Delcy Rodríguez le ha restado apoyos que hasta hace poco se debatían entre la ambigüedad y la cautela. Uruguay ha sido el caso más llamativo. A comienzos de abril, Nicolás Maduro acusó al canciller de ese país de acordar con Estados Unidos los ataques contra Venezuela, una sugerencia inaguantable para un presidente salido de las filas de la izquierda. «Si [Maduro] no rectifica, está diciendo que no tiene pruebas, y si no tiene pruebas, lo que dijo es una mentira», expresó el presidente Tabaré Vázquez. El cambio de postura de Uruguay sobre Venezuela no solo sumó al proceso de activación de la Carta Democrática, sino que despejó la ruta para iniciar acciones diplomáticas similares en el Mercosur, donde las decisiones, según los estatutos, se toman por consenso. La credibilidad del jefe de Estado caraqueño se erosiona tras cada declaración llena de fantasía. El 19 de abril, ante una concentración en apoyo a su gestión, calculó la asistencia en «tres millones de personas», en una avenida de Caracas que, repleta –lo que no ocurría ese día–, tenía capacidad para albergar no más de 200.000 personas. En 2017, las debilidades comunicacionales del gobierno parecen tener como origen la misma causa que se había diagnosticado para la oposición a finales de 2016: la ausencia de olfato para captar correctamente la realidad.

Rupturas

No obstante, la actual ola de protestas no es una simple extensión de los ciclos de movilización antichavistas de años anteriores. Luego de la peor derrota del bolivarianismo en el poder, en las elecciones parlamentarias de finales de 2015, con casi dos millones de votos por debajo de sus oponentes, el chavismo tomó la decisión de crear un modelo de gobernabilidad aún más autoritario ante la pérdida del apoyo popular. Su piedra fundacional fue la sustitución de la Constitución por una legalidad que le confería al presidente poderes absolutos, bajo el nombre «Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica». Seguidamente el árbitro electoral del país, el Consejo Nacional Electoral, suspendió irregularmente la realización de un referéndum revocatorio contra el presidente y detuvo de manera indefinida las elecciones que debían realizarse en diciembre de 2016 para las 24 gobernaciones regionales. Progresivamente, fue quitando competencias a la Asamblea Nacional, a través del Tribunal Supremo de Justicia, hasta que la legitimación del proceso vía sentencias generó el descontento público de la fiscal general de la República, quien las calificó como la «ruptura del hilo constitucional» y abrió así la caja de Pandora. La aparición de fracturas dentro del bloque oficialista ha sido aprovechada por la oposición: una de las consignas más populares es las movilizaciones es «Lo dijo la fiscal, ustedes son golpistas». Y como si fuera poco, todo esto sucede teniendo como gran telón de fondo una de las peores crisis económicas que recuerden los venezolanos, con una inflación superior a 600%, escasez de alimentos y medicinas y evaporación del poder adquisitivo de los salarios, lo que genera –según las propias cifras oficiales– un porcentaje de personas en situación de pobreza mayor que la existente cuando Hugo Chávez fue elegido presidente por primera vez. Según los propios datos del gobierno, cuya rigurosidad ha sido puesta en cuestión, casi la mitad de los venezolanos se encontrarían en situación de exclusión.

Continuidades

La ola de protestas ha sido respondida por las autoridades recordando los peores patrones de abuso de poder de ciclos de movilización anteriores. Además de prohibir que las movilizaciones lleguen al centro de Caracas –sede de los poderes públicos–, se evidencia un uso desproporcionado de gases tóxicos prohibidos por la Constitución, disparos de perdigones a corta distancia, uso de armas de fuego, detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos a detenidos, robo a manifestantes por parte de funcionarios policiales y militares, así como la violación del debido proceso para, cuando se cerraba este texto, más de 1.200 personas detenidas en todo el país por protestar, en cifras del Foro Penal Venezolano. Según los datos de Provea, 20 personas han perdido la vida en contexto de manifestaciones. Para aumentar la crispación, diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela como Diosdado Cabello y Pedro Carreño han mostrado en televisión un folleto en el que aparecen nombres, fotografías y direcciones de líderes políticos y sociales de oposición, que según afirman habría sido distribuido a militantes del oficialismo. «El pueblo sabe dónde tiene que ir», declararon ante las cámaras.

Paramilitares “de izquierda”

La situación continúa deteriorándose tras la decisión de Maduro de activar el llamado “Plan Zamora”, una estrategia militar de ocupación del territorio que incorpora, explícitamente, la actuación de grupos de civiles armados. Se trata de lo que desde el chavismo se denomina «colectivos» y que las organizaciones de derechos humanos han definido, lisa y llanamente, como «paramilitares». Durante el primer día de actuación del Plan Zamora, el 19 de abril, en 22 de los estados donde ocurrieron movilizaciones se documentó la actuación de «colectivos» en 16 de las regiones. Los videos los muestran desplazándose en motocicletas, con el rostro cubierto con capuchas y disparando armas de fuego.

La actuación de los «colectivos», en un contexto de violencia e inseguridad ciudadana que ubica a Venezuela dentro de los países más peligrosos de la región, puede agravar su ya delicada situación en derechos humanos. La noche del 20 de abril, ocho zonas de Caracas, incluyendo algunas que eran consideradas hasta hace poco como «territorios del chavismo», protagonizaron batallas contra las autoridades, que incluyeron saqueos a establecimientos comerciales.

La crisis podría tener su salida menos traumática si Maduro y su entorno permitieran la realización de elecciones. En el aikido en que se ha convertido esta situación haría falta un elemento: la desvinculación pública de la intelectualidad izquierdista internacional que durante mucho tiempo apostó por el proyecto bolivariano. Algunos han dado el primer paso (Noam Chomsky, Raúl Zibechi, Edgardo Lander, Clifton Ross), pero muchos de quienes saben que las cosas no van bien por el país caribeño han optado por el silencio. ¿Permitirán que el peso simbólico de su opinión sea utilizado por quienes buscan llevar a Venezuela a un momento diferente de su historia? (Publicado en Nueva Sociedad)

Movimientismo en contraste

Rafael Uzcátegui

Manuel Castells, en “Redes de indignación y esperanza”, ha postulado que los movimientos sociales actuales, articulados y vinculados en red, tienen capacidad de reflexionar y aprender sobre su propia experiencia. Para aportar en este sentido, comparto un esquema sobre las que considero las principales diferencias entre las protestas del año 2014 y las que se están desarrollando en este mismo momento en el país. Enlisto primero las características de las anteriores y, seguidamente, su contraste actual (Algunas características podrían cambiar tras el 19 de abril).

2014
– Se realizaron en democracia restringida
– Fueron criminalizadas por todas las instituciones estatales
– Sin centro
– Protestas de importancia en todo el país (18 estados)
– Diversidad en las estrategias de movilización
– Consigna central “Maduro vete ya”
– Escasa atención de la comunidad internacional
– Expectativa en diálogo como mecanismo de mediación
– Sus referentes fueron protestas internacionales
– Partidos políticos de oposición divididos frente al fenómeno
– Chavismo era mayoría electoral
– Protagonizada por clase media y algunos sectores populares
– Emergencia de crisis económica
– Forma de comunicación resaltante: Tuits con fotografías

Diferencias20142017

2017
– Se realizan en dictadura
– Fiscalía desentona con línea oficial
– Relativo liderazgo de la Asamblea Nacional
– Protestas en 9 estados, con protagonismo de Caracas
– Algunas estrategias de movilización, énfasis marchas y concentraciones
– Consigna central “Elecciones ya”
– Alta atención de la comunidad internacional
– Ocurren tras fallido mecanismo de diálogo
– Aprendizaje acumulado de protestas locales anteriores
– Partidos políticos de oposición unidos frente al fenómeno
– Chavismo es minoría electoral
– Protagonizada tanto por clase media como por sectores populares
– Profundización de crisis económica
– Forma de comunicación resaltante: Videos y mensajes de voz por Whatsapp

@fanzinero

Lo que se ha ganado -hasta ahora- con las protestas

Rafael Uzcátegui

Venezuela experimenta un nuevo ciclo de protestas a raíz del golpe de Estado al Parlamento, rechazado también por la Fiscal Luisa Ortega Díaz. A pesar de las continuidades con oleadas de manifestación anteriores, hay novedades y particularidades, de las cuales hablaremos en otro texto. Después de varios días de protestas, en donde ha predominado el espíritu de no violencia -a pesar de hechos puntuales de violencia-, lo que uno percibe estando dentro del movimiento -quien esté fuera se esta perdiendo toda la historia- es una beligerancia colectiva en mantenerse en la calle. No queremos referirnos al hasta cuándo esto puede permanecer así -en el caso de Caracas, cada jornada de protesta es respondida con el cierre de las estaciones del Metro-, sino al punto en el que nos encontramos hoy, 22 de abril, gracias al movimiento de protesta. Siento que estas reflexiones sean pensando en lo que ha sucedido en Caracas, que es la experiencia que he tenido. Ojalá pueda contrastarla con reflexiones similares generadas desde el interior del país.

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1) Desterritorialización de la polarización política impuesta a la ciudad: Como parte de la estrategia de dominación bolivariana se encontraba la polarización territorial de la ciudad, parcelándola, trazando una frontera imaginaria que impedía a la oposición protestar en el centro y el oeste de la ciudad. El desborde de las multitudes ha cruzado las líneas del municipio Libertador, y algunas marchas han transitado por algunos sitios del centro y el oeste de la ciudad. Por otro lado, las protestas nocturnas se han realizado en parroquias populares de la ciudad: Catia, Petare, El Valle, Coche, Roca Tarpeya, Baruta (el pueblo). Los cacerolazos, por su parte, se han sentido en sitios emblemáticos del chavismo como el 23 de Enero. La última trinchera territorial del madurismo es el centro de la ciudad, precisamente la sede de las oficinas de los poderes públicos.

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2) La narrativa de los hechos ES la del movimiento de protesta: La confrontación de los significados está siendo ganada, hasta ahora, por el movimiento de protesta. Por un lado, cada vez mayores sectores califican al gobierno como una “dictadura”. El término “democracia” se ha convertido en el significante vacío en el que la gente está depositando sus deseos y aspiraciones -un papel que en días de Hugo Chávez lo ocupaba la palabra “Socialismo del siglo XXI”-. Como demuestran los progresivos deslindes de quienes hasta hace poco eran soporte intelectual y simbólico del chavismo -Noam Chomsky, el cantante Residente de Calle 13, Raúl Zibechi, Edgardo Lander-, no sólo se está transformando en “políticamente incorrecto” ser vinculado al madurismo, sino que las propias palabras “izquierda” y “socialismo” -para bien y para mal- se han convertido es descriptoras de algo malo. El chavismo-madurismo está intentando posicionar el supuesto “terrorismo” como característica de quienes se le oponen, sin mayor suerte. El chavismo es el pasado que la gente quiere superar, mientras se configura en la calle una promesa de futuro en el movimiento de contestación.

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3) El movimiento de protesta ha arrebatado al chavismo su dimensión simbólica, creando y difundiendo imágenes que aumentan el sentido de sus demandas: Si algo era eficiente el chavismo era en el manejo de los símbolos, culturales y sociales, a su favor. Hoy esa eficiencia se encuentra del lado de quienes lo enfrentan. El movimiento de protesta ha generado potentes imágenes difundidas en el mundo entero, mientras la burocracia estatal no ha podido registrar momentos que le puedan servir para desacreditar las protestas. Un ejemplo de estas imágenes, demoledoras para la dictadura han sido la señora Maria José enfrentando una tanqueta, el joven Alejandro desnudo con la biblia plantando cara a la represión -de quien se burló el dictador por el tamaño de sus partes nobles- o las imágenes de religiosos (en un continente donde Arnulfo Romero es parte del imaginario colectivo) dando misas al aire libre o del otro lado de los piquetes de la represión. Las imágenes que refuerzan lo positivo del movimiento de protesta frente a lo negativo de un gobierno dictatorial se multiplican todos los días, en una cantidad inmanejable para las salas situacionales de la burocracia.

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4) Se ha creado un sentimiento de comunidad a lo interno del movimiento de resistencia a la dictadura: Tras años de ruptura del tejido social y cooperativo, el movimiento de protesta comienza a establecer nuevos vínculos entre quienes participan y se identifican con él. Esta subjetividad, también, ha sido generada como respuesta a la amenaza dictatorial televisada. La gente ha pasado del miedo a la indignación. La represión aviva, y no inhibe, los sentimientos de mantener presencia en las protestas de calle, por estos días un sui generis espacio público en un país que adolece de él.  En la Marcha del Silencio, 22 de abril, se repetían las imagenes de personas que desde casas y edificios daban agua y apoyo a quienes participaban en la movilización. El contingente del este fue recibido por vítores y bienvenidas por los habitantes del oeste, creando un potente sentido de -nueva- comunidad en resistencia.

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5) Se ha generado un vigoroso mecanismos de autoformación e información por redes sociales, con sus mecanismos de autoregulación: Transmisiones por periscope, videos breves por twitter y notas de voz por whatsapp mantienen informadas a la comunidad. Los intentos de generar ruido y contaminación en estos canales son enfrentados rápidamente, mediante mecanismos de autoregulación para apartar los mensajes nocivos y falsos. Infografías y periodismo de datos fluyen vertiginosamente con todos los temas pertinentes para aumentar la eficacia de las manifestaciones.

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6) La torpe diplomacia estatal y los mensajes emitidos desde el interior del país, han aumentado el aislamiento del funcionariato de la dictadura venezolana. Que Maduro haya perdido el apoyo de países que Chávez había logrado neutralizar en el pasado o convertido en sus aliados ha sido, básicamente, logros de la actual canciller venezolana Delcy Rodríguez. No obstante, el movimiento de protesta ha logrado cimentar las críticas y distancias de la comunidad internacional, en momentos en que Miraflores necesita dinero e inversiones para pretender simular algún tipo de proceso electoral en algún momento. Los venezolanos en el exterior se han activado para generar movilizaciones, que contrastan con la ausencia de solidaridad activa con el madurismo.

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