El Informe Almagro en 5 minutos

Rafael Uzcátegui

La Carta Democrática Interamericana puede ser activada a solicitud del Estado que ha sufrido la vulneración de su institucionalidad democrática, por petición de otro Estado miembro de la OEA o por iniciativa del Secretario General de la OEA. Como la aplicación de las sanciones diplomáticas previstas en dicho instrumento depende de la aprobación de las dos terceras partes del Conejo Permanente de la OEA, la instancia debe estar lo mejor informada posible acerca de la situación del país objeto de la aplicación. Este es el objetivo de Luis Almagro en los dos informes realizados sobre Venezuela, el más reciente de fecha 14 de marzo de 2017.

Lo primero que resalta del último Informe Almagro es su firmeza en explicar la situación de ausencia de democracia en Venezuela: “-Tengo- la convicción de que, tarde o temprano, la democracia volverá a ser el sistema de gobierno en Venezuela”.

En la primera parte del informe, titulada “El Sistema Interamericano y la Defensa de la Democracia”, Almagro describe la necesidad de activar los instrumentos acordados regionalmente para la defensa de la democracia: “Debemos evitar el doble rasero y utilizar los mecanismos disponibles (…) La protección de la democracia no debe limitarse a las palabras, requiere actuar”.

Casi al final de su documento Almagro reflexiona: “¿Qué podemos hacer? ¿Cuál es la salida real? La gente cuando habla de salida real habla de derrocar a un gobierno; nosotros debemos hablar de elecciones. Esa es la única salida real que existe. Una salida sin elecciones es una salida irreal, es posponer la agonía del país fuera de la democracia, la constitución y la institucionalidad.”

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Carta Democrática para principiantes

Rafael Uzcátegui

El 11 de septiembre de 2001, durante el 28° período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americano, realizado en la ciudad de Lima, sus diferentes países miembros acuerdan la aprobación de un documento que expresara el compromiso de todos los países del continente con la democracia, es decir la subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legítimamente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad. La resolución, que fue objeto de un paciente debate, era una herramienta de actualización e interpretación de la Carta fundacional de la propia OEA, dentro del espíritu del desarrollo progresivo del derecho internacional.

No era casualidad que este documento, titulado “Carta Democrática Interamericana”, fuera aprobado finalmente en ese país. El continente había experimentado los traumas de las dictaduras militares en varios de sus países, y una manera más refinada, pero no por ello menos grave, había sido experimentada por el Perú entre los años 1990 y 2000: La dictadura de Alberto Fujimori. Este país andino había sido testigo de cómo sin el preponderante protagonismo militar de otros años, en países como Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, un gobierno elegido por la soberanía popular podía torcer las instituciones de la democracia para finalmente acabar con ella. Tras el retorno de la democracia al Perú, su primer presidente Alejandro Toledo se convirtió en el anfitrión de la reunión de la OEA que intentaba, como lo expresó su Secretario General de la época, el doctor César Gaviria, contar con un plan colectivo para responder si en alguno de los Estados parte su democracia se colocaba en riesgo, tratando de evitar que se repitiera la triste historia de dictaduras en América Latina.

este instrumento es un mecanismo de diálogo diplomático que complementa cualquier iniciativa local de restitución de la democracia.

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Berta Cáceres y Arco Minero del Orinoco

Rafael Uzcátegui (*)

Al cumplirse el primer aniversario del asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres Provea y Laboratorio de Paz emitimos un comunicado, que cito en extenso:

“Este 02 de marzo de 2017 se cumple el primer aniversario del asesinato de la activista medioambiental e indígena hondureña Berta Cáceres. Como se recordará, Cáceres mantenía una lucha de resistencia a los proyectos inconsultos que afectan a las comunidades indígenas de su país. Este contexto de ausencia de garantías del ejercicio de derechos que acompañan el avance del modelo de desarrollo extractivista en Honduras y en el resto de América Latina, incluyendo la República Bolivariana de Venezuela, crea condiciones para acciones que vulneran derechos fundamentales entre ellos el territorio, el ambiente y la vida y garantizan impunidad para los responsables.

Las decisiones unilaterales, e impositivas, así como la violación al derecho a la demarcación, a los estudios de impacto ambiental y cultural, el acceso a la información, la actuación de buena fe, la consulta previa libre e informada y el consentimiento previo de este modelo de desarrollo, que generaron las condiciones para el asesinato de Berta Cáceres y otros activistas en Honduras, se repiten en Venezuela

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Amnesia Colectiva

Rafael Uzcátegui

A comienzos del 2017, junto con personas que conocieron en su momento a Angel Cappelletti, comenzamos un sitio web para colocar en internet un repositorio de su vasta obra, tanto de investigación histórica y pedagogía filosófica como de divulgación del ideario anarquista. Precisamente las dos pasiones que hicieron conocido a este argentino durante su estancia en Venezuela, entre las décadas de 1970 y 1990, que incluyeron clases en la Universidad de los Andes y la Universidad Central de Venezuela. Para nuestra sorpresa, la mayoría de los textos que poseíamos tras la investigación hemerográfica, era publicados en línea por primera vez. Aquello nos reiteró la ingente cantidad de información que podría desaparecer perdida en los baúles del mundo analógico. No pensemos en las obras más reconocidas, Doña Bárbara de Rómulo Gallegos por ejemplo, sino en la cantidad de creaciones escritas, sonoras y audiovisuales que cimentaron nuestro patrimonio colectivo y que hoy se encuentran inaccesibles y desaparecidas.

Esta preocupación no tiene solo una vena cultural, sino también es pertinente desde un punto de vista político. De manera improvisada y poco rigurosa, pero con muchos recursos, el bolivarianismo ha intentado re-escribir de la historia del país, como parte de su proyecto de dominación. Como ha coincidido con los años de su masificación, la gran mayoría de su discurso se encuentra disponible en internet. Caso contrario de todos los materiales producidos antes de su arribo al poder, que pudieran desmentir y conjurar su mitomanía.

En otras partes de América Latina, menos afectados por los modos de la renta petrolera, la memoria de los pueblos ha ido, progresivamente, digitalizándose para garantizar su preservación. En Venezuela tenemos todo por hacer. Y como ha ocurrido en esos países, depende menos de las instituciones que de un entramado de personas que suben sus propios archivos a la red de redes, para que sean de dominio público.

La primera resistencia contra el autoritarismo es la cultural. Sólo reflexionando, con honestidad, sobre el país que fuimos podemos construir un porvenir luminoso. Pero para eso tenemos que contar con todos los elementos para hacer un juicio sincero, ampliando nuestras mejores tradiciones y sacando las lecciones de nuestro pasado. El chavismo no pudo construir nada realmente nuevo, por ello exigía dinamitar todo lo que estuviera por encima de él para poder tener la capacidad de “socializar” su mediocridad. Internet nos ofrece un espacio privilegiado para democratizar y compartir información, que conjure la amnesia colectiva inoculada por una dictadura adaptada a los nuevos tiempos. @fanzinero  (Publicado en Tal Cual)

 

La crisis del pensamiento crítico

Rafael Uzcátegui

A medida que se conoce la obra del madurismo, el chavismo burocrático realmente existente, se amplían los silencios y las críticas de quienes anteriormente eran sus activos defensores. Y no estamos hablando de quienes pasaron por Miraflores a exigir su pedazo de bonanza petrolera “revolucionaria”, como hubo y quedan tantos, sino esos intelectuales que, deslumbrados por la pirotecnia verbal bolivariana, confundieron deseos con realidad y argumentaron que bajo la sombra de Maisanta resurgían los proyectos emancipatorios a nivel global.

Ya hablamos de la rectificación de Noam Chomsky, quien pasó de protagonizar avisos publicitarios del Ministerio de Comunicación venezolano a declarar que “El modelo de Chávez ha sido destructivo”. La lista, cuyos nombres nos reservamos por razones de espacio, hoy incluye al periodista uruguayo Raúl Zibechi, que hasta febrero del 2014 firmaba comunicados galácticos denunciando la ofensiva imperialista sobre nuestro país.

En una conversación publicada en la revista española Libre Pensamiento, Zibechi indica: “Los gobiernos de izquierda no tocaron ni la estructura de la propiedad ni el modelo de acumulación que siguió centrado en la producción de materias primas con lo que la matriz productiva se reprimarizó, perdiendo peso la industria en todos los casos. (…) -no se pudo- salir de un modelo que funcionó mientras hubo altos precios de los productos de exportación y ahora que esos precios cayeron en picado, la crisis se instaló”.  Más adelante, el uruguayo apunta: “Los que reciben las subvenciones son “beneficiarios”, pero no ciudadanos con derechos (…) La cooptación de movimientos enteros, por la combinación de las subvenciones y la designación de dirigentes y cuadros en las instituciones estatales. De ese modo, los movimientos perdieron su capacidad de acción y de crítica”. Ante la pregunta sobre el papel de la izquierda, expresa: “además de no hacer cambios de fondo, estructurales, se corrompieron. Este es un punto de no retorno. ¿Cómo se recupera la credibilidad después que te corrompiste?”. En una frase que calza perfectamente a Venezuela afirma: “-Se- subordinó a muchos intelectuales que habían jugado un papel importante en la década de 1990. Ahora el campo del pensamiento está mucho más confundido que antes, con análisis muy mentirosos que acomodan la realidad a los intereses que los escribas defienden. Hay todo un discurso que consiste en culpar de todo lo malo a la derecha y al imperio”. Hasta el 2014 Zibechi era publicado generosamente por todos los medios estatales. Hoy sus palabras sólo las podrá leer en Tal Cual. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Contestación ciudadana

Rafael Uzcátegui

Para explicar la génesis y característica de una dictadura del Siglo XXI, como la que ahora azota Venezuela, tenemos como referencia el Perú de Alberto Fujimori. Un gobierno que llegó al poder por elecciones, ganándolas 3 veces seguidas, pero torciendo los mecanismos de la democracia para asfixiarla, y mantenerse indefinidamente en el poder. No sólo ha sido útil para entender el proceso de descomposición de un modelo de dominación, sino también para conocer cómo reaccionaron los diferentes sectores de la sociedad. La experiencia andina, entre otras cosas, nos enseña que un gobierno se transforma en dictadura, del siglo XXI, por la debilidad de los partidos políticos. Siendo esto así, como bien ellos entendieron, es una responsabilidad de las organizaciones sociales y populares crear un tejido que haga peso en la tarea de retornar a la democracia, y posteriormente, profundizarla.

Tras década y media de intervención estatal, las iniciativas de la sociedad civil lucen agotadas, fragmentadas, cooptadas y neutralizadas. La crisis de representación política ha erosionado, también, las vocerías de los movimientos sociales y populares. Activistas valiosos no pueden sentarse a la misma mesa, para acordar estrategias por temas comunes, debido a las heridas abiertas por la polarización. El último esfuerzo de movilización ciudadana, el ocurrido durante el 2014, se agotó por la ausencia de sentido y articulaciones, pero también por la represión y los esfuerzos de los partidos políticos de revertir el desbordamiento de las multitudes.

No obstante las mismas enseñanzas que el 6 de diciembre de 2015 dieron a los partidos políticos opositores valen para la propia indignación ciudadana. Todo lo bueno y malo que se hizo fue promovido por un movimiento de resistencia que, hasta esa fecha, era minoría cuantificable respecto a los que apoyaban al gobierno bolivariano. Porque guste o no, las elecciones dan un dato cuantitativo incontrovertible. Y ese día los que no apoyaron la fórmula oficial fueron dos millones de votos más que los partidarios del PSUV. A partir del 6 de diciembre la estrategia, por parte de un movimiento que es mayoritario, debe ser otra, teniendo esos que llaman las “condiciones objetivas”, para promover un cambio en el país.

Las organizaciones sociales no deben ser más apéndices de los partidos. La agenda de los ciudadanos, construida en base a sus propias necesidades y deseos, no debe ser hipotecada nunca más. Las iniciativas populares deben organizarse como bien entiendan, prefigurando en su modo de trabajar la sociedad que anhelan. Autónomos, democráticos y beligerantes, reivindicando la diversidad como un valor. Alérgicos a los chantajes unitarios y la uniformización del pensamiento.

Disfrute lo mejor que pueda las fiestas de fin de año. Pero como ciudadano de a pie tiene una responsabilidad que asumir desde el mes de enero de 2017. Toda dictadura necesita de ausencia de contestación para consolidarse. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)