Crucifucks: Demo (1982)

De todas las bandas que han grabado con el sello “Alternative Tentacles” de Jello Biafra, el primer e histórico vocalista de los Dead Kennedys, una de las que mas me gusta son los Crucifucks. Las razones son varias. La primera la pinta anodina y nerds de los tipos, tras lo cual se esconde la creación de Doc “Corbin” Dart, autor de las letras mas corrosivas, provocadoras y llenas de humor negro de la banda, que les imprimió un sello indeleble hasta el día de hoy. Como culto al monstruo, el punk de los primeros tiempos, cuando estalló en su fase mas fecunda y creativa, era una fiesta donde estaban todos los marginados y vìctimas del bullying en primera fila. En segundo término, algunas canciones que combinaban los sonidos toscos y repetitivos con la voz esquizofrénica de Corbin, lo cual sigu siendo una delicia a pesar de los 30 años transcurridos. Su allbum debur, Crucifucks, no tiene desperdicio, ya el segundo es mas prescindible, ambos editados juntos posteriormente bajo el nombre “Our will be done”. Dos años antes de grabar su primera placa, en 1982, los Crucifucks grabaron un demo de 10 temas, dónde ya se registraba cabalmente el encanto del grupo, y que gracias a la magia colaborativa de internet, hemos podido obtener para compartir. Si en su debut ya sonaban primitivos, en esta grabación suenan deliciosamente “pote”. Buen provecho!

doc
Doc, cantante de Crucifucks

Para descargar el demo de 10 temas, acá: https://www.mediafire.com/?ba4c5cvtnp8jbxi

 

Mas allá de los gritos: Un recorrido sociológico por el punk latinoamericano

La música punk realizada en América latina es una excusa para hilar algunos momentos de la historia contemporánea de nuestro continente.Los contextos, influencias y anécdotas detrás de algunas de las canciones clásicas del punk-hardcore latinoamericano, en una charla multimedia dictada por @fanzinero

Miércoles 3 de julio 2013
07 de la noche
Librería Lugar Común, Caracas

masallagritos

Los Arboles de Medellín. O cuando los punks aprenden a componer y escribir

Sería comienzos de los 90´s cuando escuché por primera vez a la banda de Medellín “Los Arboles”. Y todo un universo se abrió frente a mi. Gente que venía del punk, demostrando desde la independencia que se podía cultivar la belleza, poesía y composición musical sin complejos. Desde ese momento empecé a interesarme menos por los panfletos sonoros y más por la experimentación músical con actitud under.

Gracias al blog “El sonido del chachafruto“, que comparte discos de bandas paisas, he podido acceder no sólo a aquel maravilloso cd, sino a un demo anterior de la banda y una grabación en vivo que suena bastante bien. Quizás todo esto sea el legado de un grupo de efímera duración pero de existencia intensa.

Los Arboles, para cierta parte de la gente crecida dentro del punk en esta parte del continente, es un grupo de culto. Incluso hay gente que califica a su única producción oficial como el mejor disco de rock colombiano. Es una pena que nadie se le haya ocurrido, hasta ahora, volver a editar su disco homónimo, o mejor, versionarlo en vinil. Sería una joya.

Aca pueden escuchar los temas de su cd:

http://www.ivoox.com/playeriVoox_em_5472_40122_1.html

O escuchar aca un par de temas:
Perro viejo
http://www.ivoox.com/arboles-perro-viejo_md_1240502_1.mp3″ Ir a descargar

Pedro y su cubo vegetal
http://www.ivoox.com/arboles-pedro-su-cubo-vegetal_md_1240411_1.mp3″ Ir a descargar

Si lo quieren tener en su compu: CD, Demo, Concierto

10 mangos del árbol contracultural

Rafael Uzcátegui

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Para Albert Camus un rebelde es un hombre –o mujer- que dice “no”. Según el autor de “La peste”, en el acto de negación nace, confusamente, una toma de conciencia, la invocación de un valor, una adhesión a una parte de sí mismo y de los otros. Para John Holloway en cambio, un rebelde es alguien que grita, un leco que rechaza la resignación porque intuye que las cosas podrían ser de otra manera. Un chillido que evidencia la tensión entre el indicativo (lo que es) y el subjuntivo (lo que puede ser). En nuestro acercamiento a la contracultura haremos una afirmación audaz: un inconforme es un individuo que bosteza.

Hilemos una mínima sabana conceptual para abrigarnos. Cultura es aquello que una comunidad humana ha creado y lo que ha sido gracias a esa creación; lo que ha producido en todos los dominios donde ejerce su creatividad y el conjunto de rasgos que, a lo largo de ese proceso, han llegado a modelar su identidad y a distinguirlo de otras. Contracultura, repitiendo la noción expresada por el sociólogo español Manuel Castells “es el intento deliberado de vivir de acuerdo con normas diferentes y hasta cierto punto contradictorias de las aplicadas institucionalmente por la sociedad y de oponerse a esas instituciones basándose en principios y creencias alternativos”. Una serie de pautas, valores y comportamientos comúnmente aceptados –la cultura- versus el antagonismo de otros que se le oponen –la contracultura-. Entre estos extremos, consenso y oposición, existe un término medio: la subcultura, un grupo que acepta ser parte de la institucionalidad proponiendo códigos y normas que le son propias, y que lo diferencian del resto.
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Mucha policía poca diversión (también en Cuba)

A propósito de la detención en Cuba del cantante de la banda Punk “Porno Para Ricardo”, Gorki Aguila,  (info en http://anarcopunknoticias.blogspot.com) publico un artículo originalmente destinado para el fanzine “Ilegal y que”, coordinado por Juanmi de la banda Los Dolares:

:: Porno Para Ricardo: Punk cubano llamando a las cosas por su nombre

¿Es posible hacer del punk una amenaza de nuevo? Difícil, si dentro del propio movimiento son pocas las cosas que se tienen claras. Después de 30 años, algunas de las fórmulas estéticas y musicales han envejecido, y lo que es peor, han sido institucionalizadas y normalizadas por el status quo. Y cómo si esto fuera poca cosa, algunos, desde “el punk”, llevan agua al molino de candidaturas presidenciales, organizaciones autoritarias y nacionalismos de diversa índole. Dentro de toda esta confusión, la más lamentable son aquellos que desde una presunta postura antisistema y antiautoritaria, han venido alabando a dictaduras como la de Fidel Castro. 

El contrasentido es múltiple si recordamos que el rock, como manifestación cultural, durante mucho tiempo fue literalmente prohibida en Cuba por ser, según la vanguardia del Partido Comunista Cubano (PCC), una “expresión del imperialismo” típica de la “pequeña burguesía”. Dicha revelación celestial fue, durante las décadas de los 70´s y los 80´s repetida por la izquierda más dogmática de América Latina. En Ecuador, por ejemplo, el trovador Jaime Guevara recordaba como en la Universidad los intentos de hacer conciertos de rock durante los 80´s eran saboteados por bandas armadas maoístas y stalinistas. En segundo lugar, por la estatización de la vida cotidiana de los cubanos, negadora de múltiples libertades justificadas por la impostura de un férreo capitalismo de Estado. En tercer lugar, por la represión y prohibición de las corrientes más heterodoxas y revolucionarias de la familia socialista –las cuales se emparentaron con el punk en el resto del planeta-, en cuya primera línea se encuentran las ideas libertarias, como bien se encuentra relatado en el libro “El anarquismo en Cuba” de Frank Fernández. 


Si lo anterior no son argumentos de peso tenemos la propia represión que existe sobre los punks en Cuba. En el enclave del Caribe se da la paradoja que se le abren las puertas a los “punk-rockers” del Primer Mundo (Reincidentes, Boikot por nombrar sólo dos ejemplos), mientras los punks locales están condenados al ostracismo. Pero al igual que sus pares en todo el planeta, algunos adolescentes han seguido empeñados en utilizar la música para expresar su indignación y su repulsa a la opresión, y si bien el movimiento punk cubano es pequeño y clandestino, existe y resiste. Es difícil hacer una cronología exhaustiva del fenómeno, pero sus primeras expresiones datan de los años posteriores a la caída del Muro de Berlín, y por ende, de la tutoría soviética. Se dice que en 1991 aparece la primera banda, bajo el nombre de Rotura. Un año después Detenidos, quienes fueron registrados en algunos fanzines latinoamericanos de la época y, bajo la mano de Fermín Muguruza, internacionalizados como “Garage H”. En 1994, otra bajo el nombre de Escoria, y así. Las bandas le cantaban a tópicos puntuales, como los excesos policiales o la segregación para entrar a sitios turísticos. Pero no es sino años después que una se atreve apuntar sus dardos al propio gobierno y al Estado comunista. Por ello, es es quizás Porno Para Ricardo, la banda más osada y conocida de la contracultura punketa isleña. 

 
Nacidos como banda en 1998, hasta el 2008 han grabado y editado 5 producciones: “Pol tu culpa” (2001), “Rock para las masas cárnicas” (2002), “Porno Para Ricardo” (2003), “Soy Porno, soy Popular” (2006) y “A mi no me gusta la política, pero yo le gusto a ella compañero” (2006), no sin diferentes contratiempos y peripecias, como el hecho de tener que grabar la música en unos lados y las voces por otro, pues pocos estudios se animan a plasmar las irreverentes letras de la banda por el temor a represalias. Musicalmente ejecutan un buen punk vieja escuela, muy mezclado con otros estilos roqueros, incluso con cierto virtuosismo. Sus letras destilan crítica directa: “Todo el arte que se produce en este país –declaró Gorki, el vocalista- está, de alguna manera, enmascarado en un doble sentido, y yo ya me cansé de esas letras poéticas llenas de insinuaciones indirectas. Ya llegó la hora de llamar a las cosas por su verdadero nombre”. Pero también en sus temas hay espacio para el ácido humor negro acerca de la situación de los cubanos y cubanas, o simplemente, para la irreverencia provocadora llena de referencias sexuales. De hecho, su logotipo es una adaptación de la hoz y el martillo como una vulva y un pene. 

 

Si bien existen otras bandas punks dentro de la incipiente escena rockera cubana, ninguna llega a los niveles de los PPR. Su tema “Comandante” circula de mano en mano, clandestinamente, en casetes entre jóvenes en La Habana, pero debido a su postura son nulos los conciertos en la que la podrían tocar. Incluso, no sin la picardía característica de la cubanía, han dicho que intentan grabar lo más posible para que no se les olviden los temas “por falta de práctica”. Además del permanente hostigamiento y citaciones a la comandancia policial Gorki Aguila, voz de la banda, estuvo dos años en la cárcel Kilo 5 en un montaje por tráfico de estupefacientes. 

 

Frente a esas críticas sosas que los acusan de soñar con “el paraíso norteamericano”, y para dejar evidente su distancia con ese exilio cubano tan propagandeado por algunos medios de comunicación, los PPR han dejado las cosas suficientemente claras, en un manifiesto difundido en su sitio en internet: “No recibimos fondos de ninguna organización política, ni se los damos tampoco; No pertenecemos ni representamos ningún partido político de Cuba o de fuera de Cuba y por tanto no autorizamos el uso de nuestra música, o de la letra de nuestras canciones en forma ni medio alguno por parte de ninguna organización política como medios de campaña política ni de recaudación de fondos; Todas las canciones, letras, música, imágenes, entrevistas, sitio web y audiovisuales producidos por Porno Para Ricardo son de propiedad intelectual exclusiva de la banda y todos los derechos están reservados para uso único por parte nuestra; Este material no se ha hecho para ser utilizado con propósitos políticos por nadie, mucho menos sin la expresa autorización por escrito por parte de Porno Para Ricardo”.

 

Gracias a los adelantos en la tecnología y, especialmente, a una red de afinidades que han ido construyendo en el exterior con el paso del tiempo, los PPR cuentan con un sitio web (www.pornopararicardo.com), diversos videos en you tube, descargas de algunos de sus discos en blogs –uno de ellos en http://www.nodo50.org/ellibertario- y su testimonio en un documental de próxima aparición llamado “Cuba Rebelión”. 

 

En 10 años de andadura, los PPR han devuelto al adjetivo punk la rebeldía e inconformismo de sus inicios. Es un misterio, por otra parte, que hayan tenido tan poco eco y solidaridad en el denominado movimiento “anarcopunk”, el cual con su silencio repite el triste capítulo de aislamiento vivido por los anarquistas cubanos exiliados de la isla durante finales de los 60’s, 70’s y 80’s. Porque, si en algún lugar de América latina es peligroso ser punk, tanto como lo es ser anarquista, es precisamente en Cuba.