El guerrillero, la CIDH y los juicios militares a civiles

Rafael Uzcátegui

En 1993, cuando Alberto Fujimori tenía tres años en el poder y uno de haber dado un autogolpe de Estado que disolvía el Congreso, fueron detenidas en el Perú un grupo de personas acusadas de formar parte del Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA). Entre ellos se encontraba Jaime Francisco Sebastián Castillo Petruzzi, conocido como “Torito”, un chileno veterano de la lucha armada internacionalista. A comienzos de los 80´s combatió en la Guerra Civil salvadoreña, tras lo cual pasó a Nicaragua para enfrentar a la “Contra”, antes de irse a Perú a formar parte del MRTA. Petruzzi era señalado de haber realizado secuestrado empresarios para liberarlos por dinero para comprar armamento para la lucha armada, incluyendo a David Ballón, que fue encontrado muerto, con signos de tortura y 40 kilos menos de peso en febrero de 1993. Petruzzi y otras cuatro personas de nacionalidad chilena fueron procesados por el Estado peruano por un tribunal “sin rostro” perteneciente a la justicia militar y condenados, de manera express, a cadena perpetua bajo el cargo de ser autores del delito de “traición a la patria”.

El caso Petruzzi es importante para América Latina, y ahora especialmente para Venezuela, porque generó la jurisprudencia sobre el uso de los tribunales militares para enjuiciar a los civiles.

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Conspiración piromaníaca

Rafael Uzcátegui

 
Recientemente, la Misión Villegas volvió promover la versión sobre la vocación piromaníaca de los críticos al madurismo. Sincronizadamente los voceros locales e internacionales de la dictadura circulaban la novedad que dos personas en Maracaibo se sumaban a la pira demoníaca de la oposición venezolana. El pasado 28 de junio en las inmediaciones de una protesta en la capital zuliana un camión hace un “Giro en U” donde no se podía, lo que genera que una moto se estrelle contra el vehículo, que se enciende en llamas y finaliza con el lamentable fallecimiento de sus dos ocupantes, como lo relata el Ministerio Público. La coartada del conductor del camión, ante la eventual acusación de homicidio culposo, fue responsabilizar a la manifestación, lo cual fue agradecido y repetido por medios, funcionarios y, por supuesto, el Defensor de sí Mismo -como lo calificó Gabriela del Mar- Tarek William.

El caso, atroz sin duda, que generó la matriz de opinión fue el de Orlando Figuera, en un hecho confuso como fue descrito por la propia Fiscalía. Las fotos, terribles, dieron la vuelta al mundo, prendiendo el bombillo de la Misión Villegas. Aquí queremos ser claros. 100 días de manifestación, con miles y miles de personas involucradas, que resisten la represión inclemente de milicos y paracos dan para cualquier cosa. Fuego y barricadas ha habido, y bastantes, siguiendo además la tradición de la protesta popular latinoamericana o la de los chicos de Hamburgo, que son aplaudidos por los mismos que acá condenan a los guarimberos. Y en este espiral de confrontación es posible que muchas de las agresiones denunciadas por oficialistas puedan ser ciertas. Pero de eso a la afirmación que los manifestantes venezolanos queman gente viva sólo por ser chavista, hay un universo. Es decir, en toda América Latina hay indignaciones, y muy duras, contra los gobiernos. Pero por alguna curiosa razón sólo en la tierra del Arauca vibrador la protesta estilo Bonzo se les aplica a los otros.

Por ahora pediremos que el Ministerio Público aclare todas y cada una de las denuncias, y que coloque a los responsables, cuando los haya, en el lugar que corresponde. A nivel internacional el fantasma de la oposición pirómana, permite conciliar el sueño a todos esos izquierdistas que necesitan una razón para justificar la arremetida represiva del madurismo: 90 muertos tienen sentido con tal de contener la maldad intrínseca de la hipermegaultra derecha que ha osado disentir del bolivarianismo. Y que está a puntico, pregúntenle a Villegas, de pasar al estadio caníbal pues ya el fuego no es suficiente para satisfacer sus ansias criminales. @fanzinero

Pd: En la imagen, un opositor promedio, catirito, de ojos azules y que sólo habla inglés, anuncia que carbonizará a todos los morenitos que tengan Hugo como primer nombre. 

Veneco, programa # 07

En este Veneco nro. 07 hablamos sobre los saldos de la represión y las personas asesinadas por los funcionarios militares en las protestas en Venezuela, con audios de sus familiares y comentarios. Sonorizado con el mejor punk venezolano:

Track list

1) Curva Sur “Defender”
2) Dischord “Dejar de respirar”
3) Pelaballs “Mírale los brazos”
4) Disshit: No lo puedes entender”
5) Cardiel “GNB” (En vivo)
6) Autogestión “Miseria”
7) Régimen de Kaos “Realidad maldita”
8) Gladys Cordero “Tu recuerdo”
9) La Mosca Punk “Mosca”
10) Los Henry Zakka “Días de junio”
11) En Contra “Desamparo” (En vivo)
12) Dissensión “Multinacionales”
13) Sentimiento Muerto “El sistema” (En vivo)

La responsabilidad internacional, hoy, en la recomposición futura del chavismo

grafico

Rafael Uzcátegui

En diciembre de 2015 los resultados de las elecciones parlamentarias colocaron al chavismo en una situación desconocida desde su primera victoria electoral, 17 años antes, cuando Hugo Chávez fue electo por primera vez presidente de la república: Ser minoría electoral. Como se puede constatar, consultando los datos del Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano, la línea de votación del chavismo y la línea de votación de sus opositores iban a encontrarse en algún momento. Sin embargo, pocos pronosticaron que apenas dos años después de su desaparición física, la tarjeta electoral del llamado “Comandante Supremo” iba a estar dos millones de votos por debajo de sus contrincantes.

Las elecciones presidenciales de 2012 constituyeron el mejor momento electoral del bolivarianismo. Un año después, a pesar de realizar los sufragios en medio de la consternación nacional que significó el fallecimiento del presidente Chávez, y siendo su principal mensaje de marketing electoral que el apoyo a Nicolás Maduro era un acto de fidelidad a su recuerdo, el chavismo perdió 615.428 sufragios respecto a las elecciones anteriores, obteniendo una cerrada victoria con apenas 1,7% sobre el candidato opositor Henrique Capriles Radonski. ¿Este resultado era casual o mostraba el comienzo de la pérdida de popularidad de la propuesta triunfante en las urnas desde 1998?

La opinión de los intelectuales revolucionarios y de izquierda, así como de los movimientos sociales progresistas de la región, es clave para comunicar que hay mucho chavismo después de Nicolás Maduro si deciden: 1) No inmolarse en la conservación del poder y 2) Intentar pensar en las estrategias democráticas para recuperar, en el futuro, la capacidad de hablarle a las mayorías,

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