Ideogramas revocatorios

dialogo-onirico-ideogramas

Rafael Uzcátegui

01
Los partidos opositores sostuvieron que eran mayoría electoral, cuando no lo eran. Hoy, cuando la oposición sí lo es, no se comportan como tales.

02
“Ser realistas y pedir lo imposible”. Era cierto ayer en el Mayo Francés y siguen siendo verdad hoy. La petición debe seguir siendo RR en 2016 sin ningún tipo de obstáculos.

03
La mesa del RR tiene cuatro patas: El funcionario cuya gestión será evaluada; instituciones y reglas de juego claras; organizaciones políticas que formalicen la petición de activación y pueblo que participe activamente en todo el proceso.

04
Si la representatividad es el lado “derecho” del universo democrático, la gestión directa es su izquierdo. El Referendo Revocatorio es el único componente de democracia directa presente en la Constitución de 1999.

05
Quienes rechazan el RR por ser liderizado por la MUD olvidan que el proceso tiene un momento destituyente y otro constituyente.

06
Al ser una hegemonía política con fecha de expiración, el bolivarianismo gana tiempo para alcanzar mejores condiciones para negociar su condición de minoría.

07
Un RR realizado en el 2017 es casi tan bueno como uno efectuado en el 2016. Seremos testigos de una carrera intrachavista, de dos años de duración, a ver quién puede mercadearse como el “bolivarianismo bueno” –o el menos corrompido-.

08
Las condiciones anunciadas por el CNE tienen como principal objetivo reducir las posibilidades de expresiones fenoménicas de la nueva mayoría, no bolivariana.

09
Para la clase política el Revocatorio es una táctica circunstancial. Para la ciudadanía debería ser una filosofía permanente: El derecho a evaluar la gestión de los funcionarios electos a la mitad de su gestión.

10
En el objetivo de evaluar negativamente la gestión de Nicolás Maduro, mediante el RR, todas las perspectivas y lugares desde dónde actuar son importantes y necesarias.

11
Si entendemos al RR como un amplio movimiento destituyente, la MUD es sólo un vector de la red descentralizada que lo puede hacer posible.

12
Sólo en un cuartel una persona da una orden, y en segundos “la tropa” obedece. En una democracia se debate (intensa y apasionadamente)

13
Debemos llevar las interacciones simbólicas de las redes sociales digitales a los espacios físicos privatizados por el miedo. No existe democracia sin espacio público, cara a cara, de deliberación.

14
El madurismo ha perdido la capacidad de construir relatos de futuro. El “cambio”, lo “diferente” tiene la potencialidad de convertirse en los nuevos significantes de la gente. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Ni desquite ni revancha: Democracia

Rafael Uzcátegui

En las pasadas elecciones del 6-D los candidatos del oficialismo sumaron más de 5 millones y medio de votos, una cantidad que recuerda que el proyecto bolivariano cuenta, todavía, con una importante base social de apoyo. Aunque los dislates de Maduro la reduzcan a su mínima expresión, lejos de desaparecer, esta identidad continuará protagonizando el panorama socio-político endógeno. Por otra parte la mitad de ellos, según diferentes sondeos de opinión, siguen fieles al barinés supremo, rechazando por diferentes motivos la gestión del tío político de Francisco Flores y Efraín Campo. Cualquier analista que no escriba con tinta color bilis recomendará que este segmento debe incorporarse, genuinamente, al proyecto de reconstrucción del país. Como el debate al respecto es largo y tendido, por ahora nos ocuparemos de lo inmediato: La convocatoria al Referendo Revocatorio.

Derrumbado el mito de la invencibilidad en elecciones y la representatividad de las mayorías nacionales, el último factor de cohesión del universo chavista lo representa la amenaza de la retaliación. Así lo expresan en sus intercambios: Somos malos, pero ellos son peores; Te damos poco, pero si ellos llegan a ganar tú no tendrás nada. Por ello quienes deseamos dejar atrás los errores, del presente y del pasado, debemos ser más que quienes anteponen la venganza a la justicia, proyectando al infinito la forma criolla de hacer política basada en el resentimiento. Por eso la gesticulación, el lenguaje corporal y el tono de muchos que conjugan el verbo revocatorio suena a vendetta, a cabezas de tirios y troyanos rodando por el suelo. Quienes no somos políticos debemos resignificar lo que significa el proceso revocatorio, ahuyentando demonios y en caso que alguno asome la cabeza, exorcizarlo con todas nuestras ganas.

Los venezolanos y venezolanas tenemos la posibilidad de evaluar la gestión de los funcionarios y funcionarias, electos por voto popular, mediante un mecanismo de democracia directa llamado “Referendo Revocatorio”. Su inclusión en la Carta Magna no fue un favor ni una concesión de nadie, sino un derecho conquistado por el pueblo venezolano. En tercer lugar, las autoridades deben generar las condiciones para facilitar, y no para obstaculizar, la activación del mecanismo y permitir la participación de quien lo desee, sin temor a ningún tipo de represalias. Estos son los tres mensajes claves que deberíamos emitir desde ese espacio gelatinoso llamado “sociedad civil”, es decir, todos aquellos que no somos Estado (ni queremos serlo).

Si el presidente Nicolás Maduro no puede ejercer las funciones que le fueron encomendados por el voto universal y secreto, debe ceder el paso a quienes si pueden cumplir las expectativas. Cualquier funcionario, de ahora en adelante, debería saber que sus años de gestión no significan períodos de gracia para arbitrariedades, nepotismos y abusos de toda índole. Por tanto no es desquite ni revancha, sino un poco de más democracia. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

ONG y Referendo Revocatorio

Rafael Uzcátegui

El mecanismo revocatorio incluido en la Constitución mediante referéndum, como único dispositivo de democracia directa, fue una de las novedades de la Carta Magna de 1999. Por ello su activación ha significado un aprendizaje democrático para el país. Su lógica es permitir que la ciudadanía pueda evaluar el desempeño de los cargos electos por votación popular, al cumplirse la mitad de su mandato. Si el mismo ha sido eficiente y ha cumplido las expectativas de los electores, el funcionario sería reiterado en sus funciones. En caso contrario, los electores deciden apartarlo de sus funciones para que sea sustituido por otro que pueda conseguir mejores resultados en la gestión pública. En vez de obtener un cheque en blanco por el período para el cual han sido electos, presidentes, alcaldes y gobernadores tendrían la presión de mostrar resultados positivos en el ejercicio de sus labores para poder salir airosos de la posibilidad del escrutinio de la contraloría social y ciudadana. Por ello la inclusión del mecanismo revocatorio constituyó un paso más allá de la tradicional democracia delegativa y representativa venezolana que ha sido hegemónica hasta el día de hoy.

Si un funcionario o funcionaria, seguro de sí, promueve la evaluación a su gestión a la mitad del período, y sale aprobado por la consulta popular, se relegitima. Recordar que el propio Hugo Chávez, en el año 2004, calificó la activación del mecanismo por un grupo de electores como un “Referendo Confirmatorio”. Los resultados le dieron la razón, de una manera tal que sus opositores no intentaron promover un nuevo revocatorio durante su período presidencial comprendido entre los años 2007 al 2013.

Las ONGs no somos neutrales ni pasivos ante la vulneración de derechos. Por ello nuestra participación institucional en el actual escenario revocatorio es acompañar a la ciudadanía en el ejercicio de este derecho, exigiendo a las autoridades condiciones democráticas y aceptables para su efectiva realización

Seguir leyendo “ONG y Referendo Revocatorio”

Lo único constante es el cambio

Rafael Uzcátegui

Si usted sintoniza con la opinión que la movilización del pasado 01 de septiembre fue “otra más del montón”, permítame refutarlo: Olvídese de lo que pasó entre 1999 y 2015, la concentración de ese día fue el primer acto de masas, para utilizar un término ñangara, realizado por una oposición al bolivarianismo como mayoría electoral. El adjetivo no es gratuito. Piense lo que quiera sobre lo que pasó en esos años, pero el dato cuantitativo irrefutable es que el 6 de diciembre último los candidatos del “Socialismo del Siglo XXI” sacaron, y bastante menos, sufragios que sus antagonistas. El precedente de ese día fue, como diría el Supremo, un misil al corazón del mito bolivariano: Ser la representación de la mayoría del pueblo venezolano y, dos, por ello ser invencible en elecciones. Adiós luz que te apagastes.

Lo anterior tanto es así que los voceros del oficialismo quedaron roncos en repetir que aquellos resultados eran “circunstanciales”. Sin embargo, la comparación entre las dos concentraciones de ese día reitera que la condición de minoría del Madurismo, el chavismo burocrático realmente existente, es la nueva realidad socio-política del país, una tendencia cuya brecha se agranda a medida que pasan los días.

Siendo la oposición mayoría electoral desde el pasado 6-D y recompuesta su capacidad de convocatoria, no tiene ningún sentido que repita las estrategias de cuando era minoría. En castellano: Se acabó la conspiradera, los guiños a “militares descontentos” y la ruta insurreccional. Lo que reiteró el carácter cívico de la jornada es que el camino constitucional y electoral es claro y sin atajos. Como el gobierno demuestra en los actuales momentos, es el bloque minoritario, al no contar con los sufragios suficientes que den legitimidad democrática a su propuesta, las que apuestan a la confrontación y la violencia. Si usted pensaba que las cosas permanecieron igual el 01-S es que no ha percibido que todo está cambiando en este preciso instante. ¿Recuerda los días cuando el chavismo repetía el “vamos a contarnos” como un mantra? ¿Cuál cree usted que es la razón por la cual el CNE no ha dicho “ñé” sobre las elecciones a gobernadores que deberían hacerse, llueva, truene o relampaguee, el próximo diciembre? ¿O cuál era el empeño en que los próceres locales, y sus satélites internacionales, difundieran fotografías de movilizaciones rojas de sus años mozos intentando hacerlas pasar como de 2016?

Haber acumulado el suficiente caudal electoral como para que quienes apoyan el Revocatorio sean más que los que se le oponen fue un primer paso. El segundo es construir el relato de los deseos de la –nueva- multitud. En nuestra opinión la brega por el RR debe ser una lucha por la Democracia, en mayúsculas. También por el derecho de los ciudadanos a participar y evaluar la gestión de los funcionarios electos por el voto, cuando cumplen la mitad del período, siendo el mecanismo de democracia directa con la posibilidad de revocar la ineptitud y el autoritarismo. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Reflexiones 1-S

Escribo estas líneas a las 6 de la tarde del 01 de septiembre, y como deseabamos muchos, la jornada de movilizaciones del gobierno y la oposición transcurrió sin saldos trágicos que lamentar. Según mi estimación personal, conversada con amigos, los opositores concentraron alrededor de 400 mil personas en tres importantes calles de Caracas, mientras que los oficialistas aglutinaron unos 50 mil en la Avenida Bolívar. Repito, es mi opinión personal a esta hora. Estaré atento a quienes puedan demostrar otros números.

La jornada había despertado todo tipo de expectativas, entre los críticos al gobierno, y fantasmas entre sus adeptos, amplificados por el sistema nacional de medios. Ante los resultados, considero que nos encontramos en el siguiente momento:

1) La mayoría no oficialista no es circunstancial sino la nueva realidad del escenario político venezolano. Como demuestran los datos electorales, que son números concretos, la oposición comenzó a ser mayoría desde el 6 de diciembre pasado. La lectura bolivariana de los resultados fue que la brecha de casi dos millones de votos era “circunstancial” y producto de la llamada “guerra económica”. La movilización de hoy ratifica que se está en un proceso de construcción de nuevas mayorías, y que la hegemonía bolivariana esta progresivamente cediendo terreno. Ser mayoría nos lleva a la opción dos.

2) La oposición ratifica su ruta electoral y constitucional para quitar del poder al bolivarianismo. Nos gusten o no las elecciones (escribe alguien que hasta ahora no ha votado), son tanto una realidad como el mecanismo de legitimación del sistema democrático.  Si se es mayoría, sólo hay que esperar que la misma se ratifique en los actos comiciales, tal y como el chavismo lo hizo entre 1998 y el 2013. Por ello, los partidos opositores han abandonado las estrategias insurreccionales y extra-constitucionales, que los caracterizaron en años anteriores -cuando eran minoría-. Hoy, es el gobierno quien apela a los caminos confrontacionales, de estímulo de la violencia, alejados de la Carta Magna.

3) El día demostró  las capacidades de convocatoria de cada bando. El gobierno impidió la entrada de reporteros y negó la posibilidad de tener tomas aéreas mediante drones porque sabía que no tendría tanta convocatoria como la oposición. Sus asesores saben que los conflictos en la actual era de la información estan basados, en buena parte, en la creación y difusión de imágenes que construyan sentidos en la opinión pública. Todos sus esfuerzos intentaron disminuir, mas no prohibir cosa que es importante, la cantidad de manifestantes en contra. Luego, algunos de sus altos voceros (Cabello, Ameliach) y sus satélites internacionales (Petro, Monedero) circularon antiguas imágenes de concentraciones chavistas como si fueran de hoy, para intentar disminuir el impacto de las fotos “escuálidas”. Si bien el poder sigue estando repartido en instituciones reales, con capacidad de coerción, la clave de hoy era quien visibilizaba con mas exito su propio relato. Y esto es importante para un movimiento como el bolivariano, que lejos de toda su pirotecnia épica, tenía como eje de su modelo de dominación representar a la mayoría del pueblo venezolano y ser invencible en elecciones.

4) La jornada reiteró las limitaciones de la hegemonía comunicacional estatal bolivariana. Todo el ambiente de terror psicológico del Sistema Nacional de Medios, que efectivamente tuvo una capacidad no desdeñable dentro de sus audiencias, no impidió que una parte significativa de la población resignificara sus mensajes y los contrastara con su vivencia cotidiana.  Esto nos lleva, además al siguiente punto:

5) Asistimos a los últimos cartuchos del discurso cohesinador del “Golpismo”
Si bien con menos eficacia que en los años anteriores, montado sobre la base que los actores opositores nunca han reconocido abiertamente el error del “Carmonazo”, toda la estrategia comunicacional oficial se basó en que el 01 de septiembre se repetiría el guión del 11 de abril. Y esta ofensiva generó suficiente zozobra entre oficialistas y opositores como para enrarecer el ambiente de la jornada, motivando toda suerte de precauciones tomadas por la dirigencia opositora. Los hechos demostraron la falsedad de la matriz de opinión madurista, por lo que consideramos que ha sido la última vez que tendrá algún tipo de efecto.

Maduro no se fué, el CNE no anunció fecha ¿Nada se logró? Todo está cambiando ahora mismo. Un paso lleva a otro paso. La opción revocatoria es apoyada por un público mayor que la que se le opone, y además, está en constante crecimiento. Reiterarlo con hechos es generar mejores condiciones para presionar por condiciones justas y oportunas para su realización. Si la concentración de hoy no hubiera sido masiva, el gobierno tendría mas posibilidades de remitirlo todo a un terreno mas favorable, incluyendo la recolección del 20%. La rebelión y la necesidad de cambio son mas viralizables que la servidumbre, construir un relato compartido, una comunidad de deseos y horizontes comunes juega ahora del lado de los opositores, cuando durante mucho tiempo estuvo en la cancha del bolivarianismo.

No hay nada más cobarde que el dinero. Ante la posibilidad de reducirse a la mínima expresión, los intereses y negocios de la jerarquía oficial motivaran a un sector del bolivarianismo a la negociación y el diálogo, con miras a ser el chavismo vivo  -y coleando- en la transición. Los restos, grandes o pequeños, del electorado chavista son un terreno de representatividad en disputa. Por eso si bien el chavismo “crítico” cuestionará públicamente a la MUD y el Referendo Revocatorio, en su fuero interno les interesaba que hoy el gobierno quedara en evidencia en su minusvalía, pues eso les da mejores condiciones para mostrarse como los herederos “auténticos” frente al PSUV y tener un puesto en la disputa de la hegemonía interna del universo bolivariano.

PD: La degradación de los actuales gestores del poder se resume en el “Coño de madre” lanzado por el presidente a los líderes antagónicos

Uniforme mata participación

chavez-juramento-milicias-bolivarianas-8

Rafael Uzcátegui

En un cuartel no se debate: Se obedece. El campo en disputa actualmente en Venezuela es la posibilidad que las personas puedan incidir en las decisiones que los afectarán en sus vidas, que pueda cuestionar lo que le afecta y que su opinión sea tomada en cuenta. No es un asunto menor en un país que por su Constitución se define, precisamente, como “democracia participativa y protagónica” y que, como nunca antes, la representatividad llevada al extremo haya dado paso a la servidumbre.

La real y efectiva participación se ha convertido en un bien tan escaso como la harina de maíz precocida o el azúcar. Y no hablamos sólo de los obstáculos que se han colocado para que la gente, normal y corriente, active el único mecanismo de democracia directa presente en la híbrida Carta Magna vigente: El Referendo Revocatorio, o que el Ejecutivo pretenda que desapareciendo las elecciones regionales del debate público estas mágicamente terminen por convertirse en polvo cósmico, como gustaba decir el Supremo. Todas las políticas públicas promovidas en los últimos meses llegan al punto y aparte bajo el grito “¡Firrrr! Los gremios laborales se enteraron por Gaceta que les obligaban a un “Régimen Laboral Temporal”. A los sectores médicos, farmacéuticos, de trabajadores hospitalarios o a los pacientes tampoco les preguntan sus ideas sobre cómo superar la crisis sanitaria y de acceso a los medicamentos. En materia alimentaria, el gobierno insiste en medidas que han profundizado el desabastecimiento y la corrupción, haciendo oídos sordos a los planteamientos del sector agroalimentario no estatal y las organizaciones de derechos humanos. A golpe y porrazo, tras el trabajo de la infantería de Jorge Arreaza y los falsos aliados de la causa aborigen, los indígenas son obligados, de muchas maneras, a dar su apoyo a los proyectos de megaminería que destruirán su hábitat y su modo ancestral de vida. Como recuerda Arconada, Mosonyi y Lander (Edgardo, no Luis), cualquier atisbo de crítica desde sus propias filas tiene como destino la retaliación, la criminalización y el descrédito. Si Bertolt Brecht tuviera que ser confundido, por segunda vez, por un poema que no escribió, su primera línea declamaría “Primero vinieron a buscar a los opositores y no dije nada porque yo no era opositor”.

Los hechos nos vuelven a recordar, amargamente, que detrás de la personalización extrema del poder no hay ningún proyecto rupturista ni revolucionario, sino la aglomeración de las “soledades burocráticas sin ilusión” (Debord). Sin embargo, según la última encuesta Keller y Asociados, las Fuerzas Armadas han alcanzado un inédito 77% de desaprobación. Y como hay un universo de futuro después del bolivarianismo, tenemos la posibilidad de dejar atrás una de las taras fundacionales de la venezolanidad: El culto a las medallas y charreteras, comenzando a ponernos de acuerdo, fuera de los muros de los cuarteles físicos y mentales, sobre cómo reconstruir un país para todos y todas. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Revocatorio y democracia directa

Rafael Uzcátegui

Durante su entrevista en el programa Humano Derecho Luis Lander, del Observatorio Electoral Venezolano, describía como una de las novedades de la Constitución de 1999 el haber incorporado mecanismos de democracia directa, como el Referendo Revocatorio. Conceptualmente se entiende por democracia directa aquella en la que el pueblo ejerce el gobierno sin intermediarios, en contraste con la democracia representativa en que la sociedad está gobernada por personas elegidas por ella y a quienes delega su gestión por un tiempo determinado.  Si bien existe una discusión interminable entre estos dos modelos acerca de las bondades y limitaciones de cada uno, lo cierto es que la Carta Magna venezolana vigente incorporó dentro de su esquema de representación este tipo de herramientas, propias de quienes han planteado con ellas la necesidad de profundizar la democracia.

Lo anterior nos lleva a una primera aseveración: Si usted desconfía de la representación propia de las democracias tradicionales y opina que la soberanía, o la capacidad de decisión sobre los asuntos que la afectan, deben residir siempre en la gente su persona debería ser un defensor acérrimo de un mecanismo de consulta popular como lo es el referendo revocatorio. También debería coincidir conmigo en que la potestad revocatoria tiene una posibilidad: Mejorar la gestión de quienes antes asumían el plazo para el que fueron electos como un período de gracia para fechorías múltiples.

Este servidor, que no ha participado hasta ahora en ningún evento electoral previo, tiene todas las intenciones de asistir al Referendo Revocatorio contra Nicolás Maduro. Uno, por ser el dispositivo más interesante de la Constitución de 1999, ahora un derecho adquirido que habrá que defender como el resto. En segundo lugar porque es el canal más democrático para solucionar la actual crisis política del país. Luego por ser el menos traumático, y que además conjura la posibilidad de una conflictividad mayor, en un país con 12 millones de armas ilegales, según Amnistía Internacional, y 16.000 homicidios al año según el gobierno.

La conformación de un amplio y masivo movimiento destituyente del poder es el sueño de cualquier ácrata. Se equivocan los que desde sus capillas sueñan con una “salida por la izquierda”, luego de 17 años de profunda intervención estatal del tejido social comunitario, autónomo y cooperativo, que ha desmantelado casi todos los vínculos horizontales que la sociedad tejió antes y después de El Caracazo. Revocar a quien hoy se muestra como soberbio y autosuficiente será la inyección de autoestima colectiva necesaria para comenzar, otra vez, nuevas formas de asociación y reunión que den frutos a mediano plazo. Si lo bolivariano fue más continuidad que ruptura, estamos a las puertas de la posibilidad de pensar una Venezuela post-petrolera y post-caudillista, sus dos males del siglo XX  @fanzinero (Publicado en Tal Cual)