Videojuegos como protesta creativa

Realidad_Revelada

Rafael Uzcátegui

Entre el 01 de abril y el 30 de julio de 2017 se realizó en Venezuela el movimiento de protesta pacífica más importante de los últimos años en América Latina. Las causas que generaron las movilizaciones no se resolvieron: en cambio, se agravaron. Como lo demuestra la historia de la región, la crisis económica y la represión política es un coctel que estimula ciclos de protesta, con rupturas y continuidades entre cada uno, por lo que es esperable que en las próximas semanas otra oleada de indignación recorra el país.

Una de tantas experiencias singulares que ocurrieron durante esos días fue el #VzlaCrisisJam, donde una serie de programadores y aficionados a la cultura digital se convocaron para diseñar, de manera colaborativa, video juegos que tuvieran como temática la crisis de nuestro país. Como resultado de la estrategia enjambre, un puñado de entusiastas promovieron un “game jam” como su aporte a las protestas, donde en un lapso de tiempo artistas, diseñadores y programadores profesionales se juntan para crear videojuegos sobre algún tema. El primero en Venezuela fue el Game Jam Caracas, realizado en el año 2009, que suma hasta el momento 80 juegos en línea.

Los promotores aclararon en su convocatoria: “Cualquier plataforma es bienvenida, pero creo que por motivos de difusión la distribución debería ser fácil de llevar: juegos de desktop (ya sea Linux, Windows o Mac), juegos para navegador que usen html5. Juegos móviles no estaría mal si ya disponen de las facilidades para publicarlo en una store”.

Entre las creaciones de #VzlaCrisisJam, que pueden visitarse en la dirección https://itch.io/jam/vzlacrisisjam/entries, está “Rostros del guaire”, cuyo escenario es la protesta del 19 de abril en la autopista Francisco Fajardo en los alrededores de la corriente de agua; “Economía de una arepa”, en donde se podrá gestionar una arepera ; “Vzla2017”, que recrea las protestas ocurridas durante esos días; “Feria”, donde un militar distribuye productos básicos o “Realidad Revelada”, de nuevo teniendo como escenario las protestas y enfrentamientos socn la represión. En total, 15 propuestas, de las cuales 6 pueden jugarse en el navegador y 9 descargarse y jugarse en Windows. “En este momento estamos enfocados en darle difusión a los juegos y tener colaboraciones -declaró a Prodavinci uno de los motores del proyecto-. En función de los comentarios y de la retroalimentación que obtengamos de la comunidad en general podremos decidir si repetiremos la experiencia. Invito a las personas a que prueben al menos uno de los juegos, el que más llame su atención, y compartan su opinión en la misma página”. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Lo mejor de nosotros

Rafael Uzcátegui

Tras 18 años de polarización, e intervención del tejido social por parte del proyecto bolivariano, se ha generado lo que el sociólogo larense Nelson Freitez califica como “daño antropológico” a la sociedad venezolana, cuyas reales dimensiones estamos lejos de comprender en toda su dimensión. Si un trabajo político, en el sentido amplio del término, es detectar donde hay signos del renacimiento de lo mejor de la idiosincrasia criolla, uno de los eventos donde la misma se expresa es en las protestas que actualmente ocurren en nuestro país.

Como contrapeso de los lamentables saldos represivos conocidos, en la rebelión popular se está construyendo un sujeto colectivo que comparte el liderazgo de las convocatorias con los diputados de la Asamblea Nacional, imprimiéndole intensidad y dinamismo. A lo interno, para quien haya participado en alguna, se puede apreciar una masa crítica con importantes niveles de auto-organización y auto-convocatoria, como lo reflejan los diferentes roles que asumen sobre el terreno los manifestantes. No obstante, lo que queremos resaltar es la viralización de actitudes de solidaridad y desprendimiento que, como modelos de conducta, pueden significar uno de los saldos positivos del actual desborde de la indignación.

El ejemplo del joven músico Wuilly Arteaga es el ejemplo más reciente, pero no el único. Como fue noticia, su violín fue destrozado por un Guardia Nacional Bolivariano cuya rabia contra el instrumento reflejaba su propia frustración por lo que otros eran diferente a él. Los ofrecimientos abundaron, y no pasaron dos días antes que Arteaga tuviera en sus manos otro violín, donado por alguien que se estremeció por la injusticia y deseaba que las melodías de Arteaga siguieran increpando la autoridad. Grandes y pequeños gestos, anónimos en su mayoría, se han repetido desde el 1 de abril. Desde personas que han pagado intervenciones médicas a manifestantes que no conocían heridos por los perdigones, doctores que han atendido a protestantes olvidando sus honorarios , donaciones de insumos médicos a equipos de primeros auxilios, visitas a muchachos presos, alimentación a personas que participan en movilizaciones por aquellos que por diferentes razones no pueden estar en las convocatorias, traslados de afectados por la represión, tarjetas telefónicas gratuitas, asistencia jurídica y psicológica de costo cero, por enumerar algunas, son las acciones que han reconstruido un sentido de comunidad, estar juntos y protección desinteresada mutua que creíamos extraviada por largo tiempo. Si usted enfoca lo suficiente en las protestas, descubrirá la acción callada de decenas de héroes sin rostro que están conjurando lo mejor de nosotros. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Lo popular de la protesta

Rafael Uzcátegui

Una de las novedades del actual ciclo de protestas experimentadas en Venezuela es su carácter popular. Tras el seguimiento del comportamiento de las manifestaciones iniciadas el 01 de abril reciente, calculo en no menos de tres millones las personas que se han involucrado en las diferentes movilizaciones realizadas en 24 estados del país durante 50 días. Si bien algunos sectores en regiones de las clases C y D se incorporaron al ciclo del 2014, hoy es evidente que a la protesta actual se han sumado tanto habitantes de zonas hasta hace poco controladas por el oficialismo como moradores de pequeños pueblos y zonas rurales.

La lista es larga para este espacio. En el caso de Caracas El Valle y Coche como emblemáticas, pero también Caricuao, Petare, Catia, Roca Tarpeya y hasta el propio 23 de Enero han sido testigos de cacerolazos, enfrentamientos, saqueos y movilizaciones. El efecto simbólico ha sido tan demoledor que el madurismo ha desplegado una estrategia, ineficaz, para impedir que estos sectores visibilicen su descontento. Por otra parte, en el caso de la capital, un dato incontrovertible de la pérdida de apoyo es la decisión de cerrar 30 estaciones del Metro, cada vez que hay convocatorias disidentes, en lugares distantes de los puntos de reunión y enclavadas en zonas que no son precisamente de clase media. Fuera de Caracas el inventario es copioso: Barinitas, Cantaura, El Tigre, Guarenas, Guatire, Socopó, Villa del Rosario, Capacho, Palmira, Caja Seca, Tovar, Mucuchíes, Ejido, Pueblo Llano, Carora, entre otros, han protagonizado enfrentamientos con los cuerpos represivos y, en los casos más recientes, han sido habitantes de estos lugares los asesinados en el contexto de protestas.

La masa crítica ha llegado al punto centrípeto, en el que la represión lejos de restar incorpora cada vez más sectores al movimiento. En el caso que nos ocupa ha sido crucial los mensajes emitidos por referentes masivos como los jugadores de la Vinotinto, los venezolanos en las Grandes Ligas o músicos como Rubén Blades y Nacho. Las razones sobran. Según una proyección de los propios datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cuyas últimas cifras datan del 2013, hoy en Venezuela hay más personas en situación de pobreza que las que encontró Hugo Chávez en 1999. Estamos hablando de la mitad de la población según los propios indicadores estatales. Nicolás Maduro se ha convertido en una gran fábrica de pobreza, sin las expectativas de futuro que alguna despertó El Zurdo de Sabaneta. Perder la última frontera de apoyo popular ha ocasionado la estrambótica oferta de constitucionalizar los CLAP como la mejor oferta de la Carta Magna de Maduro, para intentar repetir las muchedumbres de cuando Chávez vivo. Recuerdos de un ayer, que fue pasión. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Estrategia

Rafael Uzcátegui

Tras el anuncio de una fraudulenta Constituyente, el movimiento de indignación en la calle debe continuar respondiendo estratégicamente al autoritarismo. La realización de protestas mayoritariamente pacíficas, como fue reconocido por la Fiscal, evidenció dos importantes mensajes: Que la violencia tiene como origen el Estado y, dos, que el rechazo a la gestión de gobierno es mayoritario e incluye a todos los sectores de la población.

Los aciertos comunicacionales deben continuar. Cuando se estructura un mensaje, que incluye imágenes, se desea construir un significado y con ello generar una reacción prevista de antemano. Si bien hay que mantener un discurso destinado a la gente que ya se encuentra movilizada, una narrativa estratégica debe emitir también señales para quien, por las razones que sea, no se ha unido a las multitudes en movimiento.

Si entendemos que el chavismo como identidad política no va a desaparecer y que un sector -llámelo democrático, crítico o como guste- deberá incorporarse al proyecto de país futuro que está creciendo en este mismo momento, coincidiremos en que deben tenderse puentes para ganarlos a una transición. Y los primeros vínculos son discursivos. Lo táctico, en esta dirección, puede ir en dos niveles: Una retórica para inhibir y otra para sumar. La primera para aquellos destinatarios refractarios a establecer cualquier alianza con factores que no sean como ellos, pero que podrían dejar de apoyar públicamente a la dictadura, lo que es de por sí una ganancia. El segundo para quienes puedan sumarse al rechazo abierto, activo y explícito a la dictadura, aunque esto no implique incorporarse a la Mesa de la Unidad Democrática.

No estamos hablando sobre demagogia, ni de afirmar cosas en las que no se cree. El mejor ejemplo está en la defensa de la Constitución de 1999, como viene haciendo un amplio sector de la indignación. Enfatizar este aspecto y machacar que, como lo dice la propia Carta Magna, una Constituyente tiene como objetivo abolir la que existe y redactar un nuevo texto constitucional, tiene la virtud de agrandar la brecha entre quienes son fieles a Hugo Chávez y entre quienes son defensores de Nicolás Maduro. Usar a nuestro favor toda la campaña publicitaria, efectiva además, que el zurdo de Sabaneta realizó durante su primer mandato para mercadearla como la “mejor del mundo”. Y esto lo recuerda bien la gente que no le cree a ninguno de los columnistas de Tal Cual, por lo que es un “activo” semántico que está jugando contra el madurismo en los actuales minutos. Quedará en nosotros llevarlo hasta el máximo de sus posibilidades para abrir el camino para el retorno de la democracia. No es tiempo de bilis, sino de estrategias que produzcan nuevas consecuencias. @fanzinero

Elefante en la cristalería (digital)

Rafael Uzcátegui

En tiempos de redes sociales, los conflictos se basan en la creación y difusión de imágenes, que construyan o refuercen el sentido de los mensajes, bien sea por la conservación del status quo, bien sea por el cambio social. Venezuela hoy es territorio de la confrontación de dos grandes relatos: 1) Un gobierno preocupado por los más pobres asediado por acciones terroristas de una oligarquía de privilegiados y 2) Un pueblo enfrentado a un gobierno autoritario, hoy transformado en una dictadura. Al momento de cerrar esta columna la narrativa que se estaba imponiendo, y holgadamente, era la segunda.

Por su propia concepción, el gobierno bolivariano se creó como un gran aparataje burocrático que dependía, orgánica y comunicacionalmente, de un centro. Durante mucho tiempo este esquema fue eficaz, se contaba con un orador carismático -Hugo Chávez- y abundantes recursos para aceitar redes clientelares estatales. Su ausencia dejó al “Proceso” sin su mejor y único comunicador, por lo que hoy prospera el desconcierto en sus filas. Maduro es un pésimo orador. Los esfuerzos estatales para posicionarse en redes sociales tienen patas cortas. No es un problema de recursos sino de la libertad necesaria, a lo interno de su comunidad, para generar libre interacción. Como un elefante en una cristalería, los mensajes de su nodo central -Maduro-, lo que hacen es consolidar precisamente los valores del movimiento que se le opone.

Las multitudes en movimiento de indignación, a pesar de ciertos episodios puntuales, sigue siendo una acción colectiva masiva enmarcada en la no violencia. Las estrategias de protesta privilegiadas (marchas y concentraciones) han transmitido, de manera fidedigna, el carácter masivo del rechazo a la gestión de Nicolás Maduro, fortaleciendo el significado “somos mayoría”. El chavismo, a duras penas, logró una concentración en Caracas mientras el resto del país se movilizaba en su contra, falseando escandalosamente la cifra de su congregación: 3 millones para una avenida que no alberga 200 mil manifestantes. Cuando está llena, y ese 19 de abril rojo no era el caso.

Quien es mayoría y quien minoría ha sido ratificado por las imágenes. El resto de la pugna simbólica es del lado de quién está la violencia. Las fotos y videos de la señora y el hombre desnudo enfrentados, en su soledad a la tanqueta de la represión, han dado la vuelta al mundo. Su eficacia comunicacional ha sido tal que ha obligado a la dictadura a replantearse su estrategia de confrontación frontal, Plan Zamora mediante. Cada día que pasa nuevos fotogramas indelebles suman a la lucha por la democracia. Esto ha sido, precisamente, una de las virtudes de la estrategia pacífica asumida por quienes se resisten tanto a la dictadura como a abandonar la calle. @fanzinero (Tal Cual)

Maduro no tiene quien le escriba

Rafael Uzcátegui

Lo que alguna vez describimos como “El efecto Chomsky”, la seguidilla de intelectuales de izquierda que habían depositado su fe en el bolivarianismo y hoy expresan a viva voz recelos y distancias, continúa. Nuestro último bateador es el venezolano Edgardo Lander, cuyas expectativas parecen haberse disipado como lo refleja una reciente entrevista para el diario uruguayo “La Diaria”, titulado “Sociólogo venezolano cuestiona la solidaridad incondicional de la izquierda latinoamericana con el chavismo”. Parece otra vida aquella en la que nuestro científico social organizaba el Foro Social Mundial en Caracas desde la misma sala de prensa de la Cancillería.

“Soy de la opinión -expresa Lander- de que la mayoría de los problemas con los que nos encontramos hoy son problemas que venían acumulándose con Chávez. Los análisis de parte de la izquierda venezolana que reivindican la época de Chávez como la época de gloria, en la que todo funcionaba bien y de repente aparece Maduro como un incompetente o un traidor, son explicaciones demasiado maniqueas y que no permiten desentrañar cuáles son las lógicas más estructurales que llevan a la crisis actual”. Más adelante agrega: “Durante el gobierno de Maduro ha habido un incremento de la militarización, quizá porque Maduro no viene del mundo militar, entonces para garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas tiene que incorporar a más integrantes de las Fuerzas Armadas y darles más privilegios”.

Ante la pregunta sobre la participación en tiempos de socialismo del siglo XXI, responde: “El proceso estuvo atravesado desde el principio por una contradicción muy seria, que es la contradicción entre entender la organización de base como procesos de autogestión y de autonomía, de construcción de tejido social de abajo hacia arriba, y el hecho de que la mayor parte de estas organizaciones fueron producto de políticas públicas, de promoción desde arriba, desde el Estado (…) estas organizaciones ya empiezan a ser pensadas en términos de instrumentos dirigidos desde arriba, y empieza a consolidarse una cultura estalinista en relación a la organización popular”.

Sobre la democracia el sociólogo apunta: “El gobierno tenía hegemonía de todos los poderes públicos hasta que perdió aparatosamente las elecciones en diciembre de 2015. Y a partir de allí empezó a responder en términos crecientemente autoritarios (…) Estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. En ese contexto, las respuestas que se dan son cada vez más violentas (…) la reacción del gobierno, ya incapacitado de hacer otra cosa, es la represión de las manifestaciones, los presos políticos. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder”. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Los muertos del hambre

Rafael Uzcategui

Al momento de escribir esta columna, Provea tiene en su base de datos 20 casos, con nombre y apellido, de personas que han fallecido por ingerir yuca amarga. Según la investigadora Susana Raffalli estas muertes esconden tres dramas. El primero es que, debido al hambre, a pesar de conocer el riesgo las personas no procesan bien la yuca para sacarles el veneno. El segundo drama es que la yuca dulce, usualmente la que llevamos a la mesa, también tiene cianuro pero en menos cantidad. Pero, si se cosecha antes de tiempo, “verde” por la desesperación ante el apetito, también puede ser letal. El tercer drama es que sea el que sea el nivel de cianuro, de cualquier de los dos tipos de yuca, la letalidad aumenta por mil en personas desnutridas, especialmente por desnutrición proteica.

Nada simboliza más la grave situación que padecemos en Venezuela que, para no hablar solamente de los fallecidos, las decenas de casos de personas envenenadas por comer esta variedad del tubérculo. La cadena de malas noticias han terminado por hacernos indiferentes ante las situaciones concretas. De la veintena de casos quiero recordar el de Kevin Lara Lugo, el adolescente que falleció el día de su cumpleaños número 16, una muerte que por sus características ocupó las páginas del New York Times en diciembre del 2016.

La madre y el padrastro de Kevin habían quedado sin trabajo, debido a la falta de materias primas en cada una de las empresas en las que laboraban. Tras acabarse la temporada de mangos, su único alimento en medio de la crisis, la situación de la familia comenzó a ser desesperada. Para el natalicio habían pedido a un vecino, que celebraría por esos días su nacimiento, una rebanada del pastel. Sin embargo, el día antes, como relató su madre, los Lara tenían tres días sin comer. Caminaron 45 minutos hasta un campo abandonado donde les habían dicho que había yuca amarga. Al salir con lo cosechado, fueron abordados por cuatro hombres armados que les robaron sus celulares. También volvieron a casa caminando.

Conocían los riesgos pero cocinaron la yuca para comerla, no lo suficiente como apunta Raffalli. A las horas la familia enfermó.  Como no contaban con auto propio, esperaron una hora hasta que un vecino pudo llevar a Kevin a un centro asistencial. Allí comenzó la segunda parte de la novela de horror: La falta de insumos hospitalarios y la ausencia de médicos para tratar a los pacientes. Tras horas sin atención, les pidieron comprar solución intravenosa, y como no tenían el dinero tuvieron que esperar hasta que otro paciente se las donara alguna. A las 4.45 de la madrugada de su cumpleaños, Kevin había perdido sus signos vitales. @fanzinero (Publicado por Tal Cual)